EL VIOLINISTA DE STRADA LIPSCANI

Strada Lipscani, en diciembre de 2005.

En mayo de 2007, en la misma calle, la policía le pedía la documentación y le conminaba a largarse. No tenía autorización.

HACE unos meses colgué una entrada sobre un violinista que tocaba en una calle del centro de Bucarest, a propósito de una escena de la que fui testigo en dos momentos distintos, hoy me han hecho ese comentario anónimo.
Como no quiero que se pierda y porque creo que es un buen testimonio de lo sucedido en Rumanía, cuelgo de nuevo las fotografías (arriba) y el comentario (abajo). Son esas sorpresas que da internet:

La vida nos golpeó.. Si supieran que ese hombre, es un profesional, que terminó un doctorado en filosofía…
Sus hijos, aprendimos, gracias a él, a luchar por lo que tenemos, todos trabajamos y estudiamos en la universidad.
Ël, ahora está viejo, y enfermo.. pero no quiere dejar de trabajar…
Fuimos bendecidos de tener esa “familia” en nuestra vida. No nos faltó amor, consejos ni estudio, las únicas herramientas que necesitábamos para armar nuestro futuro.
Nosotros cursábamos la escuela secundaria y recuerdo que lo que más les preocupaba a mis viejos era que termináramos.
Luego… pudimos conseguir un trabajo, y seguir costeando nuestros estudios… y apoyar a nuestros padres.
Nuestro consuelo, era que la uni era gratuita, y a pesar de ello, comenzó nuestro gran sacrificio, con muchas privaciones y carencias.
Logramos las cosas con tanto esfuerzo…
El año pasado veía a un chico que vivía en la plaza, se pasaba horas estudiando en la biblioteca de la Fac. de medicina… hay tantas historias..

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3 pensamientos en “EL VIOLINISTA DE STRADA LIPSCANI

  1. Cierto, Alborbola, cierto… están detrás de cada imagen que tomamos y están hasta en el espejo…Por cierto, y porque no viene a cuento, ¿Se ha dado cuenta de la cantidad de arabistas que hay en España? Estoy asombrado. Qué profundidad, qué conocimiento, qué erudición, que perspicacia en la adivinación del porvenir… Ríase de Asín Palacios.Tanto que me han recordado aquella anécdota atribuida a Eugenio Montes que albardaba sus artículos con referencias mitológicas y de erudición clásica y a quien, cuando los alemanes se echaron sobre Creta, en la biblioteca del Ateneo madrileño le metieron en el tomo del Espasa y en la voz correspondiente a Creta una papeleta que decía, escueta: "Aquí te esperaba yo, cabrón". Si no era Montes, sería cualquier otro de aquella ilustre panda, o ninguno…

  2. Admirado Miguel: esas que acechan en el espejo son las más inquietantes. Y sí, arabistas e islamólogos por doquier, dale que te pego a la opinión; y periodistas que aseguran estar tomándole el pulso a la calle. El sucedido se repetiría si pudiérámos poner la papeleta en la web de al-Jazira, en inglés, claro.

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