Devociones, fosos y esperpento

6bd06a021cEn cualquier otro país que no fuera éste del esperpento como forma genuina de expresión, no sería de recibo que un ministro del Interior invocase a sus particulares devociones para justificar y apoyar políticas de gobierno que encima huelen a patraña interesada, a propaganda y a eslogan sectario. Eso bastaría para ponerlo en la calle y para ser desautorizado de manera pública por sus amos.

Pero eso es lo que acaba de hacer el Fernández, ministro de la Policía y de la matonería y de la represión al señalar a santa Teresa como patrocinadora de una recuperación económica que está por ver. Digamos que la monja de Ávila, que sabía de arrebatos místicos -los plasmó de manera asombrosa- y de visiones, es nuestro plan Marshall y el Fernández el alcalde de Villar del Río, ese pueblo pobretón y estepario, espejo de un país arrasado, exhausto, por el que pasaron de largo los americanos… Berlanga, amargas carcajadas las nuestras ante el esperpento que no cesa. Valle-Inclán bárbaro y amargo en Ruedo Ibérico o en Viva mi dueño: de la corte de los Borbones no salimos, es la de los Milagros.

bienvenido-mr.-marshall-webAquí no llegan los milagros de la monja mística, cuyo brazo le sirvió al general Franco como inspiración para firmar miles de sentencias de muerte, ni la recuperación económica, falseada en sus datos una semana detrás de otra con evidente complicidad mediática -nos hablan de los chinos, pero evitan entrar en la honduras y las podres nacionales-. A no ser que hablen de la recuperación económica de los ricos que son más ricos -los 20 españoles más ricos tienen la misma fortuna que los 9 millones y medio más pobres juntos- y evidentemente más devotos porque la religión en sus manos es un signo de distinción social. Entonces sí, entonces no cabe ninguna duda de que se puede hablar de ese milagro que hay que atribuir a Santa Teresa. ¿Delirante o estúpido el ministro? Probablemente las dos cosas. Está faltando al respeto a los varios millones de víctimas de las insensateces y atropellos gubernamentales de las que él es portavoz. Lo mismo cabe decir de los milagros de las vírgenes, los santos y la corte celestial invocados una y otra vez de manera indecorosa por los políticos del PP y afines para que solucionen lo que ellos son incapaces de solucionar y lo que ellos mismos han generado. Podían callarse, pero no, prefieren la estafa devota, su tablado, el antifaz de la milagrería.

Por otro lado se ve que de sus tratos con el más allá a Fernández le han salido pujos de profeta, de visionario o más humildemente de brujo de feria… eso o los monguis, o el peyote, y una desmedida afición al púlpito, porque solo así se puede afirmar que la Guardia Civil y la Policía y no sé quien más, no se irán del País Vasco y de Navarra “en todo el tiempo de la historia”. Mucho tiempo es éste, hacia atrás y hacia delante. Es una eternidad, algo más místico que físico, me temo, una profecía, una visión del tiempo sin tiempo por el que se mueven a sus anchas los místicos de todas las religiones. Está claro que esta especie de santón con ínfulas, que maneja la violencia del Gobierno del PP, sabe de esos tiempos sin tiempo, el de los arrebatos, los éxtasis y los delirios. No es la de la monja de Ávila la primera muestra que da de sus particulares inspiraciones, las que en cualquier otro país que no oliera a podre de fuesa, a cerrado y a sacristía como huele éste, le inhabilitaría para el cargo que ocupa… sin contar con que los charlatanes de feria tenían más grandeza.

Cerrado y sacristía, charanga y pandereta, paraíso de truenos vestidos de nazarenos, de violentos “amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras”, que escribió y describió Antonio Machado hace ya cien años, con más dolor que esperanza, con más tristeza que verdadera confianza en ese futuro en el que no nos queda más remedio que creer para no naufragar del todo. Como si fuera ayer, o lo que es mucho peor: como si fuera hoy.

Cerrado y sacristía: el tufo espeso de un mundo que con demasiada alegría creíamos muerto y estaba ahí, agazapado, a la espera de regresar bajo palio en el reclinatorio del trueno hecho mozorro penitente, torvo Miguel de Mañara de turno que purga y hace purgar sus expansiones, sobre la fuesa abierta y sus tenebrosos pingajos -tal y como lo pinto Valdés Leal en el caso del sevillano-, en Las Vegas, entre putas, ruletas y cartas marcadas, en el caso del Fernández. De los polvos que le sean propios, estos lodos. No hay derecho. Si quiere purgar, que se purgue solo y se meta a cartujo o a algo, pero que nos deje en paz.

Dicho lo cual y en ese terreno de las visiones devotas, la ciencia infusa y los dogmas de fe, y su presencia invasiva en la vida pública y civil de la ciudadanía, las declaraciones del obispo Sebastián para celebrar su cardenalato, en relación a la homosexualidad tenida como enfermedad y a su cura clínica, hacen pensar que aquí la única enfermedad que parece no tener cura es la suya, a no ser que se haga una lobotomía.

Un asco y un foso cada día más ancho y más profundo es el que separa entre quienes aplauden esas expansiones religiosas y quienes las execramos.

Y hablando de fosos, de trincheras y de la historia como palenque de pugnas irreconciliables: el homenaje que se quiere perpetrar en Burgos al general Yagüe con el apoyo del Ayuntamiento de la localidad, del PP, qué casualidad. Reivindicación y homenaje disfrazados, encima, de lección de historia. ¿Con dinero público, como en el caso de la Fundación Francisco Franco desde la que se pidió la intervención del Ejército en Cataluña? Hagiografía y devoción a un militar falangista y golpista, responsable de una matanza pavorosa, la de Badajoz de agosto de 1936. Y para que el asunto quede redondo, la noticia que se hace pública el mismo día que el Gobierno, en relación al homenaje que le tributa a Kindelán, otro general golpista y beato (basta leer sus memorias), “asegura que desarrolla y cumple la Ley de Memoria”, lo que es a todas luces una patraña, no solo en el caso del verdugo de Badajoz, sino en todos, como repetidamente vienen denunciando los organismos internacionales a cuyas recomendaciones y advertencias el Gobierno del PP hace caso omiso.

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Un pensamiento en “Devociones, fosos y esperpento

  1. De todo lo que se menciona, me quedo con el sanbenito inicial, la inquisición que durante 500 años, humilla, tortura, descuartiza y da fuego, a quien tenga el atrevimiento de desobedecer una sola de sus represivas normas, y todo ello en público para sea un escarmiento ejemplarizante, cuando soplan vientos de libertad Fernando VII aquel borbón canalla totalmente memo,la restaura hasta su muerte en 1830, son muchas generaciones de fomentar la envidia, la denuncia del vecino la insolidaridad y el horror, así se construye un país cainita por excelencia que es el nuestro.

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