El secuestro de Bárcenas

Un maleante financiero tiene secuestrada la vida política de un país que gira a su alrededor de manera vertiginosa. Eso no va con quienes detentan el poder y lo tuvieron a sueldo (mintieron de nuevo) hasta que el Bárcenas, alguien de verdad peligroso, y sus papeles, juntos o por separado, entraron en escena. Y luego mentira sobre mentira, en todo, en las perspectivas económicas, en el alcance de la corrupción de su partido, el PP, hecho negocio de altos vuelos, en las perspectivas de una regulación legal que paralice los desahucios, y más mentiras, y querellas como estocadas de esgrima y la ciudadanía al deporte nacional: el aguante (alta competición), ¡eup!
Anuncios

En cualquier lugar fuera del mundo, de Jorge Teillier

318259_354709504642190_104223850_nSalgo de la casa a orillas del río
El cartero me ha traído periódicos de 1935
Saludo a los pescadores a lienza
Llego al Restaurant al aire libre del pueblo
Todos los clientes
Están siempre vestidos de Domingo
Todos se conocen pero nadie saluda a nadie
La iglesia está cerrada a piedra y lodo
Ha vuelto el Astrólogo que escribe en los muros:
“Un sueño sin estrellas es un sueño olvidado”
A lo lejos hay soldados que encienden hogueras
Que empañan la tarde
Ellos pronto empezarán a luchar
Ellos nunca entrarán a este pueblo
Donde nadie ha sido marcado
Llega una procesión de niñas vestidas de Primera Comunión
Que dejan sus muñecas en las sillas vacías
Más tarde aparecen prostitutas de ojos almendrados
Que traen brazadas de flores silvestres
Todos se van
Los basureros recogen las muñecas y las flores
Y en sus carretillas las llevan a los sitios vacíos
Nuestras casas se abren
Entramos solitarios a ellas
Llueve por primera vez sobre la tumba del hermano muerto
Mañana será el mismo día que mañana.

Interior y la Guardia Civil harán “comprobaciones” sobre el ‘caso Hellín’
“¡Marchando una de agua de cerrajas!” o a la espera de que a las ranas les salga pelo. Esta es la garantía absoluta de que no se llegará a nada, a otra nube de humo, a que el Hellín oficie, como mucho, de chivo expiatorio durante un rato, de que no se toque a sus protectores del pasado y del presente. Las cloacas del CNI, Ministerio del Interior y Presidencia de Gobierno de toda la Transición son intocables.