Ortodoxias y espinos

DSC_0191Reconvenciones, sugerencias de matiz, “correcciones fraternas”, qué asco, rediós, que puto asco, fes de errores que no son sino postulados doctrinarios, advertencias de líneas rojas, de faltas (y sobras) a las leyes de la tribu, al borbor de la cuadrilla, disidencias y desentones, suposiciones de mala fe… Te lo van a hacer saber a las buenas, a las malas y a las silenciosas, las del morromorro, que tal vez sean las peores, ah, sí, y las de la mano en el aire, dignos ellos, hijueputas. Hablarán por sí mismos o en nombre de un nosotros cuyos rostros desconoces, poco importa. Lo que cuenta es que si te dejas, si renuncias a tus aciertos y errores, a tus palabras verdaderas, a tu manera de ver las cosas y de nombrarlas, y te pones a buscar la línea, quebrada, mucho, que contente a todos, en busca de lectores y de su aplauso continuo, corres el riesgo de acabar dejando lo mejor de ti en las alambradas, porque de alambradas de ortodoxia hablamos, casi siempre oxidadas.

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Mangoneos humanitarios

13882223075711Asisto con melancólica incredulidad al asunto del mangoneo humanitario de los barcinos en el gobierno, triste, de Navarra; algo que excede las fronteras del podrido reyno porque es un lugar común, un tópico, una aburrición sobre todo, que atañe a un país entero. Hay mangoneo y barcinos por todas partes, con más o menos suerte o pericia a la hora de cobrar pieza en este fabuloso negocio de la pasa política, pero los hay. Un pringue que hay que coger con dos dedos porque apesta: el unto barcinero.

Dicen, hazan también, se acusan, se ponen dignos, declaman, rematan con chulería de estampa goyesca, mienten, con descaro… juegan al tute con cartas marcadas y los demás vamos de mirones, a ver qué barato nos echan por encima del hombro,  incapaces de darle una patada a la mesa y romperles la baraja en los hocicos, porque la violencia, ay, la violencia, ni mentarla, por mucho que ellos la ejerzan con liberalidad.

No me echo las manos a la cabeza ni me rasgo las vestiduras con el mangoneo humanitario que, como bien sabe la pícara Barcina, funciona siempre entre amiguetes, porque a fin de cuentas no han hecho más que actuar en consecuencia, con rigor, con coherencia ética y política, y épica, fieles a sí mismos: cuando uno cree que la cosa pública es particular y que por el hecho de tener un cargo público, esa cosa pasa a ser de tu propiedad y opaca administración, haces y deshaces con ella como te viene en gana, mangoneas, y te pones a dieta, realmente a dieta, hasta que te descubren los vascos que, lejos de provocar tu ruina, te resultan providenciales: la amenaza totalitaria y el riesgo de ruptura de la sagrada unidad de Españan tapa con ventaja su falta de decoro público y privado. Esto es lo que hay con un amplio apoyo social y mediático, no lo olvidemos por favor, que luego vienen los sustos.

Quiero creer que hay vida fuera del barcinismo o del barcinato, o de esta mugre que nos ahoga día a día, pero por el momento aquí andamos, pidiendo dimisiones, destituciones, comisiones, elecciones, algo de verdad, algo, alguien en quien confiar, y cambio, sobre todo pedimos un cambio político que lleve aparejado uno social que responda a esa otra realidad, a ese otro mundo, que se encuentra acogido bajo el manto de los amos del momento. Pero esas peticiones no son escuchadas, o a medias, que es peor, ese cambio no llega, y cuando nos quedamos solos, sin el apoyo de nuestra cuadrilla, pensamos que por muchos esfuerzos que hagamos, por mucho que gritemos o votemos, es posible que ese cambio no llegue o no lo haga como nos gustaría, como lo habíamos imaginado, y seamos una vez más burlados… Navarra será lo que ella decida o lo que los navarros quieran, decían en plan pomposo… hasta ahora, mentira.

