Manos de poeta, de Josep Malivern

grunewald1515-hand.jpg?w=671&h=538Al hilo de los funerales nacionales que merecen los poetas, reconocidos como ejemplares e irreemplazables en su muerte, ayer desdeñados entre chanzas, Josep Malivern me envía desde el paisaje mediterráneo del pelotazo estos versos a bote pronto.
Garras y sarmientos
 todas las manos son
 para los poetas.
Manos muertas de vivo,
 y muertos a mano viva
 clamando desde socavones que dicen tumbas
o desde escombros que llaman tierra.
No habrá halcón abatido
para engarfiar tanto mezquino.
Ven viñedos plantados
de añosas manos mutiladas
 bajo un crepúsculo recordado en mil pantallas.
¿Por qué será que yo sólo veo
gente sin manos 
 que aspavientan sus muñones,
 que agitan harapos de esperanza?
Bocas cosidas con la tripa de la mentira
 ensartadas con la aguja del miedo.
Ojos que son semilla 
 de una podre desconocida.
 Eso veo
 y más que ahora callo.
 Mala gallina 
puso un huevo
en mi garganta.
La ilustración es de la crucifixión de Grünewald: el fuego de San Antonio, intoxicación por cornezuelo de centeno (La enfermedad pintada, UIMP, Sevilla 1990, tempuras crujientes y dañinas mores…)

Devociones, fosos y esperpento

6bd06a021cEn cualquier otro país que no fuera éste del esperpento como forma genuina de expresión, no sería de recibo que un ministro del Interior invocase a sus particulares devociones para justificar y apoyar políticas de gobierno que encima huelen a patraña interesada, a propaganda y a eslogan sectario. Eso bastaría para ponerlo en la calle y para ser desautorizado de manera pública por sus amos.

Pero eso es lo que acaba de hacer el Fernández, ministro de la Policía y de la matonería y de la represión al señalar a santa Teresa como patrocinadora de una recuperación económica que está por ver. Digamos que la monja de Ávila, que sabía de arrebatos místicos -los plasmó de manera asombrosa- y de visiones, es nuestro plan Marshall y el Fernández el alcalde de Villar del Río, ese pueblo pobretón y estepario, espejo de un país arrasado, exhausto, por el que pasaron de largo los americanos… Berlanga, amargas carcajadas las nuestras ante el esperpento que no cesa. Valle-Inclán bárbaro y amargo en Ruedo Ibérico o en Viva mi dueño: de la corte de los Borbones no salimos, es la de los Milagros.

bienvenido-mr.-marshall-webAquí no llegan los milagros de la monja mística, cuyo brazo le sirvió al general Franco como inspiración para firmar miles de sentencias de muerte, ni la recuperación económica, falseada en sus datos una semana detrás de otra con evidente complicidad mediática -nos hablan de los chinos, pero evitan entrar en la honduras y las podres nacionales-. A no ser que hablen de la recuperación económica de los ricos que son más ricos -los 20 españoles más ricos tienen la misma fortuna que los 9 millones y medio más pobres juntos- y evidentemente más devotos porque la religión en sus manos es un signo de distinción social. Entonces sí, entonces no cabe ninguna duda de que se puede hablar de ese milagro que hay que atribuir a Santa Teresa. ¿Delirante o estúpido el ministro? Probablemente las dos cosas. Está faltando al respeto a los varios millones de víctimas de las insensateces y atropellos gubernamentales de las que él es portavoz. Lo mismo cabe decir de los milagros de las vírgenes, los santos y la corte celestial invocados una y otra vez de manera indecorosa por los políticos del PP y afines para que solucionen lo que ellos son incapaces de solucionar y lo que ellos mismos han generado. Podían callarse, pero no, prefieren la estafa devota, su tablado, el antifaz de la milagrería.

