La pícara Barcina

Frans_Hals_008No todo van a ser malas noticias en el inacabable caso de la Pícara Barcina. La resolución del Tribunal Supremo que la protege de manera política y jurídica, e impide investigarla, tiene a cambio un lado bueno para quien está convencido de que la dedicación a la cosa pública es una forma de enriquecerse de la manera que sea y solo eso: Jauja. Vivimos en Jauja y debemos alegrarnos por ello.
Y es que el Tribunal Supremo acaba de avalar, sin un ápice de duda, algo temible: que la desvergüenza y las conductas indecorosas y asociales no son delito, materia susceptible de ser juzgada, y que, en consecuencia, si tienes poder político, económico y social puedes hacer lo que te de la gana, enriquecerte de la manera que sea, retorcer las leyes y el sistema legal, recurrir a tus iguales para que te protejan… mientras no te descubran… y si te descubren, también. En todos los establecimientos públicos de Bolivia hay colgado de manera preceptiva un cartel que dice que todos son iguales ante la ley… en España, no. Salta a la vista. (Sigue, artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 28.7.13)

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