Las dimisiones no llegan –arrogantes, confían en el arrimo de su camorra– con la pintoresca excepción de Granados el político profesional de la factoría PP. Digo pintoresca porque yo al menos no veo motivo alguno para que dimita. Excluyo la decencia cívica o la ética en su decisión de abandonar los dos cargos públicos que ostentaba. Y no veo motivo porque si Rajoy no ha dimitido, ni la Mato, ni la esta ni el otro, ni el de más allá, ni el clan de los valencianos, ni el propio Bárcena que una vez descabalgado seguía en nómina diferida y con chofer, ni los de los trajes, ni los de la gurtelada… por qué él… Ingenuo muchacho.

El dimisionado, y arrojado así por sus iguales a los leones, tiene que saber que, haga o haya hecho lo que sea, que no sabemos, una cuentica en Sucia, ¿qué es eso? para los suyos, nada. Ahora mismo se habla más de la dimisión, oh milagro, que de dónde salían y dónde están los dineros que en la cuenta sucia estaban acumulados. Aquí está visto que un pufo tapa otro pufo, un berrido otro berrido y, sobre todo, una patraña otra mentira.

Mangoneo humanitario el de este país cuya alta magistratura trata a los pufos como cuestión de estado y donde se dispara, humanitariamente, a quienes en busca de una vida digna de ese nombre quieren acogerse a un país que les recibe a tiros al grito de «¡Vamos cabrones!» y donde se amenaza con ser objeto de querellas criminales a quienes se opongan a la versión oficial de unos hechos vergonzosos sobre los que se ha mentido de manera reiterada e impune.

Vamos a contar mentiras

trileros

Una vez más y para variar porque forman parte de nuestra vida cotidiana: la patraña, la ocultación, el tapadillo,  la hipocresía y la falsedad de la más elemental información que se nos debe, si todavía tienen la desfachatez de llamar a esto régimen democrático y no policiaco, o dictadura a secas, porque por mucho que votemos, eso ya no significa gran cosa.
Pero empecemos por una verdad, y de la buena: «Le dije que los datos de Hacienda foral no estaban disponibles para uso particular». Es una frase que lo resume todo: la desvergüenza y la pillería sistemática de un gobierno y de sus componentes que, como suele suceder entre carteristas avezados, se querellan por injurias contra aquel al que acaban de robarle la cartera y tiene la suprema osadía de gritarles. «¡Al ladrón!».
Una vez más el meollo no es su falta de decoro, su prepotencia, sino el haber sido descubiertos y esto para variar, está acabando en la cuenta pendiente de la izquierda abertzale y de la ETA. Ellos solos se han bastado para aparecer en porreta, idénticos a ellos mismos, repulsivos, pero no, todavía quieren sacarle réditos electorales a su propia patraña, como ya venían haciendo en medios de comunicación de Madrid antes de que su desvergüenza saltara de nuevo a la palestra. El fantasma de ETA, agitado por manos de tahúres, sirve para silenciar el vocerío de las corrupción… Está ya todo muy visto y muy dicho.
¿A quién creer? ¿A Nieves o a la panda de la pícara Barcina y de sus pícaros? Indudablemente a Nieves, no porque nos guste que la Barcina y los suyos queden desenmascarados y de esa manera haya motivos sobrados para echarlos, que es de lo que se trata, sino porque lo dicho por la funcionaria suena más que verosímil: el escenario, los antecedentes, las asesorías, la tela de araña tabernaria… Se lo dijo en el tugurio donde se han cocido pactos y negocios forales, no un mercado, sino un Patio de Monipodio.

