Dos granujas sin tacha

Ayer por la mañana entre en el Alexander de la plaza Avaroa a tomar un café y a leer los periódicos. Afuera estaban preparando el día del mar y colgaban fotografías de navíos de guerra con bandera boliviana y muy coloristas gallardetes de señales marítimas.

La lectura de Página Siete me regaló esta perla bruta referida a uno de los linchamiientos de días pasados: “Habían sido muertos a pedradas y enterrados vivos”. Eso me puso de buen humor.
En la mesa de al lado había dos granujas sin tacha. Las mesas están demasiado cerca como para no escuchar a la fuerza lo que se dice alrededor de ellas. Y más cuando lo que se dice es con profunda voz de tenor y para que se enteren todos. Aquella pareja  hablaba con auténtica desvergüenza. Pertenecían a la cooperación francesa o a algún negocio de voluntariado, también francés. Eran dos profesionales, dos jóvenes profesionales que se las sabían todas, a los que nadie les iba a dar nunca con queso en cuestiones de cooperación y voluntariado. Conservaban intacta su capacidad de indignación: “¡Oh, los alcohólicos, no hay nada que hacer, son viciosos…!”. Probablemente ellos eran de los que van a ponerse de copas hasta el culo en el Sancho Panza, de la Ecuador. Se les veía poseídos de la Razón y de una Misión. Nada peor que alguien poseído de una Misión, hay que escapar a la carrera.  Hablaban del país en el que cooperaban con verdadero desprecio. Me llegaban frases como “¡Hay que civilizar a estas gentes, nunca serán como nosotros!” o esta otra genial para cooperantes o voluntarios benévolos: “¡Hay que hacer que consuman productos franceses!” o ya francés hasta la muerte: “¡Hay que enseñarles a hacer une bonne potée!”… y la diferencia entre los españoles y sus chapuzas et “et nous par contre”… o esta conclusión genial de alta antropología “Il y a des gens bien, comme nous, (claro), et puis, les autres, voilá tout…” Muy jóvenes, carajo, para hablar de ese modo… ¿Universitarios? Esa es una vieja categoría que no quiere decir nada de nada. ¿Viajar? ¿Para qué? Si no consigues desembarazarte de tus prejuicios, mejor quédate en el bar de tu pueblo o de tu barrio, con los de tu tribu, en lugar de venir a colgarte las medallas de una fraternidad más falsa que un Amadeo.

Idas y venidas

Idas y venidas, un nuevo dietario, del año 2009-2010 en la calle, con ilustración de cubierta de Josemi Goyena y editado por Pamiela, donde en el año 1986 publiqué mi primer diario, La negra provincia de Flaubert… Hace mucho, tanto, que hasta el mundo en el que vivía parecía estar poblado por otra gente… y Bilbao, Bilbao, el espejismo de la amistad intensa pasada por las copas y las euforias de las primeras publicaciones: tantas caras perdidas y total para nada.

Del derecho a saber…

Cuando ya el ejercicio estricto de la justicia parece imposible, queda al menos el derecho a saber de las víctimas de las dictaduras y de sus herederos.

Hace ya días, más de una semana, que una de las principales calles de La Paz estaba cortada por la acampada y la huelga de hambre que llevaban a cabo familiares de víctimas de las dictaduras militares, en especial la de García Meza, pero también de otras anteriores. El motivo: el poco empeño que pone el gobierno de Evo Morales en abrir los archivos militares o en hacer público el al parecer sesteante trabajo de la fiscalía que se ocupa del asunto. Hace tres años dí cuenta de otra huelga de hambre llevada a cabo por las mismas personas, con idéntico objetivo, en la vecina sede de Derechos Humanos: que se abriesen los archivos militares y que se pudiera saber qué fue de los desaparecidos de 1980: Marcelo Quiroga, Flores Bedregal, y otros menos famosos, pero cuyos familiares, ancianos muchos de ellos, estaban estos días en la carpa azul frente al Ministerio de Justicia.Lo que entonces se dijo o acordó está en las hemerotecas.El papel de Evo Morales en este asunto no está siendo muy lucido. En su opinión no quedan papeles, porque los militares se encargaron de destruirlos, pero es que llegó a exculpar su actuación en la medida en que actuaban en obediencia debida: el presidente dice que “estaban sometidos a las decisiones políticas”.

Un día cualquiera

Ayer por la mañana salí de mi alojamiento y, primero, me tropecé con una acampada de víctimas de las dictaduras que desde hace días bloquean la principal avenida de La Paz pidiendo que se reconozca de verdad a los perjudicados y que se persiga a los autores de crímenes horrendos cuyas víctimas no han aparecido nunca (los asesinos son los uniformados de hoy y sus amigos).

Un poco más lejos di con una feroz marcha de campesinos originarios de la región de Omasuyus que protestaban de manera airada contra el reciente asesinato de una concejala –pedían la pena de muerte y el improbable fin de de la violencia sexista.

Dos cuadras más lejos me tropecé con otro bloqueo callejero, esta vez de los cañeros, los cortadores de caña del Oriente, que tiraban petardos y acullicaban que era un gusto sentados en la calzada.

Y por fin de regreso a mi alojamiento me crucé con una de las manifestacioes más colosales que he visto en Bolivia: miles y miles de habitantes de El Alto habían bajado a la ciudad pidiendo habilitaciones de maestros: llevaban cinco horas caminando bajo un sol abrasador con los hijos o la casa a cuestas y tenían la ciudad por completo bloqueada de norte a sur. Un control y una formación miltar.

