EL ESCARMIENTO

En estos últimos meses, he hecho muchas referencias a esta novela acerca del comienzo de la Guerra Civil en Navarra. La novela debería haber aparecido en el mes octubre. Así fue anunciada, pero no pudo ser. Entre una cosa y otra no ha podido ser. Lo siento por todos aquellos que la esperaban y me han preguntado por ella. La novela se me atravesó, digamos, cuando ya llevaba las suficientes páginas como para que pensara con mi editor que lo mejor era dividirla en dos partes: El Escarmiento y El botín. ¿Qué me detuvo? No lo sé. Una mezcla de motivos. No quería, no he querido, hacer una novela histórica, esto es, una reconstrucción de hechos, ya muy contados, sino, de una parte, asomarme a las trastiendas de lo que fue aquella cacería organizada por el general Mola y de otra reflexionar acerca de cómo vemos y vivimos aquello desde un presente tan comprometido como es el nuestro, en el que la fractura social es algo cada vez más evidente y en el que hay gente, más de la que se quiere admitir, que festeja y aplaude aquello. Y esa gente vive en la calle de al lado o en tu misma casa, la conoces desde la infancia, tienes con ella relaciones de parentesco, te la cruzas a diario a nada que salgas a la calle o compartas los mismos espacios. Eso cambia bastante las cosas porque los problemas de convivencia los tienes asegurados. ¿Me ha parado eso? Sería insincero por mi parte decir que no. Es uno de los motivos. Es un temor legítimo, pero sí algo me anima, no sólo es el contribuir a una acción de justicia, hacia o con los herederos de las víctimas de aquellos días que recuerdan a los suyos o los buscan en las cunetas de mi tierra –no soltaré la patraña del etiamsi omnes ego non: ahora es importante saber con quien estás–, sino que creo que como escritor o te la juegas y apechugas con las consecuencias, o te haces cronista castizo y te apalancas en el casino del alma, dices sí a todo, compartes, ríes las gracias ajenas… pero procura entonces no volver a mirarte en el espejo. Hablo por mí, que los demás hagan lo que crean más conveniente.  Sin facturas. No fallar a los que han creído en ti y no fallarte a ti mismo. Así pues, El Escarmiento… a como sea.

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