Lo que censura Facebook

1275025_4675073094390_1717308122_oLa publicación de esta fotografía en Facebook, con el texto que la acompañaba, me ha costado la supresión del texto y el bloqueo de entrada al medio, tras una denuncia anónima por infringir normas de tal generalidad que ignoro en que medida una fotografía de denuncia, como es esta, puede infringirlas en concreto. Fotografías mucho más duras de violencia y abusos policiales he publicado en el último año y no ha pasado nada. ¿Qué ha cambiado? La mala fe del denunciante anónimo, su mala baba.
Lo que resulta enojoso es que la fotografía, de denuncia insisto, de un hecho indigno y delictivo, y los textos que la acompañan no han sido borrados de los muros de donde los tomé, cuyos autores no han sido inquietados. Arbitrariedad del medio y mala fe (y cobardía moral) del denunciante anónimo: reglas del juego con las que transigimos con una facilidad pasmosa. Porque la regla es que no solamente Facebook impone las suyas, sino que entre estas está el que aquel a quien le venga en gana pueda denunciarte y fastidiarte por capricho, de manera arbitraria, sin que a ti te quepa defensa efectiva.
Mi texto decía así: “La imagen la he tomado del muro de T. A. (a través de J. I. F. B. ), pero Facebook no me permitía compartirla directamente aquí. Está en mi “biografía”. Se comenta sola… aunque a origen venga como comentario a quiénes son los que investigan a los agresores de Falange o de extrema derecha o de la negra camada que sean, el día de la Diada en Madrid. Un asco.” Eso era todo. En otros lugares me permitía dudar de la autenticidad de esta fotografía que lleva años circulando por la Red. La entrada tenía alrededor de 1.800 vistas.
Ignoro lo que puede haber detrás de esta arbitrariedad ¿la rabieta de una pareja de provocadores a los que cerré la puerta? No lo sé y me importa relativamente poco en la  medida en que admito desde ahora que no tengo medios para enterarme, luego es tiempo perdido. Impunidad, indefensión, ley del más fuerte… reglas ya de todos los juegos.

 Addenda: un par de horas más tarde me entero de que lo que ha sido censurado y suprimido por la brava en mi Página de Facebook, y lo que me impide publicar nada, no ha sido ni censurado ni suprimido en mi Biografía, en mi muro, lo que quiere decir que lo que infringe graves normas en una esquina no las infringe en la otra, que en el fondo es la misma: la arbitrariedad más absoluta.

 

Anuncios