Una mañana animada: la gente está hasta los mísimísmos más ensimismados  (incluidos los masistas menos fanáticos) y dice que por menos de esto hubo golpes de estado… Ah, se me olvidaba, y para estar en el ajo y ser más progre que Dios, hay que apludir lo que en tu casa condenarías…

Qué cansa…

Qué cansa, qué flojera, esa mezcla de Che Guevara, Bob Marley, porros, hoja de coca…  (sagraaaada)… picas en Flandes en el escenario de la bobería,  izquierdismo de pacotilla, culto, culto, ceremonia, reliquia, peregrinaje…  en un antro de la calle Rosendo Gutiérrez, pensado por chorizos para chorizos (diplomáticos abusivos, valga la redundancia, et alii)

Fosas de Lantz

Llevaba días queriendo hacer un comentario a la noticia de que la búsqueda de las fosas de unos fusilados en el pinar de Lantz había resultado infructuosa; lo mismo que la de Olave. Hace ya un par de años que los forenses que se ocupan de este asunto dijeron que se estaba haciendo demasiado tarde para recuperar muchos restos de asesinados en la medida en que han ido desaparciendo los testigos directos de los crímenes, lo mismo que sus autores.

Los fusilamientos del pinar de Lantz (los conocidos y los desconocidos) están unidos a un reiterativo recuerdo infantil o juvenil: “Aquí traían a fusilar”, decía alguien cuando pasábamos por allí.  “De esas cosas no se habla”, dice otra voz. Y alguien incluso decía: “Vamos a rezar un padrenuestro”. Una y otra vez, camino de Baztan o de Fuenterrabía o de Francia. Y no era aquel el único lugar donde escuché estos jirones de conversación. También yendo y viniendo a Obanos, en el Perdón.

En efecto, de aquellas cosas no se hablaba. Por eso nunca supe que entre los asesinados había uno de Obanos, pueblo al que me unen raíces familiares; en efecto, en aquel tiempo las cosas se arreglaban no hablando y rezando padrenuestros que sustituían con ventaja a la justicia: al final demasiado silencio, demasiados padrenuestros y poca justicia; en aquella época sin embargo, en los pueblos, a puerta cerrada, a la poca luz, se hablaba con auténtico miedo, mirando a la puerta, no fueran a aporrearla, de aquellos coches y camiones que llegaban de noche conducidos por asesinos que podían llevar camisa azul o boina roja o tricornio…

FOSAS DE LANTZ.

Carlistas en La Paz

Las casualidades las carga el diablo. Lo tengo dicho. Ayer tarde había quedado con un buen amigo boliviano en la cafetería Alexander, en la plaza Avaroa, de la La Paz. Conversamos mucho, de disparates de la vida cotidiana boliviana (muchos y muy sonados) y de asuntos de actualidad de aquí y de allá. Como otras veces, y por derivas de la charla, dimos en hablar del carlismo y de los carlistas. No recuerdo bien si los carlistas fueron convocados a escena  al hilo de los paramilitares bolivianos de la narcodictadura de García-Meza, con Delle Chiaie a la cabeza, que han ido saliendo estas semanas en este espacio. Paramilitares extranjeros y paramilitares nacionales. Los primeros escaparon impunes, la mayoría de los segundos –llegó a haber entre novecientos y tres mil encuadrados en diferentes grupos: Los Novios de la Muerte fue solo uno de ellos–, también. Muy pocos pagaron por los crímenes cometidos. Entre los segundos estaba Nielsen Reyes (su padre fue el traductor de Mein Kampf al castellano), famoso por haber cambiado su consulado alemán por un caballo y por sus dotes de playboy arrimador de mujeres. Si mis informaciones son exactas, Nielsen Reyes fue el anfitrión boliviano de Sixto de Borbón-Parma, a quien muy pocos recuerdan con agrado. Hasta un Baleztena que iba con él de copas lo recuerda como un gorrón que “no hacía ni mención” de pagar su ronda. ¿Qué hacía o qué hizo Sixto de Borbón en La Paz, y en compañía de Nilsen Reyes? Mi informante no lo sabe, sólo sabe que le pareció “un golfo muy fino”; y conociendo las andanzas de Nielsen Reyes habría habido más vida de crápula que trapisondas políticas. Hablamos y hablamos, de aquel siniestro Montejurra de 1976 durante el que fueron asesinadas dos personas, de la complicidad de los servicios secretos españoles en la fechoría y hasta con la narcodictadura de García-Meza, del fin del carlismo, de cómo se aprovechó el franquismo de los voluntarios navarros que salieron al frente el 19 de julio de 1936, de la figura y personalidad de Carlos-Hugo y de su hermana la historiadora americanista María-Teresa de Borbón-Parma… hablamos y hablamos, ya digo. Sonaban raros aquellos temas de conversación en un lugar  como la Avaroa, de La Paz, pero bueno, no hay lugar malo ni raro para una buena conversación. Al final mi amigo me preguntó qué era de los hijos de Carlos-Hugo y si alguno había seguido la representación oficial del carlismo. No supe que contestarle y ahí terminó la conversación.

Esta mañana me asomé a la prensa de allá y me encontré con esta noticia: “Carlos Javier de Borbón jura los Fueros de Navarra como sucesor de la dinastía carlista. El acto contó con un homenaje a Aniano y Ricardo, asesinados en Montejurra en 1976.  El juramento fue realizado en castellano y euskera en el escenario de la basílica de Nuestra Señora de Irache“. Y la historia, todo lo demediada y epigonal que se quiera, continúa, por otros derroteros, pero continúa. Se entendería mal la historia de Navarra de los dos últimos siglos (casi) sin la presencia del carlismo, en todas sus etapas y variantes, hasta ahora mismo cuando diferentes posturas políticas son herederas de aquel movimiento y sus levantamientos, guerras, conspiraciones, rebeliones, clandestinidades, enfrentamientos, escisiones…