Por otro lado se ve que de sus tratos con el más allá a Fernández le han salido pujos de profeta, de visionario o más humildemente de brujo de feria… eso o los monguis, o el peyote, y una desmedida afición al púlpito, porque solo así se puede afirmar que la Guardia Civil y la Policía y no sé quien más, no se irán del País Vasco y de Navarra “en todo el tiempo de la historia”. Mucho tiempo es éste, hacia atrás y hacia delante. Es una eternidad, algo más místico que físico, me temo, una profecía, una visión del tiempo sin tiempo por el que se mueven a sus anchas los místicos de todas las religiones. Está claro que esta especie de santón con ínfulas, que maneja la violencia del Gobierno del PP, sabe de esos tiempos sin tiempo, el de los arrebatos, los éxtasis y los delirios. No es la de la monja de Ávila la primera muestra que da de sus particulares inspiraciones, las que en cualquier otro país que no oliera a podre de fuesa, a cerrado y a sacristía como huele éste, le inhabilitaría para el cargo que ocupa… sin contar con que los charlatanes de feria tenían más grandeza.

Cerrado y sacristía, charanga y pandereta, paraíso de truenos vestidos de nazarenos, de violentos “amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras”, que escribió y describió Antonio Machado hace ya cien años, con más dolor que esperanza, con más tristeza que verdadera confianza en ese futuro en el que no nos queda más remedio que creer para no naufragar del todo. Como si fuera ayer, o lo que es mucho peor: como si fuera hoy.

Cerrado y sacristía: el tufo espeso de un mundo que con demasiada alegría creíamos muerto y estaba ahí, agazapado, a la espera de regresar bajo palio en el reclinatorio del trueno hecho mozorro penitente, torvo Miguel de Mañara de turno que purga y hace purgar sus expansiones, sobre la fuesa abierta y sus tenebrosos pingajos -tal y como lo pinto Valdés Leal en el caso del sevillano-, en Las Vegas, entre putas, ruletas y cartas marcadas, en el caso del Fernández. De los polvos que le sean propios, estos lodos. No hay derecho. Si quiere purgar, que se purgue solo y se meta a cartujo o a algo, pero que nos deje en paz.

Dicho lo cual y en ese terreno de las visiones devotas, la ciencia infusa y los dogmas de fe, y su presencia invasiva en la vida pública y civil de la ciudadanía, las declaraciones del obispo Sebastián para celebrar su cardenalato, en relación a la homosexualidad tenida como enfermedad y a su cura clínica, hacen pensar que aquí la única enfermedad que parece no tener cura es la suya, a no ser que se haga una lobotomía.

Un asco y un foso cada día más ancho y más profundo es el que separa entre quienes aplauden esas expansiones religiosas y quienes las execramos.

Y hablando de fosos, de trincheras y de la historia como palenque de pugnas irreconciliables: el homenaje que se quiere perpetrar en Burgos al general Yagüe con el apoyo del Ayuntamiento de la localidad, del PP, qué casualidad. Reivindicación y homenaje disfrazados, encima, de lección de historia. ¿Con dinero público, como en el caso de la Fundación Francisco Franco desde la que se pidió la intervención del Ejército en Cataluña? Hagiografía y devoción a un militar falangista y golpista, responsable de una matanza pavorosa, la de Badajoz de agosto de 1936. Y para que el asunto quede redondo, la noticia que se hace pública el mismo día que el Gobierno, en relación al homenaje que le tributa a Kindelán, otro general golpista y beato (basta leer sus memorias), “asegura que desarrolla y cumple la Ley de Memoria”, lo que es a todas luces una patraña, no solo en el caso del verdugo de Badajoz, sino en todos, como repetidamente vienen denunciando los organismos internacionales a cuyas recomendaciones y advertencias el Gobierno del PP hace caso omiso.

Del Madrid castizo

P1150920 P1150921 P1150917De por donde la ciudad se difumina y se hace dormitorio, oficina, trampa, comedero, paseo, deporte dominical, botellón de tristes, tapia, alambrada, ciprés y mucho excremento de perro… poco o nulo espectáculo arrevistado, aunque baste detenerse y mirar para que ver pasar la Gran Parada que no cesa.

