El país de la mala fe

VanDeVelde1732010T152920El juez que instruye el «caso Esperanza Aguirre» dice que «es cotidiano» juzgar como falta fugarse de la Policía. Tanta mala fe subleva, no indigna, subleva y te pone por fuerza en contra de una administración de justicia capaz de tanta desfachatez y voluntad de tratar de manera benevolente, rayana en la impunidad, la actuación delictiva de un político del partido en el poder. Esto solo pasa en dictaduras y esta va camino de serlo abiertamente.
No, señor juez, lo que aquí es «cotidiano» es que hay muchos ciudadanos intentando defenderse de no estar en el lugar donde la policía decía que estaban y haber padecido multas por ello. Eso sí es cotidiano, como lo son los palos, las multas, las condenas por delitos de desobediencia, resistencia y atentado a la autoridad. El ciudadano se cuida muy mucho de escaparse de la policía por temor a llevarse un tiro.
Por su parte, la delegada del gobierno en Navarra, que a lo largo de su carrera política ha dado pruebas de que no está en el cargo que ocupa por su capacidad intelectual, acaba de dar una muestra patente de su ignorancia y mala fe con motivo de la inauguración de la exposición del regimiento América 66, al decir que los uniformados «están para proteger a todos los españoles», porque si bien esa es su función constitucional, también han tenido ocasión, en periodo constitucional, de demostrar que cuando les viene en gana defienden más a unos que a otros, y sobre todo a unos contra otros, como probaron cumplidamente el 23 de febrero de 1981.
Y sí burlescamente engañoso es lo anterior, las palabras de la delegada del gobierno en Navarra son insultantes, no ya a las familias de las víctimas de la represión en Navarra y fuera de ella, gracias al valor militar hoy exaltado, sino a la ciudadanía: al regimiento «cuando estalló la guerra, le tocó en la zona nacional». Tanta mala fe es difícil a estas alturas.
Si «estalló la guerra», así, sin más, como una tormenta de verano, y si hubo «zona nacional» en la que «le tocó», fue precisamente gracias a la intensa labor que jefes y oficiales de ese Regimiento, de marcada ideología falangista y antirrepublicana sobre todo, para dar un golpe militar que derribara la República del Frente Popular e instaurar una dictadura militar. No es en absoluto lo mismo, y eso la Delegada del Gobierno, pese a sus cortas luces, debería saberlo o lo que es peor, lo sabe y lo aplaude.
El presentar a ese regimiento como «republicano» es otra patraña inducida por la voluntad de engaño a la ciudadanía desde la preeminencia de su cargo: no lo fue nunca, no sirvió a la República, sino a la oligarquía y a la reacción… y de manera cruenta.
Más de 25.000 firmas de oposición a esa muestra de hagiografía miliar son muchas firmas, mucha oposición. Ni caso. Una muestra también de que no toda la ciudadanía ni mucho menos valora el culto al militarismo en la vida civil.
Episodio lamentable. Si como dice con malicia el alcalde Maya, las labores del regimiento son constitucionales, no deberían haber peregrinado en masa al castillo de Javier en un acto de marcada religiosidad exhibicionista. Eso, en un país no confesional, no se hace y si se hace, se demuestra con ello que, además de un abuso, el país no tiene un sistema de gobierno no confesional. Está claro con quien está esa tropa y con quién no.
Solo desde el desprecio y la falta de respeto al ciudadano se puede decir, como ha dicho la vicepresidente de gobierno, que «Se ve en las calles, hay mucha más alegría que hace meses». Y lo dice después de enmascarar las cifras del paro, de larga y corta duración, de obviar las de suicidios y las alarmantes y silenciadas de los desahucios que no han ido a menos, sino a mucho más, de omitir los casos de desatención médica que se multiplican, la desigualdad económica que enfrenta al país y lo ensombrece en esas calles que ella no frecuenta… ¿A quién quería engañar? Alegre país este de la mala fe hecha seña de identidad nacional: castañuelas, mantillas, incienso, charangas militares, pasodobles, toros y toreros que se cagan en los muertos de aquellos que no aplauden la escabechina, aristócratas, clérigos que vencen manos políticas desde las sacristías, banqueros que roban con impunidad… alegría, alegría, ban-de-rita tú eres roja, ban-de-rita tú eres gualda, las corsarias, explosivas supervedetes, Manolita Chen, feria… la patria.

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