trileros2Puede que haya motivo sobrado para una reprobación o para convocar y celebrar nuevas elecciones, y hasta es factible que a este precio de pozo negro se consiga un cambio, no sé si social, o solo una recomposición parlamentaria, asunto este que ya aburre. Puede que sí y puede que no. Es muy difícil hacer de adivinador del porvenir en una timba de tramposos.  Estamos escaldados, pero no escarmentados, y es posible que al final sea lo que quieran los navarros y puede que sea lo que quieran populares y socialistas en Madrid, y para variar, no nos rebelaremos.
Y a propósito de mentiras descaradas. La única manera de saber la verdad de lo sucedido en Ceuta hubiese sido llevar a tres inmigrantes supervivientes (por lo menos) al congreso a contar lo que padecieron por parte de la GC cuando intentaban entrar en territorio español o ya habían entrado. No sé si sus señorías les habrían escuchado o se habrían ido a mear. Igual ni hubiesen estado presentes porque solo oyen lo que les interesa. Y lo que pasó en Ceuta solo le interesa a una oposición de ciudadanos decentes y a los inmigrantes. Además de mentiras, ¿ha habido manipulación de pruebas? Que los representantes gubernamentales y la policía han mentido queda fuera de toda duda, salvo que cierres filas con ellos y hagas de la mentira verdad de obligado cumplimiento, marca España genuina esta. La amenaza de querellas es una bravuconada maliciosa por parte de un chulo con tufos pegoteados al cogote –marca España también esta y signo inequívoco de encontrarnos en presencia de alguien repulsivo: los uniformes sirven para identificar a quien los lleva–. Una bravuconada y un tapabocas de mala traza, pero uno más. Han mentido, dentro y fuera del Congreso, pero esto es tan habitual, tan rutinario que ya carece de importancia. Sale gratis. Nos estamos acostumbrando a que cuando nos juran una cosa, es lo contrario y a vivir en el acertijo y en la charada. Es mala costumbre, deja huella, se transmite como una tara. Es difícil construir nada sobre esa ciénaga.
Ni dimiten, ni los echamos, se quedan… y decimos «por ahora» para consolarnos, y ya iremos viendo, si nos dejan y no nos vemos obligados a tragar de nuevo.

Con las cartas marcadas

cartas 1ªEsta es la cubierta de mi dietario del año 2013, sacada de un cuadro de Max Beckmann. La he publicado en facebook a modo de respuesta al aluvión de noticias sombrías, sobre hechos indecentes, a las que fuimos teniendo acceso a lo largo del día de ayer, ya de modo rutinario y ofensivo.

A mí modo de ver ese título, ya adelantado en El asco indecible (2013), responde bien a lo más indignante de un presente inmediato que nos zarandea y empuja al comentario a bote pronto, a la respuesta del desahogo, a la queja, al improperio: quienes nos tienen sometidos, más que gobernados, no juegan limpio, al revés, la mentira, la burla, la falta de respeto, la prepotencia y la violencia forman parte de sus reglas del juego. ¿Podemos ir más lejos que señalarlo y compartir nuestra cólera? ¿Para qué sirven nuestros comentarios de alcance a la fuerza limitados en estos espacios marginales, reducidos, que no pasan de ser corros de conjurados?

Con las cartas marcadas tiene poco de diario íntimo o privado;  de “diario volátil” tiene más porque me parece que las noticias sobre todo aquello que hoy padecemos son caducas y los hechos se olvidan por mucho que se hagan rutina. Dejarán un poso de daño y amargura, de eso no me cabe la menor duda, memoria infeliz la nuestra, pero tienen tendencia a esfumarse y a quedar mañana sepultados en las  hemerotecas y  archivos: la actualidad como valor supremo, decía Juan Goytisolo, se renueva de manera tozuda a diario.

Antes ese  panorama, me pregunto cómo conservar un espacio privado, no arrasado por lo público, no perdido en el aluvión de los días de bronca, un espacio de resistencia y reserva: encuentros, lecturas, viajes, paisajes, cosas… ¿Es posible sin mirar para otra parte? ¿Puedes eludir el hacerte estas preguntas cuando tus carencias y limitaciones son ineludibles? No estoy muy seguro de haberlas sabido contestar con claridad y de que sea posible  hurtarle el bulto a esa zarabanda de gritos y de ansias, de cóleras y derrotas  en la que parece que se ha convertido nuestra vida.

