Abusos policiales

Agresión-a-fotógrafoBRUTALIDAD-POLICIAL-19Estas son algunas de las miles de imágenes publicadas en los últimos dos años que el ministerio del Interior quiere impedir, que sean obtenidas y publicadas, con ley en la mano o sin ella.

El ministerio del Interior ha aprovechado el mes de agosto para lanzar al aire su última amenaza, como es la incautación preventiva y por completo arbitraria de cámaras fotográficas y de filmación. Una amenaza que a primera vista suena a prevaricación; pero eso no es ninguna novedad porque en España la prevaricación, la arbitrariedad y la mentira son las formas habituales de gobernar.

La incautación de medios de trabajo periodístico es un abuso mayúsculo, el primero de los atentados contra la libertad de prensa y expresión que proyecta el gobierno del Partido Popular. Así hay que denunciarlo. Su apoyo legal es más que dudoso, es falso, aunque suene a verdad, algo que debería apresurarse a aclarar la judicatura. Las cámaras fotográficas no son instrumentos para delinquir, salvo que de manera arbitraria así se establezca, sino una forma de defenderse de los abusos. La actuación delictiva es la de quien se apropia de ellas sin cobertura legal.

Estamos en manos de maleantes que se han propuesto desproteger al ciudadano, amedrentarlo, coaccionarlo, recortar su capacidad de defensa ante los tribunales a límites de indefensión, someterlo de tal modo que no pueda probar los abusos que contra él se cometen, esfumar las pruebas de la violencia policial cada vez mayor que estamos padeciendo, pareja al régimen instaurado de una democracia devaluada hasta la caricatura que encubre una dictadura de nuevo cuño, en la que el ciudadano vive en libertad condicional y extremadamente vigilada.

Apocalíptico, tremendista, exagerado… lo que gusten, pero quien esas acusaciones lanza ante las denuncias de este estado de cosas, que pregunte a los apaleados, los acusados en falso, los maltratados sin defensa posible, los multados porque sí, los desahuciados y también golpeados, a ver qué opinan. Quienes no ven los abusos son los cómplices y beneficiarios del régimen policiaco. Los prevaricadores cuentan con la indiferencia ciudadana y con la antipatía que suscita la disensión, la rebeldía, para normalizar la represión, que de eso se trata, de encubrirla en un régimen de una extraordinaria placidez, como dijo con estúpida desfachatez Mayor Oreja al referirse al franquismo.

Se haga o deje de hacer un estudio exhaustivo de la represión policial y de las condenas judiciales basadas en la misma en los dos últimos años, este no va a concitar el interés de nadie. Abruma. Es mejor no asomarse a ese pozo negro en el que los excrementos se acumulan.

El ministerio del interior, con el pleno apoyo del gobierno, está tratando y consiguiendo que el ciudadano se quede en situación de indefensión jurídica al sustraer a los jueces el examen de las conductas que se reputan delictivas y las limitaciones abusivas al ejercicio de los derechos de manera apriorística y por completo arbitrarias. Lo empujan a una vía judicial cada vez más costosa, en la práctica inaccesible. Toda una política perversa de sometimiento ciudadano con una amplia complicidad mediática.

Y por si lo anterior fuera poco, está pendiente de juicio el caso de Alfon, el joven de Vallecas detenido el 12-N de 2012, víctima de un montaje policial y mediático de tenencia de explosivos, que le tuvo dos meses en prisión preventiva, en régimen FIES de extrema peligrosidad. Arriesga una condena de ocho años de prisión si la fiscalía no examina los detalles del montaje acusatorio. Un caso que fue tratado desde el ministerio del Interior, con la complicidad de la magistratura, como un escarmiento y un aviso de caminantes. No cabe otra interpretación a los abusos padecidos por ese joven activista de Vallecas y que hacen ver lo que venimos denunciando desde hace ya años: estamos en un régimen policiaco, de control ciudadano y de anulación de cualquier disidencia o protesta. Es la magistratura la que tiene que poner coto a esos abusos. Fernández Díaz y los suyos están convirtiendo los derechos constitucionales y las libertades civiles en papel mojado. Y esto no está teniendo una respuesta ciudadana proporcional al abuso ni mucho menos. Al revés, tienen más palmas que pitos, porque las palmas, los aplausos que hacen de la mentira verdad son un signo de distinción de clase.

Artículo publicado en los diarios del Grupo Noticias, 17.8.2014.

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4 pensamientos en “Abusos policiales

  1. El PP cerró Egin, (y Aznar grazno su “creían que nos atreveríamos”) luego egunkaria, ardi beltza, kale gorria… y persiguió inquisitorialmente a sus periodistas. A casi nadie del Ebro para abajo le pareció algo grave, como todo lo que se hacía en nombre de ese gran cuento que fue “la lucha contra ETA”, y digo “cuento” porque hoy que no hay ETA sigue habiendo “lucha antiterrorista”, contra todos nosotros, contra todo lo que protesta y se manifiesta contra este gobierno nacional católico hasta las cachas. Se atreven con todo, sobretodo porque ellos tienen las armas, la fuerza y el poder, no porque tengan razón o valentía, que de ambas carecen sobradamente, sino por todo lo contrario: la falta de razón y su cobardía les convierte en furibundos salvajes incapaces de admitir nada que no sea ellos mismos. Cierre de periódicos, revistas, radios y ahora la prensa gráfica y el ciudadano que con su móvil registra como el gobierno predica lo que no practica: “con violencia no se consigue nada”…. Al parecer ellos, los gobernantes, son los únicos capaces de conseguir todo por los métodos que para los demás conducen al fracaso. Paradojas de la vida. Y mientras tanto “la libertad de expresión” rojigualda se paseó ayer libre, feliz y arriscada en Palencia en forma de homenaje a los terroristas del nacional catolicismo, nacionales y alemanes, que asesinaron bombardeando Gernika, aquella “hazaña” que también fue otra “lucha contra terrorista”.

  2. En relación con el presente y por si a alguien le interesa, a continuación dejo el enlace de dos textos de mi autoría:
    Manifestaciones reprimidas
    ¿Abuso policial o terrorismo de Estado?

    Salud(os)

    Paco Azanza Telletxiki

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