La Barcina y los hosteleros (allá lejos y hace tiempo ya)

“Yolanda, te estaba llamando yo, sí… es por lo de la comida de los empresarios que hemos organizado… para ver dónde nos ponéis a mi hermano y a mí… y con quién, ¿no?… jajajaja!”, eso le decía un patán pavoroso, europeísta y con aire de padecer una idoacía incurable, a su Yolanda, camino de Fitur, Navarra, genuina, Yolanda, se reverenciaba mientras hablaba, antes de ir a lamerle el culo a una albondiguilla senadora a quien conocimos falangista y chivato de la policía que hoy organiza funerales al general Mola, y a contarle que había que ir a San Sebastián a revitalizar la fiesta nacional en compañía de un notario de la ciudad, que no era el de Joaquín Sabina, y eso que ya no hay matadores, ni raza, a ver si me entiendes (confianzudo, en un aparte), y el senador entendía, cómo no iba a entender, si la Navarra foral y española le había hecho taurino y gastrónomo, mientras un conocido oputarra rezaba el rosario y también era lamido en su ano divino por cliente del comedero (supongo)… No, no, estos no son los sueños de Goya ni la exposición de dibujos de Goñi que había en la Calcografía Nacional, de Madrid, sino un guiñol siniestro en el tren Pamplona-Madrid, entre dos vagones y un endiablado traqueteo… el viajar instruye… y hace trabajar la imaginación… y está visto que, hagas lo que hagas, los monstruos siguen ahí… y tú también, para ellos, o algo peor…. o yo qué sé.

Euforias y patrañas

1389443444420   La semana ha estado marcada por las protestas vecinales del barrio burgalés de Gamonal. No nos lo acabamos de creer, pero las obras del bulevar de Gamonal fueron suspendidas después de varias  semanas de contundentes protestas vecinales y mucha violencia y abuso policial… «El alcalde de Burgos se rinde» «Gamonal ha vencido» «Hemos demostrado que el pueblo manda», rezaban con euforia titulares y pancartas… Ignoro el motivo de la paralización de las obras. ¿Corría peligro de extenderse y endurecerse la protesta vecinal a otras ciudades? No lo sé. Las movilizaciones en otras ciudades no han sido ni mayores ni más contundentes que las habituales. La violencia policial sí ha sido mayor, pero eso ya es rutina exponencial que adjetivan ahora.

No sé cuáles han sido los motivos de esa paralización y consiguiente frustración del negocio del hormigón en manos, en ese caso concreto, de una empresa turbia y tocada del ala. Dudo mucho que el Partido Popular haya dado su brazo a torcer, pero una por una no hay bulevar y eso puede considerarse una conquista social, al margen de que empresas en derrota vayan a llevarse 500.000 euros a causa de la suspensión de las obras.

Atentado, antisistemas, etarras, vandalismo… ha habido de todo. Cualquier cosa con tal de no admitir que aquello era un abuso y un negocio entre amiguetes como ya es tradición y Marca España (indeleble).

Tiene toda la razón el secretario de estado para la Seguridad cuando dice que «Es habitual que en las protestas se infiltren violentos» porque todavía recordamos la fotografía de un maleante, en el paseo de Sarasate de Pamplona, arrojando la tapa de una alcantarilla contra el vidrio de una entidad bancaria y al que se le veía la pipa. Y consta que, pese a las abundantes y acuciosas diligencias de los especialistas en la materia, no ha sido hallado el encapuchado de la pipa. Y es fama que los citados especialistas hallan lo que no consigue hallar nadie, la aguja en el pajar hasta cuando no hay ni aguja ni pajar, nada, pero hallan, y suministran grandes titulares a la prensa de su cuerda que más tarde se desinflan.

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Lo mismo cabe decir de las manifestaciones de Madrid o Barcelona en las que se veía a violentos itinerantes deteniendo a pacíficos ciudadanos en el ejercicio de sus derechos o gritando «¡Eh, que soy violento, que soy de los vuestros…!». Muy cómico todo y muy siniestro.

INCIDENTES TRAS CONCENTRACIÓN EN APOYO AL BARRIO DE GAMONAL

Diga lo que diga el vocero policiaco del ministro Fernández, una parte de la ciudadanía no les cree en absoluto y la otra tiene motivos para no hacerlo, pero si acata la verdad revelada y la aplaude es por complicidad con la violencia itinerante y con la sedentaria que encarna gente como el ministro y los de su jarca. Para esta gente la rebelión ajena es una arrogancia mayúscula: abusado se vive mejor.

