Un festín mortal

El aire de la ciénaga resulta irrespirable, cierto, pero en ella estamos, nos guste o no, sometidos a un régimen severo de basura, engaños, abusos de autoridad, escándalos que se hacen públicos ante nuestras narices y que quedan impunes… Un día una cosa y otro, otra, no; en el mismo día puede haber varias comidas, porque esto es un festín de mugre de nunca acabar, una condena a morir atiborrados de basura indigerible que es lo único que de manera generosa da el gobierno a cambio nuestras contribuciones.

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