Las casualidades las carga el diablo

Las casualidades las carga el diablo. Aparece otro libro con el mismo título que es una frase hecha y casi por eso hay que ser más cuidadoso. No es que no lo hayan sido, sino que a Lucía Etxeberría y a su editor les importa un carajo ser o dejar de ser cuidadosos, son gente prepotente, que empuja, que avasalla, que tiene poder, que saben lo que hacen o lo hacen a sabiendas.
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¿Y qué vas a decir? Nada, que estas cosas pasan cuando estamos en plena liquidación por derribo, general y particular, en pleno festín del derribo en el que participan quienes se han beneficiado de todos los recursos del festín oficial y de su industria, editorial, cultural, política… el derribo es un negocio. Lo saben quienes hacen de él una industria. Entre el que hurga callejero en la basura y el mayorista chatarrero hay una diferencia gloriosa. ¿El asco que no cesa? No, el asco de nunca acabar. Y así vamos tirando.
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