“Richard Strauss, el nazismo y la colaboración musical en Alemania (y en España)”

Del profesor Vicenç Navarro en

Richard Strauss, el nazismo y la colaboración musical en Alemania (y en España)

El fascismo español, hermano del nazismo alemán, no fue derrotado en España. Y su nacionalcatolicismo, reproducido por el Estado dictatorial y más tarde continuado por el Estado heredero del dictatorial, continúa muy vivo. La expulsión del cuerpo de jueces del único juez que se atrevió a analizar los crímenes del Estado fascista es un indicador de lo que ocurre en España. El Estado español, incluso hoy, se opone al mandato de las Naciones Unidas de que ayude a recuperar los cuerpos de los desaparecidos (más de 114.000) durante la enorme represión ejercida por aquel régimen. De ahí la gran diferencia entre lo que ha ocurrido en Alemania con lo que ha ocurrido en España. Hoy, los vencedores y sus herederos son los que controlan el Estado español. La gran mayoría de la jerarquía del Estado en sus distintas ramas y aparatos está dirigida por personas hijos e hijas de los vencedores en aquel conflicto que hoy militan en distintas opciones políticas. Y se oponen por todos los medios a recuperar la memoria de lo que hicieron sus padres y abuelos. Y ello se aplica a todas las ramas y actividades de la vida económica, social y cultural (incluyendo la vida musical). Naturalmente que hubo muchos sirvientes de aquel régimen (que exigía hasta el año 1978 juramento de lealtad al Movimiento Nacional para cualquier cargo público) que, por su formación (médicos, enfermeros, personal de correos, y otros), mantuvieron una colaboración con el régimen que en sí era apolítica, necesaria de realizar en cualquier sistema. Pero había otras ramas del Estado que sí tenían funciones represoras (que van desde el sistema judicial al policial) y funciones reproductoras de la ideología del sistema del nacionalcatolicismo (entre las cuales, las culturales y musicales jugaron un papel fundamental). Y los personajes que trabajaban en estos sectores continúan inmunes, con un silencio ensordecedor en cuanto a su pasado. ¿Hasta cuándo?

Hans Magnus Enzensberger, dos poemas y una fotografía con luna llena.

07sieteleguas_ampliacionLas cosas, las imágenes, las palabras, los jirones de recuerdos se unen porque sí o de una manera en apariencia misteriosa, como en las cajas de Cornell o en las vitrinas de curiosidadades, reliquias y recuerdos, fes de vida que se escapa… así está fotografía de Pancho Villa sobre Siete Leguas, encontrada al azar de un recuerdo de infancia, y esos dos poemas de Hans Magnus Enzensberger

Declaración de pérdidas

Perder el pelo, perder la calma,
¿me explico?, perder el tiempo,
librar una batalla perdida,
perder peso y esplendor, perdón, no importa,
perder puntos, déjame terminar de una vez,
perder la sangre, perder al padre y a la madre,
perder el corazón, hace tiempo perdido
en Heidelberg, y ahora otra vez,
sin parpadear, el encanto de la
novedad, olvídalo, perder los
derechos civiles, me doy cuenta,
perder la cabeza, por favor,
si no puede evitarse,
perder el Paraíso Perdido, y qué más,
el empleo, al Hijo Pródigo,
perder la cara, que le vaya bien,
dos Guerras Mundiales, una muela,
tres kilos de sobrepeso,
perder, perder, y volver a perder, hasta
las ilusiones perdidas hace tanto tiempo,
y qué, no desperdiciemos una palabra más
en la tarea perdida del amor, digo que no,
perder de vista la vista perdida,
la virginidad, qué lástima, las llaves,
qué lástima, perderse en la multitud,
perderse en las ideas, déjame terminar,
perder la mente, el último céntimo,
no importa, termino en un momento,
las causas perdidas, toda sensación de bochorno,
todo, golpe a golpe,
¡ay!, hasta el hilo del relato,
el carnet de conducir, las ganas.

(…)