Eso sí, parece que esta vez al menos han dicho una verdad: es del dominio público que los «grupos de violentos itinerantes», ya famosos, casi legendarios, han ido de una ciudad a otra en camioneta y en correcta formación o así los ha podido retratar la ciudadanía, para su solaz y esparcimiento.

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«Los indicadores de recuperación no casan con las protestas», sostiene con atrevimiento de maja la ministra Santamaría. ¿De qué recuperación habla? ¿De la de la casta a la que ella pertenece? Seguramente, porque es cierto que los ricos son cada vez más ricos y el foso que separa una clase de otra se hace cada vez más hondo e infranqueable. Sociedad de clases y ahora de castas, de patricios y de plebeyos. Si la recuperación ha llegado a la banca y a las corporaciones es porque la está pagando la ciudadanía. Yo no veo que haya ni más trabajo ni esté mejor pagado o pagado a secas, ni que se vuelvan a abrir las empresas que cerraron ni que se abran otras nuevas. Esa bonanza en manos patricias no genera verdadero trabajo y no difumina la falta de cohesión social, sino que la agrava. Por eso, un ideólogo de «las FAES», Vidal-Quadras, habla de recuperar la cohesión social, pero no porque esta les preocupe, a él y a los suyos, sino porque de pronto les da miedo, el que no les daba hace unos meses cuando esa quiebra era ya algo más que patente. Y eso es raro, habida cuenta del miedo que ellos han generado y de la violencia que han desatado con su policía, sus multas y sus leyes propias de una dictadura.

Y volviendo a las majezas saineteras de la Santamaría. No, lo ocurrido en Burgos no es solo «una forma de expresar el rechazo a una obra», como ella dice con rebuscada y maliciosa simpleza, es mucho más y lo sabe. Lo ocurrido en Gamonal y en otras ciudades españolas es una forma de manifestar que la ciudadanía está harta, sigue estando harta y puede convertir su hartadumbre en batallas campales de resultado incierto, ahora que ya se ven venir los preparativos de la carrera electoral.

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Y de las patrañas nacionales a las patrañas del gobierno de Navarra en su Reyno Gourmet. Desvergonzados, maleantes, mentirosos… Han utilizado una mentira con descaro. No hay informe de la Guardia Civil contra el modelo D, que de eso se trataba, pues eso fue cacareado desde el gobierno foral en diversos foros: prensa, radio, televisión… Los testimonios son tan abundantes como demoledores. Ahí están sus palabras, su aplomo, su mala fe, porque aquí hay que hablar de una actuación institucional plenamente dolosa que desautoriza el ejercicio del poder. Después de esto qué credibilidad están en condiciones de ofrecer. La propia del tahúr: Ninguna.

¿Quién se inventó la existencia de ese informe para pedir represalias? Cómo es posible que nadie, empezando por la pícara Barcina, responda de esa felonía. Están convencidos de que pueden mentir con impunidad a la ciudadanía y practicar una política sucia y de mala traza, y que eso es lo correcto y con ese bagaje plantarse en el Parlamento haciendo burla de este. ¿Por qué la Guardia Civil no negó desde un primero momento la  existencia de ese informe? ¿Por complicidad con la patraña? Conviene preguntárselo. ¿Y qué tienen ahora que decir los medios de comunicación de Madrid afines a la infamia peperobarcinera que utilizaron ese informe en grandes titulares de combate? Nada. No dicen nada. No dirán nada. No nos dirán nada. Está visto que no merecemos el elemental respeto de que se nos digan verdades elementales.

En manos de trileros (Con las cartas marcadas)

tumblr_mvdedkGTnD1smyw5do1_1280Leyendo las declaraciones de Albert Pla me he acordado de esta entrada de Con las cartas marcadas [28.10.2013]:
El prestidigitador, atribuido al Bosco. Más que juegos de manos, maneras de trileros y de rateros para un público distraído, que de tanto mirar para otra parte no lo hace hacia donde debe y se deja expoliar por las buenas y las malas, mientras sonríe y aplaude o se queda boquiabierto, feliz de ver lo nunca visto, el prodigio que no cesa.

