Granjerías ordinarias

Members of the Carrow Abbey Hunt 1780 by Philip Reinagle 1749-1833Mateo Alemán y su tiempo, el del Guzmán de Alfarache, también conocido por El Pícaro, escrito hacia 1597:

«…se alzó dos o tres veces con haciendas ajenas, también se le alzaron a él: no es maravilla. Los hombres no son de acero ni están obligados a tener como los clavos, que aun a ellos les falta la fuerza y suelen soltar y aflojar. Estratagemas son de mercaderes, que donde quiera se pratican, especialmente en España, donde lo han hecho granjería ordinaria. No hay de qué nos asombremos; allá se entienden, allá se lo hayan; a sus confesores dan larga cuenta dello. Solo es Dios el juez de aquestas cosas: mire quien los absuelve lo que hace . Muchos veo que lo traen por uso y a ninguno ahorcado por ello. Si fuera delito, mala cosa o hurto, claro está que se castigara, pues por menos de seis reales vemos azotar y echar cien pobretos a las galeras.»

Otra época, claro, claro, pero esas cacerías, esos amores al arte, esas zahúrdas del Ministerio de la Ventaja, esos ventajistas, esos principales, o a tal alzados, que están por encima de las leyes, raras veces a sus pies y si lo están es porque sus mismos compinches los echan a la pileta de las murenas, porque no todas las partidas de caza son iguales ni las timbas que les siguen tampoco.

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