Desobediencia civil

La propone Julio Anguita, aunque ahora mismo yo al menos no sepa en qué se puede concretar esa desobediencia, una de las bases de una necesaria revuelta permanente cuyo objetivo no puede ser otro que un cambio social de supervivencia democrática y económica. “A día de hoy -agregó- se está intentando amodorrar a la sociedad, por lo que el discurso político debe hacer pensar a la gente. La esperanza es necesaria para luchar”. Bien sí, pero queda la tarea de hacerse con la calle y con las instituciones. Una marcha atrás parece imposible.

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