“¡Que se jodan!” (Con las cartas marcadas)

kees-van-dongen-mujer-fatal.«¡Que se jodan!», es la divisa flamenca de la fiera empericada que se siente triunfadora, la arribista social sin recato que pasó de la ORT o de la LKI o de algo, pero algo rojo, rojo, y de la «conciencia de barrio» a la más ramplona derecha neoliberal y paleta, la de los caciques y las tramas familiares, siguiendo una línea continua de farlopa.  Para algo era la loba del arrabal, la que se iba a comer crudos a los burgueses de toda la vida cuyas canalladas defiende ahora dentro y fuera de la pista del circo togado. Ella y los suyos han llegado, a lomos de la mugre de una época, pero han llegado, están en la pomada. No importa cobrar en especie a tus clientes, el rebaño de camellos que la policía consiente para tener puntual información de quién es quién en le gache; no importa porque el mundo ya se sabe… Ya se sabe cómo está el mundo, cómo es, porque ellos saben, nosotros no, nada es blanco ni nada negro y sobre todo «hay que quitarle», hay que reírle las gracias al matón porchero, al señorito venido a menos, hay que hacer burla de los viejos, y tan viejos, compañeros de farra caídos en combate, sobre cuya ruina te bailas una jiga, un zapateao, hay que saltar y brincar en las palestras de lujo, con los viejos y nuevos patricios. Ellos y ellas son fieras que salieron a comerse el mundo y a metérselo por las narices… «¡Que se jodan!». Si los perdedores están como están, es «por su mala cabeza»… Ellos la tuvieron buena, en su sitio, estaban al acecho, mientras los otros les pagaban las cuchipandas, las copas y las rayas durante años y más años entre carcajadas feroces, ojos vidriosos y mucho carmín al morro, y diseny, que no falte el glamuroso diseny de la cloaca en esta farra crepuscular. Copas y farlopa, arte, mucho, a puerta cerrada, en negro, bajo manga, en las trastiendas, en el camerino donde cuelgan los disfraces de la respetabilidad y queda solo la monda calavera de la ferocidad, del juego sucio que te llena el bolsillo, el compadreo de los infames… como en los ochenta de Las pirañas, entre camellos y colgados anda el juego, con veinte años más en el careto: son los amos, los nuevos amos, eso nadie se lo discute. [Fragmento de Con las cartas marcadas (2014)]

Mujer fatal, de Van Dongen

En la muerte de Juan Gelman

1367137986_327042_1367138252_noticia_normalDetesto las necrológicas, por eso traigo aquí lo que escribí el 23 de abril del año pasado y  verá la luz en unas pocas semanas en mi dietario Con las cartas marcadas (2013). Lo que cuenta son las palabras del poeta, sus incitaciones, sus contagios, sus versos vivos en la página, los que fueron objeto de burla a causa de su militancia política:

El poeta Juan Gelman en unas declaraciones a El País, en las que dice algo importante, algo que te debería hacer reflexionar, que si no eres de verdad honesto proclamas que es tu caso, cómo no va a ser, siempre, a todas horas, con buen y mal tiempo, porque tú no eres mezquino ni injusto, tú amas la vida a grandes tragos, el sol que nace para todos y etcétera: «escribir desde la pérdida, no desde el odio».
Gelman lo dice en recuerdo del hijo  desaparecido junto con su nuera durante la dictadura militar argentina y tras la búsqueda de su nieta robada al nacer.
Gelman no habla del pasado, de su pasado, o lo hace apenas, sino que lo hace de un presente que le atemoriza, el nuestro: «Pareciera que se ha instalado todo un sistema para recortarnos el espíritu» que favorece la llegada del autoritarismo, el acostumbrarse a todo, como si fuera algo inevitable, una rutina envenenada, cuando no lo mejor que te puede pasar, y hoy es todavía el haber vivido por encima de nuestras posibilidades y mañana la aceptación del régimen policiaco en el que vives porque te ofrece un orden en el que puedes ejercer tus derechos y libertades, aunque no sepas responder a la pregunta de cuáles son en concreto estos.

