Cien años de soledad…

cojonudo-1Una imagen, de allá lejos y hace tiempo, de octubre de 1969, según leo en la página de guarda. Acababa de cumplir 19 años y la lectura de Cien años de soledad fue el comienzo de un cambio de rumbo que me ha traído dando tumbos hasta aquí. Me deslumbró y me abrió unas puertas literarias para mí insospechadas. No podía soltarlo. No estaba en el corazón de la ciudad vieja, sino lejos, en Macondo. ¿Mitomanía? Es posible, pero de eso también se sobrevive.   La nota de la portadilla está escrita con vehemencia, cierto, resultará zafia, pero a mí me ha hecho gracia encontrarla. En el trazo se  nota que la novela de García Márquez le gustó mucho a aquel mozo más ingenuo que otra cosa… qué más vas a añadir en esta apretada carrera del “para no ser menos”.

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