Por amor al arte

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Por amor al arte las cosas se hacen gratis o por la misma razón se es capaz de hacer cualquier cosa, dentro y fuera de la ley o en su filo; todo depende de cómo se entienda la expresión. Hace ya muchos meses que se ha demostrado, y convertido en algo del dominio público, que en el Partido Popular nadie hizo ni hace ni hará nada gratis. Al contrario. Es notorio que la dedicación a la política de sus líderes les procura pingües beneficios, a ellos y a sus deudos y familiares y a quienes a su sombra pululan. La política como negocio, como empresa que da beneficios ilimitados mientras en su consejo de administración figures: mínima inversión y máximos beneficios. Digamos que han aparejado y echado a navegar el Burla Negra provistos de una carta de marca que les han otorgado diez millones de españoles.
originalLa prueba más clara de lo que digo es Ignacio González, Nacho, presidente de la Comunidad de Madrid, con su esposa, su ático que dijo no tener y tiene, y con la recua de sus familiares colocados de manera en extremo ventajosa en la tela de araña de las instituciones. Cuando dijo amar el bien público y la libertad no dijo nada que pueda resultar sonrojante por falso, sino una verdad como un puño: hacerse libremente con el bien público y que eso sea legal.
Este es un país curioso en el que lo que unos ven con nitidez, sin ningún genero de dudas, otros niegan no ya ver, sino su misma existencia. Lo que para unos es una realidad palpable, para otros es invención, espejismo, cosa del demonio y así tratado.
En ese sentido, el presidente de gobierno, mentiroso de profesión, un auténtico fenómeno de feria en ese terreno, negó y niega reiteradamente la existencia de una contabilidad B en su partido, algo que sin embargo el juez Ruz sí ve, no porque vea visiones, sino porque la tiene en la mano. Asombroso, escandaloso… Sí, pero más en otros países con otra cultura democrática y sobre todo con otra concepción de la cosa pública y del bien público, y de la dedicación a ellos. Aquí, el dedicarse a tales cosas parece que es única y exclusivamente por obtener cuanta más “granjería ordinaria”, mejor, como dijo Mateo Alemán, en su Guzmán de Alfarache… hacia 1597, algo común por tanto, algo en lo que muchos querrían ejercitarse y participar, siquiera en la pedrea, en la famosa pedrea de consolación, en el arrebuche del padrino a la puerta del enlace o del negocio consumado. No todos son así, me sopla mi sombra al oído… convengo con ella, pero por no naufragar del todo.

ctwl1Y si Rajoy miente, su predecesor en el manejo de las riendas de ese gigantesco Ministerio de la Ventaja que es el Partido Popular y el gobierno de la nación en sus manos, no le va a la zaga, pero de manera más magistral, más de actor que, con mucho aplomo, entra en escena zapateando las tablas y apelando a unos tribunales que por lo visto no le dan la razón más que en asuntos de honor de alcoba que a la gran mayoría nos importan un comino.
Ahora saltan a la luz pública unos pocos correos electrónicos que le implican de manera directa, a él y a su familia, y una vez más a sus deudos y “familiares”: Caja Madrid era el cortijo de toda la banda o tropa; una auténtica caverna de Ali Babá. Sus acometidas a los consejos de administración de bancos y otras entidades, sus luchas de poder, sus malquerencias, sus rebatiñas y ventajas causan más sonrojo que ira, porque esta última, en ese terreno, está visto que da en nada. Y quien más quien menos se dice que si eso es lo que figura en los correos cruzados entre los miembros de la tripulación de este moderno Burla Negra que han sido publicados, apabulla pensar en lo que habrá quedado atrapado en aquellos otros que todavía están a la sombra.
Pues bien, en ese cenagoso terreno, Aznar, el presidente que mintió y causó con sus mentiras derramamiento de sangre, declara que su intervención angelical en el turbio asunto de los cuadros del  pintor Rueda fue «por amor al arte».
Yo tenía a José María Aznar por un indocumentado probado y rematado en cuestiones de arte, literatura y cultura general, pero podía equivocarme y, al margen de los puros habanos y del Ribera del Duero, tenía otros conocimientos para los que no necesitaba el concurso de asesores de cámara y otros estómagos agradecidos. Ahora sé, no solo que Aznar se las da de mecenas, de diletante y de connaisseur, sino que estaba en el secreto, que manejaba las sutilezas, y sobre todo que sabía que el arte es un negocio fabuloso, sabiduría esta que comparte con los asesores de ocasión u oficio, los curadores, los galeristas, los marchantes, los directores de museos nacionales o autonómicos, los sobrecogedores… los que pintan, los que algo pintan, los que todavía pintan por amor al arte o por ganarse la vida con ello. Amor al arte. Todos lo tenemos.

ctwl16lPor eso, por amor al arte, la tropilla del juez Ruz se pasó 14 horas registrando la sede del Partido Popular a la búsqueda de documentación que permita sostener de manera sólida y contundente una evidencia: que el partido en el gobierno pagaba obras con fondos ajenos y daba “cobertura a una facturación oficial ficticia”, amén de otras pruebas concordantes con el caso Bárcenas y la Gürtel.
Esto mismo, en otros países de la Unión Europea provocaría la intervención judicial del partido así desnudado en sus trastiendas y la caída del gobierno por dimisión. Aquí no. Aquí cada cual sigue en su puesto, aguantando el temporal y a la espera de que la borrasca amaine y pase. Saben que tienen con ellos a una parte significativa de la magistratura, frente a la que los jueces levantiscos arremeten como pueden, y a la policía y al sistema financiero cuyos pufos han tapado con nuestra ayuda obligatoria. La historia oficial la escriben ellos y en ella estos episodios no dan ni para una nota a pie de página, son minucias, rebabas, nada de lo que deban responder, ni ahora ni en el futuro.
En esa historia oficial escrita por ellos, a golpe de una legislación abusiva que va a más, no tienen cabida los miles de familias arruinadas por la estafa monumental de las preferentes, con cuyo dinero ellos o los suyos se enriquecían hasta que no quedó en el cajón ni la calderilla… Nunca he visto de manera tan clara el sentido preciso de conceptos como botín, derecho de pillaje y reparto de beneficios.

Los fotogramas son de la película El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, de Peter Greenaway.

 

 

 

 

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