Lo que nunca sucedió… Transición modélica

martin-villa-4Aquel mes de mayo de 1977, en plena carrera electoral apenas año y medio después de la muerte del dictador Francisco Franco, fue convulso en Euskadi. En solo unos días, en coincidencia con la Semana pro Amnistía, murieron siete personas, cuatro de ellas de bala, durante actuaciones diversas de las fuerzas del orden. Uno de esos fallecidos fue Francisco Javier Núñez, tras dos palizas brutales y la ingesta obligada de coñac y aceite de ricino. Su hija, Inés Núñez de la Parte, se indigna ante la negativa de algunos sectores a reconocerles como víctimas. “En mayo de ese año hay una carnicería absoluta. No es un hecho aislado, está en un contexto de brutalidad tremenda, estaban reprimiendo cualquier manifestación, sin reparar en medios. Tiroteaban a la gente. Pero para algunos es como si no hubiera pasado”, afirma.
La ley de Amnistía benefició,  y mucho,  a los verdugos y asesinos, con y sin uniforme. En ese caso concreto a los asesinos de quien pedía amnistía frente a sus verdugos que la rechazaban. Fraga no respondió de los hechos de los que fue directamente responsable. Martín Villa, diciendo que lo suyo fueron errores no asesinatos, va camino de no responder jamás.  Esa frase, esa, ya tan repetida, tan padecida: “Para algunos es como si no hubiese pasado”.  Impunidad absoluta, ni siquiera sabremos los nombres de los asesinos que tarde o temprano habrían sido recompensados, condecorados. Negación de lo evidente hecha seña de identidad de clase. Escritura memorialística cuando la justicia es negada. Aquel pasado, edulcorado, minimizado, desdeñado, está en el presente, en sus cimientos.

 

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