“¡Que se jodan!” (Con las cartas marcadas)

kees-van-dongen-mujer-fatal.«¡Que se jodan!», es la divisa flamenca de la fiera empericada que se siente triunfadora, la arribista social sin recato que pasó de la ORT o de la LKI o de algo, pero algo rojo, rojo, y de la «conciencia de barrio» a la más ramplona derecha neoliberal y paleta, la de los caciques y las tramas familiares, siguiendo una línea continua de farlopa.  Para algo era la loba del arrabal, la que se iba a comer crudos a los burgueses de toda la vida cuyas canalladas defiende ahora dentro y fuera de la pista del circo togado. Ella y los suyos han llegado, a lomos de la mugre de una época, pero han llegado, están en la pomada. No importa cobrar en especie a tus clientes, el rebaño de camellos que la policía consiente para tener puntual información de quién es quién en le gache; no importa porque el mundo ya se sabe… Ya se sabe cómo está el mundo, cómo es, porque ellos saben, nosotros no, nada es blanco ni nada negro y sobre todo «hay que quitarle», hay que reírle las gracias al matón porchero, al señorito venido a menos, hay que hacer burla de los viejos, y tan viejos, compañeros de farra caídos en combate, sobre cuya ruina te bailas una jiga, un zapateao, hay que saltar y brincar en las palestras de lujo, con los viejos y nuevos patricios. Ellos y ellas son fieras que salieron a comerse el mundo y a metérselo por las narices… «¡Que se jodan!». Si los perdedores están como están, es «por su mala cabeza»… Ellos la tuvieron buena, en su sitio, estaban al acecho, mientras los otros les pagaban las cuchipandas, las copas y las rayas durante años y más años entre carcajadas feroces, ojos vidriosos y mucho carmín al morro, y diseny, que no falte el glamuroso diseny de la cloaca en esta farra crepuscular. Copas y farlopa, arte, mucho, a puerta cerrada, en negro, bajo manga, en las trastiendas, en el camerino donde cuelgan los disfraces de la respetabilidad y queda solo la monda calavera de la ferocidad, del juego sucio que te llena el bolsillo, el compadreo de los infames… como en los ochenta de Las pirañas, entre camellos y colgados anda el juego, con veinte años más en el careto: son los amos, los nuevos amos, eso nadie se lo discute. [Fragmento de Con las cartas marcadas (2014)]

Mujer fatal, de Van Dongen

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Un pensamiento en ““¡Que se jodan!” (Con las cartas marcadas)

  1. Hay que ver, aunque es mejor no ver. Es una manera de ver, y andar, por la vida que se ha hecho costumbre, pero lo que más molesta es la falta de pudor, el que sea público y notorio; nadie tiene por qué de mostrar arrepentimiento, en principio y si no quiere, pero tampoco llenar la pechera con medallas, que en cualquier caso no lo son, y siempre de la señorita Pepis, o así.

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