LÉO PERUTZ BAJO EL PUENTE DE PIEDRA

LEO Perutz fue hasta hace bien poco, entre nosotros, un autor raro. Su nombre no aparece en los centones de autores vieneses, o lo hace forma muy fugaz, y sin embargo ahí, en Viena, hasta el comienzo de la persecución de los nazis, fue donde desarrolló buena parte de su carrera. Nacido en Praga en el seno de una familia judía de origen español, matemático de profesión, de una erudición histórica muy vasta, de una curiosidad especialmente inclinada hacia las rarezas que los historiadores suelen desdeñar por ser terrenos pantanosos y poco fiables, y versado en disciplinas como la cábala y las ciencias ocultas, comenzó a escribir al tiempo de la primera guerra mundial una serie de novelas de difícil clasificación: ¿literatura fantástica? ¿novela gótica?, ¿novela de intriga? ¿novela histórica? sí, cierto, de todo ello hay en la obra de Leo Perutz, y sin embargo después de recorrer sus páginas nos queda la sombra de una duda, una sospecha. Hay algo más. Un mundo misterioso de arquetipos y símbolos, de referencias no siempre claras y de tradiciones olvidadas. Y también un humor magnífico y una profunda ternura hacia el hombre y las cosas de su pequeño gran mundo: las dotes de los grandes contadores de historias. Y a propósito de olvido, este aparece en el único cuadro conocido de un pintor llamado Brabanzio que una vez vivió sin saberlo, como casi todos, lo maravilloso, en forma de una imagen muy bella, y en forma también de una nube de polvo en el corazón de un dédalo de callejuelas.
Quien haya leido la historia del inquietante marqués de Bolibar, en las montañas de Asturias, un invierno de 1812, al tiempo de la ocupación napoleónica, o la del “caballero Suecco” abrá de esa exploración del misterio y de lo que es improbable, y que sin embargo… y quien no lo haya hecho puede asomarse a De noche bajo el puente de piedra por ser una excelente manera de conocer la obra de Perutz, y através de ella a una serie de historias menores, de esas historias menores que quedan al margen de la historia oficial digamos, que componen el fresco de una época trazado con mano segura de maestro antiguo y todo lujo de detalles. Los acontecimientos, la vida de los personajes, aparece no tal y como fueron, sino como pudieron ser, que es uno de los ingredientes de la mejor fantasía.
Historia de historias, relato de relatos, De noche, bajo el puente de piedra, está articulado através de lo que cuenta un estudiante de medicina sin mucha suerte que habita en el corazón del barrio judio de Praga y que para ayudarse da unas clases particulares de matemáticas. Un preceptor un tanto peculiar que además de ecuaciones algebraicas le enseña a su alumno algo que por lo visto le fue tanto o más preciado que aquellas: cómo contar historias a la vez que le cuenta la de “los bienes de Meisl”. De hecho la historia de De noche, bajo el puente de piedra no es otra que lo sucedido con los bienes del judío Mordejai Meisl (antepasado del estudiante Jacob Meisl) que fueron deseados desde el emperador Rodolfo II hasta el último pobre pescador del gueto, en vida y muchos años después de su muerte. Al lector averiguar en qué consisten esos bienes. Tendrá, creo yo, que ir hasta la última línea del libro y ahí, tal vez, pegue un respingo. Nosotros no podemos decírselo, seríamos unos malos lectores y peores cronistas de una lectura. Y si algo se aprende leyendo a Leo Perutz (sobre todo en este libro) es cómo contar y hasta recordar cómo escuchar las historias de los demás, las de los contadores de cuentos; cómo contar la propia historia como si esta nos fuera por completo ajena; cómo contar la historia menor de una época, de un tiempo, de un país, que puede ser o no el nuestro, como si fuera nuestra propia historia; cómo hacer de la historia y de la erudición, una pura invención literaria.
Los bienes de Mordejai Meisl… de su esposa estuvo enamorado el emperador Rodolfo II, de cuya bolsa por cierto sus subditos desconfiaban, muy mucho, y con razón, que fue famoso en toda Europa y en los tabucos de los mercaderes de Asia Menor por su desmedida afición a los objetos raros y preciosos, a las reliquias y a los disparates. Mordejai Meisl, un comerciante próspero del barrio Chico de Praga, sombra entre las sombras que recorren estos relatos, esta galerías de vidas y destinos que se entrecruzan y nos llevan de sorpresa en sorpresa, a cuya vida llena de avatares y cambios de fortuna asistimos, desde las postrimerías del siglo XVI a la segunda década del siglo XVII… y de ahí a los años finales del siglo XIX.
Leer De noche, bajo el puente de piedra, aunque no lo hagamos en el rincón del fuego, que es de ahí de donde parecen venir las voces que escuchamos, es dejarse atrapar por la magia de la mejor literatura.