Destrucción de pruebas

A estas alturas nadie que no pertenezca a la cabaña pepera se puede creer que el borrado del disco duro o de los discos duros de los órdenadores del Bárcenas sea algo fortuito y no una consciente, plenada y minuciosa destrucción de pruebas que incriminen a gobernantes  y gerifaltes del Partido Popular y gerifaltes y se han beneficadio de los sobresueldos opacos.
Lo más asombroso es que esa actuación plenamente dolosa, alentada por un ánimo arrogante de impunidad, no suscita ya reacciones serias por parte de nadie. Las aguas mediáticas se agitan lo justo para mantener la tensión del día, pero ni la magistratura reacciona ni tampoco lo hace esa parte de la población apaleada y ahíta, que no puede digerir un abuso más, tan exhausta que ni siquiera puede tomar la calle y romper con el haber convertido el abuso y el delito impune en una forma de gobernar.

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