Perplejidad

efe_20131118_133247_pa0771_17763_1Juicio en Madrid por los tartazos que recibió la Barcina en Toulouse como protesta por las obras de un TAV que solo benefician a la casta de la industria del hormigón afín a la enmerengada. ¿Agresión? La que buena parte de la ciudadanía recibe a diario por parte de gente que, como ella, la tiene sometida.
Los acusados se defienden como pueden y la andoba reclama, eso dice, altiva, reclama justicia, cuando en realidad pide venganza y escarmiento. Salió mal parada del incidente, quedó mal con su cara de Augusta improvisada, y lo sabe, y para esta gente el quedar es lo primero, la justicia según y como, según con quien o para quien. Ahora muestra su perplejidad… ¿Perplejidad? ¿Ante quién? ¿Por qué motivo? ¿Porque los acusados no han sido presentados en la sala del juicio con capirotes y sambenitos?… Perplejidad la que sentimos los que estamos en contra de este juicio político. Algo más que perplejidad incluso. Cuando en Francia, lugar donde se produjeron los hechos estos constituyen como mucho una falta, aquí se piden cuatro años de cárcel. Perplejidad porque la magistratura ha impedido de manera política que se investigue a fondo el asunto de las dietas abusivas e indecorosas cobradas en el arrebuche del desmantelamiento de la Caja de Ahorros de Navarra y cuando frente a esos cuatro años de petición fiscal, el desastre del Prestige acaba de manera burlesca en agua de cerrajas… hilillos de chapote, decía el bandarra, algo más que hilillos, mierda a pozales.

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