Hogarth, Torres Villarroel, Swift…

William_Hogarth_-_A_Midnight_Modern_Conversation_-_Google_Art_Project

Un cuadro que no conocía, A Midnight Modern Conversation (1729), de Hogarth,  me ha recordado un capítulo de Torres Villarroel,  de Sueños morales, visiones y visitas de Torres con D. Francisco de Quevedo por Madrid, 1743 (¿), el titulado “De las comidas y las cenas” y ese pasaje estrepitoso que transcribo y que me ha llevado a otros pasajes no menos descacharrantes en un festín de carcajadas tejidas sobre miserias vistas demasiadas veces.
Hogarth, según J. Swift: ¡Cómo te echo de menos, irónico Hogarth!/ Eres –me dicen– un divertido bribón./ Si tú y yo nos conociéramos,/ todo monstruo tendría su retrato.
Pintorescos moralistas que sabían de qué hablaban. Maridaje de la sorna y la moral, la peor, la del miedo, la de haberle visto las orejas al lobo, social, vital, en propias o ajenas carnes, la de hurtarle el cuello a la soga, al garrote.. «¡Ay, pobre Yorick!» (Sterne).
TorresDice Torres: «Estaban tan pelados de razon, y tan legañosos de alma, que otro Don Vendimia de los conmensales, por lleva á la boca una sopa de almivar se tapó un ojo. No por esto cesaban las copas del licor blanco, tinto y de otros colores; de suerte que cada uno de los perillanes tenia una borrachera ramillete. Despues de varios dulces embutieron frutas de todas estaciones, llevando la retaguardia las aceytunas con que de nuevo se impacientó la sed; acudió á acallarla la variedad de mistelas, copia de aguardientes, y otras bebidas espirtuosas con que últimamente se anocheció lo racional. Acabóse la cena, y uno de los señores tarazantes, con el vendabal de un regueldo apagó una de las luces; otro disparó mucha artillería de estornudos occidentales; este se levantó echando un borrón en cada paso, queriendo formar una cabriola, yéndosele los pies á Esquibias a buscar la cabeza se descostilla. Aquel prosigue  en baylar, y tropezando en el atún de torrente le prensan la cara con la barriga; uno canta un responso pasado por rosoli; otro hace relinchar un rabél; y finalmente toda la sala era una zaurda de mamarrachos, un pastelon de cerdos, y un archipiélago de vómitos».

Anuncios