Canto V

Tomad lo que os han quitado,
tomad a la fuerza lo que siempre ha sido vuestro,
gritó, congelándose en su ajustada chaqueta,
su pelo ondeando bajo el pescante,
soy uno de vosotros, gritó,
¿qué esperáis? Este es el momento,
echad abajo las barandas,
tirad a esos degenerados por la borda
con todos sus baúles, perros, lacayos,
mujeres, y hasta niños,
usad la fuerza bruta, los cuchillos, las manos.
Y les mostró el cuchillo,
y les mostró las manos desnudas.
Pero los pasajeros del entrepuente,
emigrantes, todos a oscuras,
se quitaron las gorras
y lo escucharon en silencio.
¿Cuándo tomaréis la venganza,
si no ahora? ¿O es que no podéis
soportar ver sangre?
¿Y la sangre de vuestros hijos?
¿Y la vuestra? Y se arañó la cara,
y se cortó las manos,
y les mostró la sangre.
Pero los pasajeros de entrepuente
lo escuchaban inmóviles.
No porque él no hablara lituano
(no lo hablaba), ni porque estuvieran ebrios
(hacía tiempo que habían vaciado
sus anticuadas botellas
envueltas en toscos pañuelos),
ni porque estuvieran hambrientos
(aunque estaban hambrientos):
Era otra cosa. Algo
difícil de explicar.
Entendían bien
lo que él decía, pero no lo
entendían a él. Sus frases
no eran las frases de ellos. Golpeados
por otros miedos y otras esperanzas,
aguardaban allí pacientemente
con sus bolsos, sus rosarios,
sus raquíticos hijos, recostados
en las barandas, dejaron
pasar a otros, prestándole atención
respetuosamente,
y esperaron hasta que se ahogaron.

Insisto, nada que ver lo uno con lo otro: día de luna llena, día de maleantes de la política en acción, de asco de nunca acabar, de palabras ya muy gastadas, muy dichas… Algo habrá que hacer dice hasta el que ha perdido las ganas.

Del pozo negro y sin fondo

“Los niños jugaban encima de fosas comunes” El abogado de la querella argentina contra los crímenes franquistas, Carlos Slepoy, el representante de los querellantes, Rubén Benedicto, la periodista de TV3, Monserrat Armengou y Horacio Tamburini, de la CTA hablan con ‘Público’ sobre sus experiencias en la lucha por la memoria [Público, 10.2.14]

“Cuando Billy el Niño y el capitán Muñecas fueron a declarar lo hicieron en coches oficiales”

“Hoy España es la memoria de los vencedores, de los fascistas”

“No podemos consentir que la Transición sea como la dictadura: 39 años de asuntos que no se tocan”

Asomarse al pozo de mierda que generan estas noticias en sus comentarios da vértigo más que asco.

Motivos de asco

botellapelosmuchos. A diario. Sin descanso. Aquí va uno. Si el que los jueces escuchen a la calle en el asunto de los escraches y sostengan que son formas no delictivas de protesta, es, según la Botella, algo propio de la Revolución Francesa, tener por fuerza que prestar atención a las repetidas sandeces de esta mujer hechas titular de prensa aburre, mucho, pero a la vez nos permite comprobar en qué manos de cup of relaxing estamos. Porque nos guste o no, por el momento estamos en manos de gente de esa calaña, dominados y sometidos, gritemos lo que gritemos. Sus sandeces son majestuosas, dan la vuelta al mundo y denotan una cultura castiza y deficiente, en la que la majeza se impone al buen sentido, pero es la alcaldesa de la capital de un país que está todavía en Europa, convertido en un pozo negro rebosante de mierda, pero está, y además de sostener la vara de mando de la capital de ese reino de mugre es la esposa de un antiguo presidente de ese mismo país sombrío -lo primero por lo segundo sin ningún género de dudas-, alguien que no le va a la zaga en bobería solemne. Y a esto, ellos mismos le llaman con insultante complacencia contribuir de manera relevante al progreso de la Humanidad. ¿Qué idea tendrá la Botella de la Revolución Francesa? Lo ignoro, pero detrás de esas palabras sandias y de ese aplomo de princesa de pueblo inmune a las críticas más elementales hay indocumentación, falta de verdadera instrucción, cultura deficiente y sobre todo prepotencia, la que gastan quienes van por la palestra política de este país con la bragueta abierta sabiendo que da igual decir lo que sea porque sus votantes son iguales o peores, y de ese modo tienen el sillón y la palestra asegurados. Vergonzosa clase política que de la propia ventaja hace ideología.

