Día de bochorno

DSC_0040Soplaba ya desde antes de amanecer, pero no apagaba el grito de las grullas grises que han seguido pasando durante toda la mañana en bandadas nutridas. Bochono, viento sur, haizegua aquí, viento atiza seseras, días de andar sonámbulo. Le hacen dimitir  a una ministra que en la persistencia en su cargo ha demostrado una mayúscula desvergüenza –aquí solo  delinques si te atrapan, lo demás es mentir como quien respira– y con ella la de toda una clase social y un estamento político, justo antes de un debate parlamentario amañado acerca de lo que es un clamor social: la corrupción. ¿Me importa? Poco o según y cómo. Llevo años arrimando agua a molinos que no son el mío, no por nada sino porque no tengo molino. Eso sí, me resulta inevitable responder, en la medida de mis posibilidades, a los empujones autoritarios y policiacos, pero… Me importa más lo que va quedando de todo este esperpento, el daño de fondo que ese sí, ese me parece irreparable e invita a poner tierra de por medio, porque desconfío (a cierta edad) de que la nueva casta patricia logre poner coto a esa enfermedad nacional y a un desastre que tiene aspectos tan irremediables como silenciados. De entrada, a nadie le he oído que su propuesta política sea la derogación de todo el sistema legal que sostiene este régimen. Bueeeno –que diría don José Larralde–, así las cosas puedo expresar mi indignación, pero sé que no voy muy lejos con mis denuncias y exabruptos, que estas son palabras airadas de mentidero y poco más. De modo que hoy, con haizegua, mucho, soplando muy fuerte, albortando las bandadas de grullas, trayendo grupos de milanos a los hayedos y robledales que perdían sus hojas de manera que parecía alegre, me inquieta mucho más un trabajo, el mío, el de la escritura en libertad, no al servicio de nadie, que de cuenta de nuestra escorredura de individuos de escasa fortuna; un trabajo que no depende de los ceses ministeriales ni de los cambios parlamentarios y las carreras personales a ellos asociados, y sí del tiempo, ese ministro de la muerte y del paso en apariencia banal de las estaciones.

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Un pensamiento en “Día de bochorno

  1. Estaba el otro día por Pamplona Vargas Llosa, que escribe muy bien, para el poder, ensalzando el dominio del mundo por sus admirados Estados Unidos, poder que como todos en los tiempos, hasta hoy es déspota y canalla, a los tertulianos los vemos todos los días ( yo no ) y cuesta pensar que pueda existir un oficio más repugnante que ese: mentir a sueldo…hasta llegar al esperpento, y lo que es peor además de crear opinión, hacer que las palabras no tengan sentido, que seamos amorales. Escribir por libre en estos tiempos que corren, a nadie se le escapa que es un atrevimiento imperdonable, que está penalizado como menos, con el arrinconamiento, pero en ese rincón hay un mérito, una luz que no se consigue apagar, que brilla cada vez más, Aúpa Miguel!!

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