Homenajes militares: América, América…

P1090005 Al margen de que considere que el Ejército español no ha ganado otras guerras que las que ha emprendido contra sus propios compatriotas, en tareas más de represión que de defensa estricta, me disgusta que en instalaciones civiles, y la Ciudadela de Pamplona lo es y está mantenida con dinero público de los vecinos, se organicen actos que al cabo puedan redundar en la falsificación histórica y contribuyan a una desmemoria dolosa de nuestra historia reciente, en la parte que hasta ahora mismo ha sido silenciada o pasada por alto.
Tengo para mí que no hay motivo alguno para que un ayuntamiento plural colabore d ela manera que sea en la organización, con claro sentido de homenaje, de una exposición que pretende honrar a un regimiento militar, el América 66, cuya participación en el golpe militar de julio de 1936 fue decisiva para su consecución, tanto por parte de sus jefes y oficiales como por el grueso de los efectivos que en ese momento se encontraban en el cuartel, a los que se les unieron los voluntarios carlistas del Requeté que ese día llegaron en masa a los acuartelamientos (y fueron desarmados… y vueltos a armar) y en menor medida los falanges. Digo bien efectivos que se encontraban en el cuartel porque en previsión de dificultades, el mando dio permiso a todos los soldados, de origen asturiano o montañés muchos de ellos, que podían resultar «desafectos» y comprometer el éxito del golpe. Algo sabía el mando de asturianos porque no solo conspiró contra el gobierno de la República en 1936, sino que, a las órdenes de este, participó en la brutal represión de la revolución de Asturias de octubre de 1934, a las órdenes de un militar que se significaría a la sombra del general Mola, el entonces coronel José Solchaga, contribuyendo eficazmente a llenar de presos el fuerte de San Cristóbal en unas condiciones que provocaron protestas parlamentarias (no me consta su participación directa en las ejecuciones sumarias practicadas por otros cuerpos como legionarios, moros y regulares).

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Dudo mucho que la proyectada sea solo una exposición de contenido y carácter histórico. Si lo fuera, los hechos menos honrosos saldrían a la luz y eso no me parece posible.
La participación en el golpe militar de 1936 forma parte de la historia del Regimiento, les guste o no a los organizadores, y no estoy seguro de que una exhibición pública de sus hechos de armas, en tono épico y festivo, no choque de frente con la legislación relativa a la Memoria Histórica, o sí también en este terreno la trampa está servida.
Porque lo más preocupante  de este asunto es la connivencia de una buena parte de la sociedad española con todo aquello que, más de cerca que de lejos, signifique apoyo intelectual y sentimental al golpismo militar de 1936 y al régimen que le siguió.
El general Mola, en sus escritos (El pasado, Azaña y el porvenir) abogaba por una recuperación de la presencia, prestigiosa, del Ejército en la sociedad civil, muy menoscabada por la bochonosa participación en la guerra de Marruecos, y la perdida de  Cuba y Filipinas. Creo que esta exposición obedece a un plan del ministerio de Defensa de imbricar al Ejército en una sociedad poco o nada militarista que ve con desconfianza las andanzas uniformadas y armadas, como ve con alarma su relación con manifestaciones religiosas.

Item más: prefiero no hablar de cómo días pasados, en instalaciones escolares públicas, se ha mostrado con material antidisturbios de la GC y entre burlas cómo un niño le pegaba a otro con una porra: hay documentación gráfica… algo insidioso y sombrío, una mezcla de religión turbia y culto a la fuerza armada, se va colando en la sociedad civil.

Otrosi digo: que aquí enlazo una petición dirigida al Ayuntamiento de Pamplona para la suspensión de la exposición, a través de Change.org

 

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