SANTA RITA DE CASSIA


A una situación como esta si no le echas un poco de ánimo estás perdido, así que aprovechando que es Domingo de Ramos, he ido a caminar por una ciudad de calles casi desiertas, sin tráfico y muchos puestos de comistrajos por todas partes y palmas de Ramos. He entrado en la catedral buscando el altar de san Ramón Nonato, bajo cuya efigie la gente mete cartas para el otro mundo y le cuelgan de cuello candados, pero no he podido sacar la fotografía que quería gracias a un cancerbero que vigila que no se lleven los candados que cuelgan del cuello del santo. Eso sí, he acabado delante de una santa Rita de Cassia, patrona de los imposibles, de los imposibles absolutos, ponía en un rincón, y me ha parecido algo más sarcástico que providencial. Estaba llena de colgajos, como rosarios parecían yo qué sé. Somos muy raros, somos estrafalarios (radicalmente), lo dijo Thomas Bernhard… a misa pues.



Y de los cultos, y los cleros, a la sala de pasos perdidos de una estación de ferrocarril de la que ya no sale tren alguno hacia ningún lado. Poético, literario, modianesco incluso… y oh, y ah, o eso, pero qué hermosura de bajorrelieve.

Anuncios