La ley es tela de araña… Zitarrosa.

La perra que los tiró… enorme Zitarrosa, demagógico, claro, muy visto, también, pero  tragamos y evitamos como podemos caer en sus putas manos, la igualdad ante la ley mete miedo, miedo… la perra que los tiró.

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Justicia de casta y clase, a la española

650De arriba a abajo. Nada como estar en el poder o adherido a él. Solo así se entiende que mientras el hijo de un alcalde del partido en el gobierno salga con 180 euros de multa por una falta de respeto, después de haberles llamado hijos de puta  a agentes de policia uniformados, a otros jóvenes esa misma acusación puede costarles una condena por desobediencia, resistencia y atentado a la autoridad, lo que les de la gana –saben como hacerlo porque son unos granujas: quienes cometen la bellaquería y quienes, togados,  amparan su impunidad y la alientan–, amén de antecedentes penales o multas de verdad gravosas. Las atenuentes que funcionan para unos no funcionan para otros, el Código es una recortada. Todo depende de si tienes influencia social,  política o defensa de más precio (parece, se dice en estos casos). Los ejemplos concretos sobran y en buena práctica jurídica las pruebas de lo que digo también porque son del dominio público, tanto que no hacen sino alimentar un estado de irritación y cólera social que va en aumento, aunque por desgracia de en nada. Justicia ideológica la nuestra… Menuda novedad.

Item más, pero a propósito de la ilustración de Daumier: cuando la justicia se pierde en la selva del galimatías jurídico, la jerga profesional, la maleza conceptual, el humo… Ah, y Alfredo Zitarrosa donde canta que “La ley es la tela de araña”… tantos, tantos… basta haber vestido la toga letrada para saber de qué hablamos.

El pantano de Chirbes y el puente de Calatrava.

-23124Traigo aquí un oportuno artículo de Ignazio Aiestaran publicado hoy en Diario de Noticias, de Navarra, y en Deia. Ayer se publicaba la noticia de que En la orilla, la novela de Rafael Chirbes, ha sido elegido como el libro del año. Todo lo que pueda  decir yo sobre ese libro es sectario, adulación pura, porque me puede el afecto, la gratitud y la admiración: Chirbes es un tipazo y esa novela va a quedar como referencia de una época, no de la crisis, no, nos engañemos, de mucho más, en lo público y en lo privado
En el otro extremo, Calatrava y su arquitectura millonaria y de ejecución defectuosa, símbolo de una época ensalzada por los mismos que hoy la critican con desfachatez. Parecido caso al de Moneo, a quien nadie le recuerda el pufo de Tudela, porque para mí cobrar un millon de euros por un proyecto que no se va a hacer es un pufo, por lo fino, por lo legal, pero pufo, perdón, perdón, me equivoco, es tan solo “una bonita operación”.
De esos lodos trata la novela de Chirbes, de la mala y la poca memoria, de una gastrosofía de sapos y culebras en menú ingotable del día y de un pasado que parecía muerto y aquí está, de la mano de unos desaprensivos y de unos maleantes con poder en apariencia ilimitado.

Con ustedes, Ignazio Aiestaran, que lo cuenta mejor:

No pude verla en televisión, pero sí en Internet, la entrevista que se le hizo a Rafael Chirbes en Sautrela. Con el acierto del observador perspicuo, el escritor valenciano iluminó el corazón de la novela En la orilla con el tropo del marjal, ese ambiente pegajoso y enlodado que se agarra a todo y en el que nos hundimos, ese pantano a donde van a parar los detritos de nuestras acciones.
Allí, hace doscientos años, los campesinos arrojaban los cadáveres de los burros. Allí se escondieron y murieron los maquis, perseguidos y tiroteados por la Guardia Civil. Allí, en la época del desarrollismo, se arrojaron las telas asfálticas defectuosas que contaminaron esas aguas y ese limo. Allí también, en el auge de la construcción, se lanzaron vertidos. Asimismo, allí siguen las armas y los coches de las mafias contemporáneas que han estado implicados en algo. Con estas frases, Chirbes advertía la estratigrafía y la sedimentación de la podredumbre de toda una sociedad. (Sigue)

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La gran fealdad (por Javier Eder)

