Carmen Montoro Sagasti, un error

A nadie le gusta cometer errores. A mí no, desde luego, pero no me importa reconocerlo y pedir excusas si es necesario y he causado con ello algún disgusto.
Viene esto a cuento de la persona cuyo nombre figura como título de la entrada. Aparece en mi novela El Escarmiento como fusilada en 1936, junto con su marido Miguel Tuero, ambos afiliados al PC.
Montoro-1Esos datos yo no me los he inventado, pero por lo visto no son ciertos, según me han informado en dos ocasiones sobrinas de la interesada.
Un error no es una mentira. Yo saqué esos datos de Navarra 1936, de la esperanza al terror, obra colosal e imprescindible para conocer el alcance de la represión en Navarra, escrita y publicada por el colectivo Altafaylla, de Tafalla. Su primera edición es de 1986. Desde entonces ha habido más de ocho ediciones, si no me equivoco.
La persona que ahí figura como fusilada, Carmen Montoro Sagasti, falleció en 1995, a los 93 años, según me informaba ayer una sobrina nieta.
En mi novela, dado que coinciden la edad y los dos apellidos, y otras informaciones menores, la relacioné con un personaje famoso de la Pamplona y la Navarra de aquella época, José Joaquín Montoro Sagasti, abogado, foralista, arqueólogo, magnífico dibujante, escritor… No creo que en el padrón municipal de Pamplona que incluye el año 1936 haya en la ciudad dos personas con ese mismo nombre, apellidos y edad. Con Miguel Tuero pasa lo mismo.
Egaña-1Por cierto que ese dato está también publicado en Ellas, las mujeres en la historia de Pamplona (Iruñeko udala, 1998) y en Los crímenes de Franco en Euskal Herria 1936-1940 (2009), de Iñaki Egaña, sin que me conste que a los autores se les haya dirigido reclamación alguna.
Tanto mi editor como yo mismo hemos aceptado que se trata de un error, hemos señalado cuál es su origen, las páginas ya publicadas en las que figura el dato –aquí escaneadas dos de ellas– y las páginas web donde también está o estaba esa información, porque mi editor se prestó gustoso a ayudar a una de las sobrinas de la no fusilada a que se rectificara el error en alguna web o base de datos de víctimas de la represión franquista en Navarra.
Yo poco más puedo hacer que lo que he hecho a través de facebook, como les consta a los familiares que a mí se digieron, y que reitero: aceptar mi error, señalar de dónde viene, presentar excusas sinceras si he causado disgusto innecesario,  y corregir el error en una próxima edición de El Escarmiento que está en camino.
Ignoro de dónde sacaron los que escribieron Navarra 1936 ese dato que lleva muchos años publicado, sin que haya pasado nada hasta ahora. Ignoro si los interesados se han dirigido a la editorial Altaffaylla para que enmiende ese error, pero creo que no. Yo puedo hablar de lo mío y lo mío es esto, un error involuntario y en absoluto doloso y una voluntad de rectificación. Que quede claro.

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3 pensamientos en “Carmen Montoro Sagasti, un error

  1. Lo lamento de veras: como sospechaba, ni mis explicaciones enlazadas más arriba, ni mis excusas, ni mi compromiso de rectificación del error cometido e inducido por datos ya publicados, han servido de nada. De “una digna nieta”, aunque no de la no-fallecida, he recibido un mensaje en el que todo lo anterior ha sido tomado por “insultos”, se me llama miserable por el mismo motivo, se me amenaza con reclamaciones “dónde y cómo les de la gana”, se me insta “a no andar jodiendo”… porque la digna nieta “los tiene bien puestos”… ¿Con gente así qué diálogo puedes mantener?
    Desde el principio supe que no les bastaba el reconocimiento del error, las excusas y el ofrecimiento de rectificación, alguna quería picota e invitar a sus amistades al acto, como quedó patente el otro día.
    Mi único “insulto” fue enviar a freír puñetas a quien intervenía de manera airada sobre el tema siendo por completa ajeno a él.
    Pese a los insultos recibidos, no me queda más remedio que reiterar mi compromiso de rectificación en el error documental y en mantener las excusas a las sobrinas carnales de Carmen Montoro Sagasti.
    Lo demás no depende de mí.

  2. Ánimo Miguel y acuérdate del dicho “ladran los perros, señal que avanzamos”, ¡seguiremos tus publicaciones!

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