Rebrotes de fascismo

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Un día sí y otro también: banderas franquistas, himnos falangistas, brazos en alto, a la romana… las interpretaciones cunden –solo es fruto de los malos tiempos, populismos, más tarde se pasará–, las minimizaciones también –bah de nuevo, cosas del profesor Vicenç Navarro, o del que toque, imaginaciones calenturientas,  ná, cuatro gatos, cuatro nostálgicos del pasado y jovenzuelos, que falten los jovenzuelos, que arman bulla, aquello no fue para tanto…– No, no todos los «nostálgicos del pasado» están en la calle armando camorra, los  neo-franquistas, es decir, fascistas de baja intensidad todavía, también están aplaudiendo, sonriendo, celebrando, justificando el pasado y el presente, en los ministerios, en las alcaldías y en los bancos, están en las filas de la policía y están en esas otras calles que muchos ciudadanos no ven como de verdad públicas (no tienen verdadero sitio en ellas),  están en las cátedras universitarias y en las academias, están en los periódicos, en los tribunales y en los escaños de los parlamentos, porque ese brazo en alto, esos himnos agresivos son un signo de distinción social, un rito de clase, parte de su historia, dicen incluso, algo que les identifica.

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2 pensamientos en “Rebrotes de fascismo

  1. Retomar las trazas del pasado que siguen presentes. El artículo de Vicenç Navarro es uno de los mejores en los últimos tiempos, apuntando a ese camuflaje del totalitarismo nacional y católico por la denominación de “autoritarismo”, que muchos historiadores, periodistas y políticos ultracentristas aceptaron para rebajar el grado de violencia del antiguo régimen. Luego, en una democracia amnésica, vino la denominación de “neo-franquismo”, para ocultar que en realidad es la misma ideología del viejo fascismo, pero descontextualizada de sus raíces.
    El escarmiento sigue vivo, su botín sigue reluciendo en manos de sus herederos.

  2. No me había fijado en lo que dices de “neo-franquismo”. Yo lo suelo emplear porque no tengo ni idea de cómo llamar a este régimen policiaco-autoritario de nuevo cuño, cuyas maneras vienen de algo más lejos.

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