Carta abierta a mi nieto (1995)

“Eskerrik asko, Velasco!” (y 2)

BduHa0qIgAAAS8lLa expresión, de verdad afortunada, no es mía, pero está llamada a convertirse en un clásico.
En primer lugar porque la aparición en escena del juez Velasco y su historial personal que corre las redes sociales permite examinar quién es ese magistrado tan afín al Partido Popular que su dedicación política induce a dudar de su imparcialidad profesional. Y en segundo lugar porque también permite comprobar cuáles son las intenciones reales del partido en el Gobierno en relación al fin de ETA, como si necesitasen de su existencia para mantener encendida la hoguera de una crispación social que les beneficia de manera electoral, algo que se comenta solo. Ni la entrega de las armas ni el anuncio de su disolución van a ser suficientes. Mienten cuando afirman lo contrario.
El juez Velasco, echando mano de acusaciones no basadas en pruebas contrastables, prohíbe una manifestación en apoyo de la petición de los derechos de los presos de ETA, aduciendo que la «idea» de la marcha proviene de una organización terrorista, y  de rondón convierte esa marcha en una marea social y en una rotunda  expresión de un sentir popular y político de muy amplio alcance. «Eskerrik asko, Velasco», por tanto.
Bdt5mzIIcAALRgjLas detenciones y registro de un despacho de abogados que se han producido al hilo de ese movimiento en pro de los presos de ETA es cuando menos un asunto turbio, pero también eskerrik asko: un aviso de caminantes de hasta dónde son capaces de llegar. Entre lo que diga el ministerio del Interior y lo que diga el abogado y senador Goioaga, a quien no conozco y con quien no comparto militancia, yo creeré siempre al segundo, con independencia de que sea o no abogado o senador. Por principio no creo las versiones oficiales. Jamás. Ninguna. En ningún caso. Estoy en mi derecho. Ninguna ley me obliga a ello, por el momento. ¿Qué credibilidad tienen las instituciones de un país de mentirosos públicos y probados, donde las actuaciones son notoriamente sectarias, arbitrarias, abusivas y lesivas para los derechos de los ciudadanos? Son ellos mismos quienes han socavado el prestigio o la credibilidad. No lo pueden exigir a porrazos y a multazos. Lo pueden imponer, pero no hacer desaparecer lo que el silencio oculta salvo que persigan las «ideas» antes incluso de ser expresadas, porque por esa senda vamos.
Con respecto a los registros del despacho de abogados de Bilbao se ha hablado de incautación y de decomiso de ordenadores y discos duros. Yo no sabía que se pudieran incautar o decomisar bienes legales, pero en fin, con esta gente cada día se aprende algo relacionado con las leyes de este Orden Nuevo en el que estamos. El régimen policiaco tiene eso de bueno: que aprendes a palos, a multazos, cargado de miedo, pero aprendes, aunque no escarmientes. Porque este es un régimen policiaco y no como dicen los que aspiran a vivir de él de la manera que sea, asegurándose un zulico en la oposición, una «democracia autoritaria». Qué falacia.
Me gustaría saber qué va a pasar con esos bienes, si van a ser devueltos a sus propietarios y en qué estado, y si ese «decomiso» o «incautación» es legal o no, porque parece que los informadores o la propia policía no se ponen de acuerdo sobre lo que se ha hecho y ha sido denunciado por varios profesionales del derecho como una actuación al margen de la ley que como mínimo merecería ser estudiada.
Así las cosas, me gustaría ver a los que se rasgan las vestiduras por el honor de la infanta imputada con todas las de la ley y nunca lo han hecho ni lo harán por el de los ciudadanos que han sido detenidos, vilipendiados en su imagen pública, que la tienen y a ella tienen  derecho, que han sido acusados de delitos en falso, encarcelados y más tarde liberados sin cargo alguno por la gatera. Los grandes titulares y los canallescos photoshops  no se convierten en este caso ni en una mínima gacetilla de relleno. Miran para otra parte. Eskerrik asko pues, por permitir ver hasta donde llega la mala fe y la doble moral en la escena pública, y privada supongo.
Eskerrik asko también a los matones de Torrevieja que uniformados han apaleado sin motivo a un matrimonio francés delante de sus hijos que por fortuna grabaron la vileza de ese nuevo ejemplo de la Marca España. Es de temer que esa canallada no tenga consecuencia alguna dada la cobertura institucional de la que gozan esos delincuentes y de la ley de la Matonería que el ministro Fernández va a sacar adelante en beneficio de las empresas que hacen negocio con milicias parapoliciales.
Podemos dar las gracias a tantos personajes de estos que nos permiten saber en qué país vivimos y con qué clase de enemigos nos enfrentamos, que hacerlo uno por uno sería el cuento de nunca acabar, de modo que voy a cerrarlo con alguien tan repulsivo como el cura Jesús Calvo que ha afirmado que el cáncer del concejal de Madrid Zerolo es un castigo divino y ha pedido la pena de muerte en general para la escoria de la sociedad, algo que por su profundo sentido evangélico me ha recordado al famoso cura del penal del Dueso que disfrutaba pegando tiros de gracia. Caritativo el clérigo, mucho, pero sobre todo feroz, como el presentador de Alerta Digital desde donde se ha dado esa muestra de crueldad y estupidez. Esa afirmación es canallesca y el cura lo debería saber, pero a cambio de la repulsión que producen sus palabras nos permite saber lo que piensa una parte de la Iglesia y muchos de sus feligreses de las enfermedades, las propias y las ajenas, y las desgracias y desdichas que podamos padecer creyentes y no creyentes. Si hay alguna idea venenosa es esa de ver el dolor, la injusticia, la pobreza, el ser abusado como un castigo divino en la tierra. Y si la pena de muerte es, como dice el cura, doctrina de la Iglesia basada en la teología, no me parece un mal motivo para apartarse de ella, claro que al ser este un asunto de conciencia, que cada cual haga lo que la suya le dicte, en eso no me meto y… y vaya semanita.

