La aparición de Freddy Márquez al frente de los restos de su banda de moteros, ha causado sensación en el desfile de carnaval. “¡Freddy! ¡Freddy!”, gritaba alguna gente en la sesentena. Y Freddy Márquez, en su Harley-Davidsson, sonreía. “El tiempo pasa…”, ha dicho a mi lado un tipo en la cuarentena. Se refería al pasado de esa leyenda urbana viva que es Freddy, antiguo pandillero de Los Marqueses, paramilitar, protagonista de un famoso asalto anticomunista a la Universidad en 1970, abogado criminalista que hizo su especialidad en la cárcel, perseguido por los mismos dictadores que usaron de sus servicios… Los Marqueses, antigua pandilla temible y temida en la ciudad, eran esta tarde una comparsa más del carnaval paceño.
Conocí a Freddy Márquez hace unas semanas en unas circunstancias pintorescas, en un club nocturno para gente en la sesentena, llamado Club del Recuerdo o Club de los Impostores. Era una especie de héroe popular. Le aclamaban. Desde entonces he buscado toda la información que he podido sobre él, que no ha sido mucha, y por lo que he podido saber sus posiciones políticas están muy lejos de ser las de su juventud… ¿El tiempo pasa?
