La trompeta de la fama… negra.

DSC_0028La ciudad en la que la trompeta dorada de la fama debería ser negra… ¿Esta? ¿O todas? ¿O todos los gaches, los pulgueros donde unos viven encima de otros sin remedio ni misericordia, se conocen, dicen, se saben y hasta se tienen agarrados por los huevos por cosas de familia, dicen, y se rebanarían el garganchón -dice el amigo Basurde- si pudieran? Exagera Basurde cuando le da por entonar esta palinodia, como exageraba Cernuda cuando se dirigía a sus paisanos y les reprochaba su malevolencia, o cuando hablaba de aquella cucaracha –Birds in the night– que no le importaría aplastar.  Francisco Nieva, en Carne de murciélago lo dice de Madrid: “… la gente madrileña no soporta un triunfo demasiado evidente de nadie y el triunfo absoluto en Madrid está absolutamente vetado. “Esto no es como París”, dicen con orgullo los madrileños más austeros. “Aquí no triunfa nadie” […] Se lee poco y a regañadientes”… Exageras, Nieva, exageras, como Basurde que sabe de buena tinta y peor trompeta que en su barrio,  no se soporta ni el fracaso, lo que ya es el colmo… nada, lo de la propia cuadrilla, donde el odio y el desprecio de casta y clase son su mejor engrudo, aunque solo sea a ratos, y el escachafamas un personaje inevitable en el guiñol.

Anuncios