A mi amigo Miguel (Ramón Rocha Monroy en Facebook)

A mi amigo Miguel
Cada vez que voy a La Paz desvío mi recorrido por los rumbos que frecuenta un amigo de Navarra, es decir, del Cementerio a la Illampu, a comprar buena coca, y luego calle abajo o sigo por la Sagárnaga hasta San Francisco.
Es curioso que siendo boliviano frecuentaba la zona sur, pero por seguir los rumbos de mi amigo Miguel ahora puedo decir que conozco La Paz profunda, donde encuentras cosas insólitas como aquellos restaurantes de comida kosher que tienen menú en hebreo y valerosos paceños y paceñas que hablan en ese idioma curioso para hacerse entender.
“A Bolivia no vengo por turismo, vengo en peregrinación”, me dijo Miguel Sánchez-Ostiz, escritor navarro, en su séptima venida a nuestro país. Recala en Cochabamba pero no sabe en qué momento ir a La Paz. Se conoce de memoria los mercados, los recovecos pero sobre todo los rostros aymaras que pueblan las miles de fotografías que ha tomado. No es fotógrafo, pero si uno revisa su blog encuentra las ilustraciones más sugestivas de los mercados bolivianos que acompañan su bitácora escrita (vivirdebuenagana.wordpress.com).
Este culto es común entre chukutas; son en cambio contados e ilustres los hermanos de otros países que aman el nuestro y no por sus paisajes sino por su gente, no la gente blanca sino la originaria que habita en los mercados cocinando manjares para estómagos recios y paladares abiertos. Mirar nuestro país con otros ojos y prestarle oído al fraseo cotidiano y popular hacen del blog de Sánchez-Ostiz una lectura intensa y deliciosa, tanto en las veredas navarras del valle de Baztán, donde vive, como en La Paz y Cochabamba, pero en sus sitios más auténticos y populares.
Miguel publica las fotos de dos ancianas y dice, por ejemplo: De entre los cientos de coqueras callejeras o no, de los alrededores de los mercados paceños estas dos, una de la calle Gallardo, frente a la salida de camiones de carga y pasajeros, y otra de la Segurola, junto a las vendedoras de entrañas y despojos.
O bien publica la fotografía de un viejo vendedor de hechizos y comenta: Como cada día que callejeo por los mercados paceños, de regreso he ido al callejón Jiménez a tomar un café al Pepe, un cafetín agradable, frecuentado por mochileros y por ex soldados israelís, raro en ese entorno de artesanías industriales, gringos de parranda, yatiris de buena y mala suerte. Ya no existe. He preguntado. “Se han ido”, me han dicho. Conocí a su dueño hace nueve años. Ahora es un comercio de artesanías. A cambio me he encontrado a ese vendedor de amuletos en un callejón que corre a un lado del mercado Uruguay, entre la Segurola de los maleantes que todavía montaban guardia mañanera y la Max Paredes de la quincallería de menaje, el barullo, la polución, los bocinazos… La Paz para mí inagotable.
Carpe diem: allá va Miguel por las calles de La Paz, a paso infatigable, y yo lo sigo por los mismos rumbos. Miguel observa y escribe: Lo que si estoy viviendo es la indignación de los bolivianos que, en tu calidad de español, te hacen participe de su indignación, de la manera más cortés o más hostil. No es grato. Tú no representas a ese país, ni a su repulsivo gobierno, no vives de la gorra rojigualda y de su pesebre… pero. Y en esa situación mostrar tu propia indignación cuenta poco porque suena a querer