Julio Anguita y el rajoyato.

1365955259-demonstration-claims-3rd-spanish-republic_1957806“Los de la izquierda podemos hacer veinte manifestaciones al día, agitar cuarenta banderas republicanas, todo muy bonito… Pues con eso no nos comemos una rosca”, esto dice Julio Anguita en una entrevista que no tiene desperdicio, en la que revela el poco alcance que tienen las políticas de oposición a un gobierno que se ha caracterizado por su vileza y por actuar al margen de la ley, en contra de esta, legalizando el abuso… La rosca es el previsible “más de lo mismo” –pocas sorpresas caben en quién puede ganar las próximas elecciones–,  tal vez algo dulcificado, pero sin cambios de fondo… Si repicarlo un día tras otro en las redes sociales en miles y miles  de mensajes dirigidos  a la propia parroquia sirviera para algo o inquietara al régimen de la manera que fuera, hace tiempo que los tableros estarían cerrados: ni les inquieta el baile de los aerólitos sarcásticos o rabiosos, ni en el fondo la calle que saben suya porque tienen violencia de sobra para controlarla: son los únicos que la ejercen… al margen de los pocos que salen a la calle para ser multados y a apaleados, habría que enfrentar una realidad: el país es derechas, conservador quiero decir, y lo aguanta todo, por miedo, por fatalismo, por estoicismo… por yo qué sé.
Ah, se me olvidaba, si Rosa Parks no se hubiera negado a levantarse de su asiento, los negros seguirían en la sentina.

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