1391802186125Y aquí va otro motivo de asco, de irritación y encono que no me importa confesar, y sobre todo mucho más serio que el anterior. Me gustaría saber qué ha pasado en Ceuta, no lo que el Fernández dice o va a decir que ha pasado, sino lo que de verdad han padecido los inmigrantes que han sobrevivido y si también las balas disparadas, las que en principio no habían disparado -así fue el pistoletazo de salida de este carrerón de patrañas oficiales- no hacen nada y son inofensivas, disuasorias como las cuchillas de la valla… ¿Disuasorias de qué, para quién? ¿Para la miseria, el hambre y el miedo? ¿Para atajar la violencia de quien se ahoga? No, por favor, este es un mal sueño a cielo abierto. ¿Aguantaría el ministro del Interior que le metieran una andanada de las balas que se han llevado los inmigrantes por muy de goma que sean? No lo creo. Esta gente no va a probar nunca de su propia medicina. ¿A quién vas a creer? ¿A quien dispara o a quien recibe el balazo? Yo a quien lo recibe. Esto es muy particular claro, pero sabiendo en qué país vivo no me queda más remedio que pensar que, me digan lo que me digan, me mienten.

Por lo demás, estaba claro que tarde o temprano iban a meter bala, primero han sido de goma, luego ya veremos, ya iremos viendo, no ya en las fronteras del sur, sino en las calles de las protestas ciudadanas. Esto de ayer en Ceuta se ha medio sabido -14 muertos, eso “calculan”, eso dicen con desparpajo criminal-, pero es mucho de lo que allí sucede que ignoramos -y en los CIES y en la cárceles y en las comisarias, con nacionales y extranjeros, tanto da- porque se nos oculta y se nos miente. Sin contar con que nosotros mismos no miramos con la suficiente atención porque esas tragedias nos desbordan y nos revelan que nuestra impotencia es demasiado manifiesta. No hay bala ni riesgo de perder la vida en el intento que disuada a quien quiere ganar una existencia mejor.

numero-inmigrantes-muertos-Ceuta-eleva_EDIIMA20140206_0190_4Y otro más, otro… qué puedes apostillar del profesional de la política del Partido Popular que le dice a la manifestante en contra de la ley del aborto que promueve Gallardón: “Eres muy fea, igual te hubiera abortado por malformación”. ¿En qué puedes basar la convivencia con alguien así? No son prontos, son los verdaderos fondos, la madre de ese mal vino nacional e inextinguible, el de la viña de Caín, el que está visto que más y con más gusto embriaga.

Artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 9.2.2013.

Infiltraciones

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A partir de la segunda quincena de agosto de 1936, las nuevas autoridades de los territorios que quedaban en manos de los alzados se ocuparon de manera activa y acuciosa de depurar a maestros y profesores de escuelas y centros escolares acusados de peligrosos extremistas o de nacionalistas, cualquier pretexto bastaba: una denuncia, un informe redactado de manera maligna. Los mismos curas y frailes se sancionaron entre ellos en sus conventos: escolapios, capuchinos… Un tal Nagore fue por las escuelas de Pamplona revisando libros para expurgarlos y ver si se acomodaban a la doctrina social y política del nuevo orden. Viene en el Diario (artículo de fe por tanto). Se sancionaron cientos de maestros. Lo mismo pasó con los funcionarios de la Diputación o de los ayuntamientos. Un caso se me quedó grabado: el del secretario de Basaburua, al que denunciaron, empapelaron y multaron porque el cura del pueblo, en el sermón, había defendido el caserío y la patria vasca (sic). Un buen ejemplo de lo que pasaba entonces… y ahora. Había incluso una pintoresca categoría, la de los volatineros, fácilmente recuperables para la burocracia del crimen organizado (patriótico) porque lo mismo estaban con unos que con otros. A muchos, en Montes, el peor negociado por lo visto, les había sorbido el seso un Urmeneta y por eso eran malos, malos, nacionalistas. Sus nombres están señalados en listas escritas a mano: las peores, de esas no hay quien se escape.

Bien, así las cosas, la Barcina, algo más que pícara, fue a Madrid a echar de comer a una punta de empresarios interesados, como ella, en el bonito juego del toma y daca, y a soltar necedades mañaneras de la mano del infame Fernández, como esa majestuosa, olímpica, propia de quien con desprecio cree tratar con débiles mentales: “Si Navarra se pierde para la causa de la unidad constitucional, el problema de España sería irresoluble”.