escabullirte de una situación bochornosa y solo eso por mucho que pienses que el tuyo es un gobierno autoritario y encima lacayuno de los intereses norteamericanos que ha permitido una y otra vez desprecios a su soberanía. El titular del editorial de El País, “Trato intolerable”, parece decir mucho, pero aparte de ser certero, no acaba de redondear una condena que tiene responsables políticos, por esta ha sido una decisión política que desenmascara una actitud de prepotencia hacia latinoamérica y de sumisión de Estados Unidos. Las negaciones del ministro de Exteriores son propias de un trilero. No me extraña que aquí, por precaución, los mangueros rojigualdos hayan cerrado sus oficinas.
Ha traído un libro de Michel Onfray, nuestro filósofo de culto, que titula Teoría del viaje, y cita: Sigo con Onfray, en las páginas finales de su Théorie du voyage: “Algunos regresan de manera compulsiva a lugares ya visitados, reencontrando costumbres de sedentarios en el corazón mismo de la experiencia nómada”. Cierto, soy de esos, no me importa confesarlo. Y si lo hago es tal vez porque lo que busco en esos viajes no es satisfacer una pasión, ya vacilante, por “lo nuevo” como fetiche intocable, lo exótico o, como él dice, la “extravagante belleza” ni ese exótico expresionista de “lo otro”, tan falso, tan manido, tan mendaz en su discurso humanitario. Sé que en esas idas que son regresos, me pierdo algo, en algún lado, pero eso es tan continuo y desde hace tanto tiempo que ya forma parte de mí y de lo que escribo. Algo ha podido ser y no ha sido. Cuando se tiene el sentimiento intenso de que la vida está en otra parte, como escribía un Tabucchi embriagado de saudade, eso no tiene remedio. Sé algo más, que si no he terminado de escribir Las puertas de Valparaíso, ha sido por dos motivos, uno porque siempre he pensado que iba a regresar y que en ese nuevo viaje iba a ver y vivir lo que no había visto ni vivido en mi anterior viaje, y otro, que dar por terminadas esas páginas iba a ser cerrar por las buenas y para siempre unas puertas, una puerta que había tenido abierta. Viajes cerrados, libros abiertos… Y volver, volver… ¿A qué exactamente? Me temo que por mucho que me esfuerce no voy a dar con una respuesta satisfactoria. Entre tanto me engaño como puedo, emocionado, entusiasta, en ruta. Y al fondo, el verdadero argumento de la obra y uno de los vientos del viaje: el Tiempo.
Es la víspera de su llegada a Bolivia. Pasará cinco días en Cocha y luego a La Paz, a talonear hacia arriba porque es el mundo que le interesa. ¿Qué tiene La Paz para merecer semejante atención de un navarro?
No pensé hallar en un navarro tanto cariño por mi país, pero particularmente por La Paz. Recuerdo que escribí una nota larga sobre Jaime Saenz, para presentar la última edición de Felipe Delgado por Plural Editores y entonces Miguel escribe: De hecho si viajé en 2008 a Bolivia desde Chile fue para conocerle, porque había leído un artículo suyo sobre Jaime Sáenz que me había gustado mucho (al año siguiente me regaló todos sus libros de poemas en primeras ediciones).
La Paz ejerce una atracción, un magnetismo, una fascinación especial en quienes la visitan, lo mismo del interior del país que de otros países. Unos se inclinan por el paisaje, pero otros saben ahondar en la condición humana, y entonces la atracción es irresistible.