1984, cuando la juerga estaba en su apogeo.
Hay días que casi es mejor leer lo que escriben otros, por ejemplo hoy, este artículo de Javier Eder, titulado La gran fealdad, publicado en Diario de Noticias, de Navarra:
AL final de una necrológica publicaba ayer en El País se leía: “Germán Coppini deja tres hijos y un modelo de compromiso ético y estético”. Lo último, la unión de lo ético y lo estético, no está de más resaltarlo ahora, en tiempos lo bastante malos como para que haya que volver a defender lo evidente. Antes de pasar a vivir bajo la indiferencia general, Coppini -republicano y contestatario con cuantas involuciones nos asolan- alcanzó la popularidad con una canción del mismo título que un poema en el que Bertolt Brecht venía a preguntarse por qué escribía de las feas redes de los pescadores en vez de escribir de las bonitas chimeneas de los trasatlánticos. Por qué hablo -decía Brecht- de la espalda encorvada de una campesina mayor cuando podría hablar de los pechos de las muchachas; por qué lo que me incita a escribir es el espanto que me producen las arengas populistas y no el entusiasmo que en mí suscitan los manzanos en flor. La respuesta está en las mismas preguntas de “Malos tiempos para la lírica”: porque la belleza no tiene que ver ni con lo bonito ni con lo “estético”, sino con la nobleza de los sentimientos o con el dolor de los sufrimientos. Triunfa ahora una película italiana titulada La grande bellezza. Es una versión edulcorada y esteticista de La dolce vita, que era un filme amargo y crudo. Triunfa porque rehúye hablar de la grande bruttezza, la gran fealdad del presente. El miércoles decía en Le Monde un fraile francés que en su día ayudó a nuestros republicanos: “Si me cruzo a Franco en el paraíso, pediré asilo en el infierno”. Pero para infierno feo y real, como apuntaba esta semana hasta el conservador The Times, el de la Marca Hispánica o marca España, territorio donde las mujeres han de volver a comulgar con las ruedas de molino morales impuestas por los jerarcas eclesiásticos. La gran fealdad, la gran brutalidad de los vientos de involución que azotan al sur de los Pirineos. Con su total indiferencia hacia el desamparo de quienes los padecen.”

“Les aviso: esto no es un artículo, es un panfleto”, por Arturo González.

15599_mariano-rajoy-lengua-fuera“Les aviso: esto no es un artículo, es un panfleto”, escribe Arturo González en Público. Recojan el panfleto, leánlo, que todavía se puede no hacerlo a escondidas, que todavía puede el autor publicarlo, que todavía no le multan por escribirlo y hacerlo público, que todavía podemos decirle a quien detenta el poder que es un maleante sin escrúpulos:

Creo que el discurso de Rajoy le ha gustado mucho a los parados, a los enfermos, a los enfermos dependientes, a los enfermos en lista de espera, a los emigrantes, a los que cobran el salario mínimo, a los que ni siquiera lo cobran y se les ha acabado la limosna social, a los desahuciados, a los ahorradores estafados, a los catalanes, a las mujeres que desee abortar… Muere el año, y, con su impronta decimonónica, el presidente del Gobierno nos sigue contando mentiras, vejándonos y humillándonos. Este hombre es un cínico profesional. (sigue)

