Y todo por lo legal… por lo fino.

4c9a45ebd0a7315a9dcaaa020126c5e2oEnriquecimiento indecoroso el de esta gente… Con solo leer los titulares sientes vahídos. Y da igual. Y mañana más.  Y todo por lo legal porque han construido un sistema gobernado por el abuso, protegido por leyes ad hoc, y dirigido al propio enriquecimiento… artimañas y majezas, ingeniería jurídica, opacidad, chicanas procesales, complicidad evidente del mundo financiero, espacios de impunidad, más allá de la ley común… Hagan lo que hagan casi todo es legal o pasa por serlo. El poder embriaga y las tarjetas oro se toman como recortadas, como luparas calabresas de la camorra. La infanta y su tropa, el Bárcenas y la Barcina, Rajoy y todos los que aparecen en las cuentas B y todos los que hacen negocios al amparo del actual gobierno,  Los Gúrteles que son muchos, los Fabras, los valencianos, Blesa, los Aznar, Díaz Ferrán, González y el ático que negó tener, las esposas de unos y de otros, los que veranean con narcotraficantes, los que no llegamos a saber… más de 800 cargos públicos imputados por corrupción. No pasa nada. El volumen de la trampa y del negocio supera en mucho la capacidad de respuesta del sistema judicial… y las ganas de ponerlo en marcha. ¡Chinguelbel, chinguelbel… o eso! Nombres que se olvidarán y otros que quedarán desfigurados. A veces se les va la mano y caen en desgracia, comparecen ante los tribunales, las cosas se alargan, se dilatan y complican, las penas son mínimas, y cuando salen, si es que entran, dan lecciones y culpan de lo sucedido a una oscura camorra, al poder de las sombras. Inocentes. Víctimas. La maquinaria ideada no era del todo perfecta. Y el público traga porque le gusta el folletín y porque no le queda más remedio que tragar. Otras veces son los propios tribunales los que impiden que se investiguen sus andanzas y dan un cerrojazo que los interesados esgrimen como una absolución. Confían en que lo que hoy suceda o salte a la prensa, mañana estará olvidado o si no, pasado mañana. «La gente olvida», me soltó de manera festiva aquella granuja que salía de la cárcel con permiso de fin de semana e iba de juerga guapa por el centro de Madrid. Cierto, olvidamos, para poder respirar, para poder ocuparnos de lo nuestro, de nuestro poco y el de los nuestros, nuestras pejigueras de salud y nuestros pagos imprevistos, y de que el trabajo no decaiga, de que no nos cierren el chiringuito. A nadie le puedes exigir que oficie de Espartaco y que arriesgue lo que tú no estás dispuesto a arriesgar.

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4 pensamientos en “Y todo por lo legal… por lo fino.

  1. Si los granujas al salir de la cárcel se ríen para ir de juerga, porque “la gente se olvida”, eso implica que la escritura es más necesaria que nunca para evitar la derrota del olvido, pues, como ya dijo un lúcido poeta en 1979, “malo el día en que tu libertad sea pasado”:

    QUIEN NO QUISIERA ESTAR LEJOS CUANDO SU EDAD LE ALCANCE

    Malo el día en que tu libertad sea pasado.
    Malo el día en que ahuyentes avergonzado
    temblores y fuegos,
    e intentes tapiar el recuerdo
    convirtiéndolo en olvido,
    y en medio de tu impotencia
    sientas, todavía, brazos
    enlazando tu cuerpo,
    y a tus oídos, lo mismo que a tu cara,
    llegue el rugido fresco del mar en la madrugada.
    Y ya definitivamente alterado
    escuches temeroso
    un atronador concierto de trenes nocturnos.
    Ese día cruzarás el umbral del terror más solitario
    y optarás —quizás— por la fácil solución,
    la más desgarradora,
    de acomodarte, doméstico, a tus usos cotidianos.
    No te preguntarás entonces,
    pues el deseo será una necesidad cubierta,
    qué se hizo, qué se ha hecho
    de aquel cuerpo que alegre subía
    subió
    los desgastados peldaños de tantos hoteles
    y ávido de goce se tendía presto.
    Tampoco querrás saber
    qué se hizo, qué se ha hecho
    de las innumerables mañanas
    que quemaste bostezando al sol de los jardines,
    ni por qué el vino que tuviste nuevo y jovial
    se ha agriado en tu boca,
    ni por qué las emociones compartidas
    son hoy esos encuentros insolidarios y esquivos.
    Menos aún te preguntarás entonces
    por la disponibilidad de tu tiempo y de tu cuerpo.

  2. Esto se llama arqueología literaria, ¿1977, 1978? A cierta edad… no sabes dónde meterte.

  3. Oye, Miguel, que suena bien ese texto. Y el primer verso es definitorio, cónchole. Aparece tu poema como publicado en el quinto número de la mítica revista de la banda Pott en julio de 1979: “Pórtico de la fuga, Miguel Sánchez Ostiz — Pott bandaren praka (1979-uztaila)”: http://andima.armiarma.com/pott/pott0507.htm
    Eso sí que es mantenerse en el tiempo, contra la desidia, los ataques y el olvido.

  4. Hay que joderse, qué tiempos, qué tempuras sobre todo, más que mores, crocantes las tempuras..: pero nada, convengamos, por tener la fiesta en paz más que nada. En la revista Calle Mayor, de Logroño, hay poemas asombrosos, lástima haber perdido todos los números.

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