Lo peor que tiene esa patraña es la puesta en escena, la solemnidad, el aplomo, el que tal cosa pueda ser aplaudida gracias al clima de unción místico-épico-patriótico que se crea con la andorga y el bolsillo llenos, y la conciencia de clase.

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En realidad la pícara Barcina fue a Madrid a que le dieran algo por cuenta de hablar de manera altisonante del peligro de convertir España en un problema irresoluble, como si eso fuese una novedad, como no lo es que te paguen por echar esas arengas, sermones, discursos de un apocalipsis de bolsillo que siempre redundan en llenar el propio y que es, sin duda alguna, a lo que ella aspira. Es como un chiste tan viejo que en lugar de risa da vergüenza ajena. Fue a infiltrarse también ella, a engarzarse, a hacerse valer delante de los que tienen las riendas de este desordenado carro de heno en el que vamos todos. La unidad de España -sagrada, sagrada, Fernández, que te s’aolvidao el sagrada- sirve para hacer dinero y en su caso para pedir medidas represivas contra todos aquellos que no le gustan y que son ETA porque no le gustan… a ver si nos explicamos porque esto ya lo tenemos muy oído. ETA es un argumento electoral de primera, y si no lo hay, hay que reinventarlo, reavivarlo, que no se apague ese fuego sagrado que puede hacernos ganar o perder unas elecciones, una clientela…, lo dice un pensador de El País con su recio y apretado discurrir, de modo que a tragar.

¿Quién decide quién es de la ETA y quién no? Ella y sus ignotos informadores. Salta a la vista que quieren depurar, expurgar, controlar, adoctrinar… lo de la infiltración es un cuento chino. Sin contar con que hasta ahora mismo aspirar a ocupar puestos públicos reuniendo los requisitos reglamentarios es un derecho no sujeto a otras trabas que las que ella y los suyos imponen: el dedazo, el solemne dedazo, el de Euskalerria Irratia, el de la lotería de puestazos que van a parar a manos de amiguetes. Zafio, realmente zafio.

Resulta grosera la manera en que esta gente anda detrás de organizar una trama de leyes de excepción con las que poder mantener al país en situación de tal, sin causar demasiada alarma, ni siquiera internacional, y anular cualquier conato de disidencia, de rebeldía, de respuesta a su abusivo modelo de Estado o de régimen político. Un día será la educación y otro los medios de comunicación, como ya lo es la ocupación policiaca de los espacios públicos y la reducción del ciudadano a su privacidad en la que vive en libertad condicional y vigilada. ¿Apocalíptico? Sí, mucho. No hace falta ser un adivinador del porvenir para ver lo que tenemos delante de las narices, hoy, y mañana.

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Pero estábamos con los infiltrados. En mi modesta opinión quienes están infiltrados en la Administración son ellos, los de su casta, y no solo en la Administración, sino en toda clase de instituciones y sociedades y negocios públicos o menos públicos, de esos que hacen de lo público algo privado que es, como todo el mundo sabe, el gran negocio. Incluso han venido montando puestos públicos u opacos, casi clandestinos, perfectamente inútiles y asociales por naturaleza para infiltrarse, ellos, sus amigos y sus hijos y los hijos de sus amigos y conocidos y palmeros: una red inextricable de apellidos, parientes, amiguetes, cuadrilleros, deudos… yo qué sé, es del dominio público. En el fondo no se infiltran, se insuflan, como metidos con fuelle por el sielso del asno de oro, se incrustan, se parasitan, sobre todo se parasitan. Solo la desvergüenza personal puede conducir a ignorar esta realidad que ve todo el quiere e ignora el que de la manera que sea aspira a que le den algo, para sí o para sus hijos y para la famiglia de la que forma parte porque aquí todo queda en la famiglia, hasta la Policía. Lo acaba de decir el Fernández en otro alarde visionario propio de quien abusa de vino litúrgico a escondidas. Si el Ejército y la Policía son los garantes de la unidad (sagrada) de España, mal futuro inmediato nos espera, salvo que cierres filas con ellos y te hagas devoto del señor Santiago, como los falangistas de hace más de setenta años.

Artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, 2 de febrero de 2014.
Las imágenes corresponden a Ghost, de George Grosz y dos conversation pieces de famiglie sicilianas, una de ellas con cura incluido.