Por amor al arte

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Por amor al arte las cosas se hacen gratis o por la misma razón se es capaz de hacer cualquier cosa, dentro y fuera de la ley o en su filo; todo depende de cómo se entienda la expresión. Hace ya muchos meses que se ha demostrado, y convertido en algo del dominio público, que en el Partido Popular nadie hizo ni hace ni hará nada gratis. Al contrario. Es notorio que la dedicación a la política de sus líderes les procura pingües beneficios, a ellos y a sus deudos y familiares y a quienes a su sombra pululan. La política como negocio, como empresa que da beneficios ilimitados mientras en su consejo de administración figures: mínima inversión y máximos beneficios. Digamos que han aparejado y echado a navegar el Burla Negra provistos de una carta de marca que les han otorgado diez millones de españoles.
originalLa prueba más clara de lo que digo es Ignacio González, Nacho, presidente de la Comunidad de Madrid, con su esposa, su ático que dijo no tener y tiene, y con la recua de sus familiares colocados de manera en extremo ventajosa en la tela de araña de las instituciones. Cuando dijo amar el bien público y la libertad no dijo nada que pueda resultar sonrojante por falso, sino una verdad como un puño: hacerse libremente con el bien público y que eso sea legal.
Este es un país curioso en el que lo que unos ven con nitidez, sin ningún genero de dudas, otros niegan no ya ver, sino su misma existencia. Lo que para unos es una realidad palpable, para otros es invención, espejismo, cosa del demonio y así tratado.
En ese sentido, el presidente de gobierno, mentiroso de profesión, un auténtico fenómeno de feria en ese terreno, negó y niega reiteradamente la existencia de una contabilidad B en su partido, algo que sin embargo el juez Ruz sí ve, no porque vea visiones, sino porque la tiene en la mano. Asombroso, escandaloso… Sí, pero más en otros países con otra cultura democrática y sobre todo con otra concepción de la cosa pública y del bien público, y de la dedicación a ellos. Aquí, el dedicarse a tales cosas parece que es única y exclusivamente por obtener cuanta más “granjería ordinaria”, mejor, como dijo Mateo Alemán, en su Guzmán de Alfarache… hacia 1597, algo común por tanto, algo en lo que muchos querrían ejercitarse y participar, siquiera en la pedrea, en la famosa pedrea de consolación, en el arrebuche del padrino a la puerta del enlace o del negocio consumado. No todos son así, me sopla mi sombra al oído… convengo con ella, pero por no naufragar del todo.

ctwl1Y si Rajoy miente, su predecesor en el manejo de las riendas de ese gigantesco Ministerio de la Ventaja que es el Partido Popular y el gobierno de la nación en sus manos, no le va a la zaga, pero de manera más magistral, más de actor que, con mucho aplomo, entra en escena zapateando las tablas y apelando a unos tribunales que por lo visto no le dan la razón más que en asuntos de honor de alcoba que a la gran mayoría nos importan un comino.
Ahora saltan a la luz pública unos pocos correos electrónicos que le implican de manera directa, a él y a su familia, y una vez más a sus deudos y “familiares”: Caja Madrid era el cortijo de toda la banda o tropa; una auténtica caverna de Ali Babá. Sus acometidas a los consejos de administración de bancos y otras entidades, sus luchas de poder, sus malquerencias, sus rebatiñas y ventajas causan más sonrojo que ira, porque esta última, en ese terreno, está visto que da en nada. Y quien más quien menos se dice que si eso es lo que figura en los correos cruzados entre los miembros de la tripulación de este moderno Burla Negra que han sido publicados, apabulla pensar en lo que habrá quedado atrapado en aquellos otros que todavía están a la sombra.
Pues bien, en ese cenagoso terreno, Aznar, el presidente que mintió y causó con sus mentiras derramamiento de sangre, declara que su intervención angelical en el turbio asunto de los cuadros del  pintor Rueda fue «por amor al arte».
Yo tenía a José María Aznar por un indocumentado probado y rematado en cuestiones de arte, literatura y cultura general, pero podía equivocarme y, al margen de los puros habanos y del Ribera del Duero, tenía otros conocimientos para los que no necesitaba el concurso de asesores de cámara y otros estómagos agradecidos. Ahora sé, no solo que Aznar se las da de mecenas, de diletante y de connaisseur, sino que estaba en el secreto, que manejaba las sutilezas, y sobre todo que sabía que el arte es un negocio fabuloso, sabiduría esta que comparte con los asesores de ocasión u oficio, los curadores, los galeristas, los marchantes, los directores de museos nacionales o autonómicos, los sobrecogedores… los que pintan, los que algo pintan, los que todavía pintan por amor al arte o por ganarse la vida con ello. Amor al arte. Todos lo tenemos.

