La mugre de los días… y Malivern al acecho.

campanadas-medianoche La geometría demente de las pesadillas
 abolida por una locura más blanca aún.
 El infierno ni ruge ni resplandece.
 El silencio encalado
 y la determinación ciega
 de la lluvia y la hormiga.
Marcha bufa de pompa y circunstancia (Elgar compone para orquesta de cuescos y pedorretas con solista de matasuegras), para estos días de optimismos, alegrías republicanas e infamias pactadas en las alturas. Queda por ver si los mismos apalearán a los de siempre.
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