ctwl16lPor eso, por amor al arte, la tropilla del juez Ruz se pasó 14 horas registrando la sede del Partido Popular a la búsqueda de documentación que permita sostener de manera sólida y contundente una evidencia: que el partido en el gobierno pagaba obras con fondos ajenos y daba “cobertura a una facturación oficial ficticia”, amén de otras pruebas concordantes con el caso Bárcenas y la Gürtel.
Esto mismo, en otros países de la Unión Europea provocaría la intervención judicial del partido así desnudado en sus trastiendas y la caída del gobierno por dimisión. Aquí no. Aquí cada cual sigue en su puesto, aguantando el temporal y a la espera de que la borrasca amaine y pase. Saben que tienen con ellos a una parte significativa de la magistratura, frente a la que los jueces levantiscos arremeten como pueden, y a la policía y al sistema financiero cuyos pufos han tapado con nuestra ayuda obligatoria. La historia oficial la escriben ellos y en ella estos episodios no dan ni para una nota a pie de página, son minucias, rebabas, nada de lo que deban responder, ni ahora ni en el futuro.
En esa historia oficial escrita por ellos, a golpe de una legislación abusiva que va a más, no tienen cabida los miles de familias arruinadas por la estafa monumental de las preferentes, con cuyo dinero ellos o los suyos se enriquecían hasta que no quedó en el cajón ni la calderilla… Nunca he visto de manera tan clara el sentido preciso de conceptos como botín, derecho de pillaje y reparto de beneficios.

Los fotogramas son de la película El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, de Peter Greenaway.

 

 

 

 

Los tramposos

blackrainPaís siniestro este, caballeros… y señoras, cuando ya «caballero» es un insulto, una máscara del desprecio, una forma de mandarte a tomar por rasca, «caballero», qué asco, el país de la trampa y los tramposos, de los paganos de la farra de los listos, España, un asco de país, media España ocupa(ba) España entera, con la vulgaridad, el desprecio y esa ferocidad frente al vencido y el humillado que solo tiene un pueblo que de la crueldad ha hecho virtud, seña de identidad, signo de distinción: «una juez de Valencia condena a Bankia por vender preferentes a un enfermo de Alzheimer... Si fuera esta la primera vez, pero no, es un sistema, una forma de vivir, el entramado de una sociedad en la que, qué tristeza, el que no corre vuela… ¿Bankia? ¿Y qué hay del tramposo que se la metió doblada al del Alzheimer, y a carcajadas y cobró comisión (bonita) por ello y tal vez lo celebró como un triunfo profesional? Nada. Los tramposos no están ya en la calle, están en la banca, en las instituciones, de la misma manera que los matones están en el negocio uniformado de la seguridad. Campofrío, un asco, otro… chorizos compadreando (2007) con el Cervantes de Bucarest… No tengo la menor idea de por qué y de qué nos reímos. ¿De verdad que somos tan graciosos con nuestras vergüenzas al hombro?

 

Granjerías ordinarias

Members of the Carrow Abbey Hunt 1780 by Philip Reinagle 1749-1833Mateo Alemán y su tiempo, el del Guzmán de Alfarache, también conocido por El Pícaro, escrito hacia 1597:

«…se alzó dos o tres veces con haciendas ajenas, también se le alzaron a él: no es maravilla. Los hombres no son de acero ni están obligados a tener como los clavos, que aun a ellos les falta la fuerza y suelen soltar y aflojar. Estratagemas son de mercaderes, que donde quiera se pratican, especialmente en España, donde lo han hecho granjería ordinaria. No hay de qué nos asombremos; allá se entienden, allá se lo hayan; a sus confesores dan larga cuenta dello. Solo es Dios el juez de aquestas cosas: mire quien los absuelve lo que hace . Muchos veo que lo traen por uso y a ninguno ahorcado por ello. Si fuera delito, mala cosa o hurto, claro está que se castigara, pues por menos de seis reales vemos azotar y echar cien pobretos a las galeras.»

Otra época, claro, claro, pero esas cacerías, esos amores al arte, esas zahúrdas del Ministerio de la Ventaja, esos ventajistas, esos principales, o a tal alzados, que están por encima de las leyes, raras veces a sus pies y si lo están es porque sus mismos compinches los echan a la pileta de las murenas, porque no todas las partidas de caza son iguales ni las timbas que les siguen tampoco.

Las cosas del pasado

grosz3“Vivas” a Franco y José Antonio en una tensa reunión del Colegio de Abogados de Madrid
La decana impidió debatir en la Junta Ordinaria de la institución una propuesta para retirar el título de decanos honoríficos al dictador y al fundador de Falange… Vivas, Presentes, Arribas… ¿Y qué más? Mucho más. Solo faltaba el cornetín de órdenes. Esas “cosas del pasado” están en el orden del día de nuestra vida cotidiana, de nuestro rabioso, y tanto, presente, y no están sujetas a debate, sino al trágala perro, al chulapo “¡sí qué pasa!”, al “¡Arriba España!” que suena a tiro en la nuca, y al elogio cobarde de la bravura de los cachorros y los “cuatro exaltados”… Han rescatado a sus héroes de ayer mismo y el culto a su memoria gana adeptos, desde el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia a la calle de los matones, los himnos y los berridos, pasando por las salas de togas donde se amordaza a quien conviene, como hace cuarenta años o sesenta o setenta. Están ahí porque nunca se fuero,  porque sus bustos han adornado los casinos, imágenes sagradas del patriotismo de los tragos,  y en la recámara de la vida social sestean mientras el delirio nacional crece, como si este fuera un país de locos o de borrachos o de maleantes y solo de eso…

Item más, pero sin salir de las cosas del pasado: me pregunto qué hará el escritor cuando  se tenga que pensar dos veces lo que escribe y publica, con la ley Mordaza o el Código Penal del fascista Gallardón sobre su cabeza. El articulado concreto acoge ya sus posibles diatribas como boca insondable de lobo y lo venden como garantía de libertades y buena parte del público aplaude o pasa porque no va con él.

Y todo por lo legal… por lo fino.

4c9a45ebd0a7315a9dcaaa020126c5e2oEnriquecimiento indecoroso el de esta gente… Con solo leer los titulares sientes vahídos. Y da igual. Y mañana más.  Y todo por lo legal porque han construido un sistema gobernado por el abuso, protegido por leyes ad hoc, y dirigido al propio enriquecimiento… artimañas y majezas, ingeniería jurídica, opacidad, chicanas procesales, complicidad evidente del mundo financiero, espacios de impunidad, más allá de la ley común… Hagan lo que hagan casi todo es legal o pasa por serlo. El poder embriaga y las tarjetas oro se toman como recortadas, como luparas calabresas de la camorra. La infanta y su tropa, el Bárcenas y la Barcina, Rajoy y todos los que aparecen en las cuentas B y todos los que hacen negocios al amparo del actual gobierno,  Los Gúrteles que son muchos, los Fabras, los valencianos, Blesa, los Aznar, Díaz Ferrán, González y el ático que negó tener, las esposas de unos y de otros, los que veranean con narcotraficantes, los que no llegamos a saber… más de 800 cargos públicos imputados por corrupción. No pasa nada. El volumen de la trampa y del negocio supera en mucho la capacidad de respuesta del sistema judicial… y las ganas de ponerlo en marcha. ¡Chinguelbel, chinguelbel… o eso! Nombres que se olvidarán y otros que quedarán desfigurados. A veces se les va la mano y caen en desgracia, comparecen ante los tribunales, las cosas se alargan, se dilatan y complican, las penas son mínimas, y cuando salen, si es que entran, dan lecciones y culpan de lo sucedido a una oscura camorra, al poder de las sombras. Inocentes. Víctimas. La maquinaria ideada no era del todo perfecta. Y el público traga porque le gusta el folletín y porque no le queda más remedio que tragar. Otras veces son los propios tribunales los que impiden que se investiguen sus andanzas y dan un cerrojazo que los interesados esgrimen como una absolución. Confían en que lo que hoy suceda o salte a la prensa, mañana estará olvidado o si no, pasado mañana. «La gente olvida», me soltó de manera festiva aquella granuja que salía de la cárcel con permiso de fin de semana e iba de juerga guapa por el centro de Madrid. Cierto, olvidamos, para poder respirar, para poder ocuparnos de lo nuestro, de nuestro poco y el de los nuestros, nuestras pejigueras de salud y nuestros pagos imprevistos, y de que el trabajo no decaiga, de que no nos cierren el chiringuito. A nadie le puedes exigir que oficie de Espartaco y que arriesgue lo que tú no estás dispuesto a arriesgar.