Aldaba verde

Plaza-Fueros 78No hay nadie
En esa casa no hay nadie
No hay aldaba
La he escondido
No irás de comparsa a ningún lado
Bobo de Otxagabia
Que  ves el pasado
Y también el futuro
Y a ambos temes
Y te vuelves, brincas,
Pasado, futuro,
En el presente brincas
Y en él te pierdes
Bobo de ninguna parte
Porque de parte alguna eres
Y a nadie perteneces.

 

 

 

 

La GC requisa una cuestación popular: 90.000 euros.

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Cuando da cuenta del registro practicado en la sede del sindicato LAB, la noticia del diario Público dice:
“la Guardia Civil se llevó el dinero recaudado entre los asistentes a la multitudinaria movilización contra la política penitenciaria del PP que se había celebrado 48 horas antes en esa misma ciudad. “Criminalizar la solidaridad con las personas presas y sus familiares constituye uno de los objetivos evidentes de esta operación”, advirtió el sindicato ELA en un comunicado.

 Al parecer la Guardia Civil controla a quienes se han hecho eco de esta noticia en Twitter y la retuitean la noticia acompañándolas con imágenes,  como la de esta entrada, ya publicadas en prensa; imágenes que  se comentan solas.
En la medida en que sobre esas cuestaciones no pesa ni tipificación penal ni prohibición gubernativa, la requisa es un abuso y entra dentro de una política de represión y castigo extrajudiciales.
Me pregunto si era necesaria esa requisa y sobre todo el sentido de toda esa operación contra abogados de la izquierda abertzale el mismo día en que se abría un juicio político de alcance dudoso contra militantes de esas formaciones;  entre ellos los abogados que tumbaron en Strasburgo la doctrina Parot, que fue un serio revés político para el gobierno español y para su política penitenciaria extrema.
http://www.publico.es/politica/operacion-abogados-vascos-despierta-amplio.html

Charlie-Hebdo y los tartufos.

la nave de lso locosNo voy a hablar de la matanza parisina porque está todo muy dicho, incluso sobre el miedo ya difundido y expresado en que medios de comunicación no han reproducido las portadas más comprometidas de Charlie Hebdo. Prefiero hacerlo de las consecuencias de esa matanza en este país de Jauja y de todos los demonios, gobernado por tartufos de marca
El español es un Gobierno que ha puesto en marcha la ley Mordaza, que limita el derecho a la información, y la ley de la matonería, que ellos llaman de seguridad privada; que condecora a quienes apalean de manera brutal, por gusto y por dinero, a los ciudadanos que se manifiestan de manera pacífica; que ahora mismo oculta un informe por él mismo solicitado en el que se le dice que avasalla derechos civiles fundamentales y que tiene zonas de penumbra en Derechos Humanos.
Pues bien, ese mismo Gobierno y el partido que le sostiene, salen a la calle en condena del atentado y en defensa de la libertad de expresión. ¿De qué libertad de expresión hablan o cuál defienden? Hasta ahora habían dado pruebas sobradas de malicia y desvergüenza, pero esto me parece que derriba el vaso y derrama un contenido que apesta a embuste malicioso, a doble moral, a falsedad dolosa y a bellaquería institucional. Son unos bellacos y nos tienen dominados.
Hace falta tener cuajo para salir a la calle en defensa de la libertad de expresión, salvo que en lugar de conciencia se tenga ilimitada desvergüenza, cuando se ha multado con 600 euros a un manifestante pacífico que se oponía al escrache del arzobispo de Pamplona frente a la sede de la clínica abortista; escrache este no autorizado y no multado en cambio. Lo mismo cabe decir de multas en otros lugares, como Zugarramurdi, donde se ha multado una concentración pacífica y festiva de vecinos de manera arbitraria y maliciosa. ¿Libertad de expresión? No, hombre, no, menos guasa.
¿Y qué decir de los bocazas que contra toda sentencia judicial retienen la licencia de la emisora Euskalerria irratia? ¿Libertad de expresión cuando en carnavales se prohíbe incluso de manera alusiva disfrazarse de picoleto? ¿Permitiría cualquiera de estos tolerantes demócratas, siquiera de lejos, los mismos niveles de saludable irreverencia política y religiosa de Charlie Hebdo? No, ellos están en posesión de la clave de lo sagrado y lo intocable, son sus señas de identidad de clase.
Esta gente no tiene ni idea, ni la más remota, de lo que es la libertad de expresión. Mientras las burlas tengan por objeto el profeta Mahoma y eso suceda en otro país, bien, en cambio si las burlas tienen por objeto la monarquía española, como esa de un Borbón pasándole a otro una corona apestosa de El Jueves, censura (y no fue la única).
Me gustaría saber cuántos de los que hoy claman por la libertad de expresión elevaron la voz cuando, sin sentencia judicial de por medio, fue cerrado el diario Egin y luego el semanario Egunkaria. Ninguno ha levantado la voz por Facu Díaz, el humorista que ese mismo día, cuando ellos sacaban pecho delante de las cámaras, era imputado por «humillación de las víctimas del terrorismo» algo por completo ridículo o temible, según se mire, porque en unión de la medida propuesta por el Ministerio del Interior –donde un maniaco religioso y sectario que condecora vírgenes proscribe el fanatismo de las sectas religiosas–, viene a decir que la arbitrariedad más completa planea sobre nuestras cabezas de modo que ha llegado el momento de autocensurarse, como mínimo. Mordaza en público y en privado. La censura plena, activa y pasiva, de medios de comunicación es cuestión de tiempo, poco. La de las redes sociales ya ha empezado.
Te guste mucho o poco, Charlie Hebdo representa un periodismo satírico e irreverente, radical, molesto para la derecha y para la izquierda, para todo lo que sea biempensante, que choca frontalmente con el régimen policiaco español y con la idea que sus gobernantes actuales tienen de un estado autoritario y de extremo control ciudadano. Del disidente al terrorista ya no hay ni un solo paso.

La sombra del Escarmiento (1936-1940), por Txema Arinas.

10525942_629563840499782_2028354973544843461_nPor una elemental gratiud, traigo aquí la nota que ha escrito Txema Arinas sobre La sombra del Escarmiento (1936-2014). A Txema Arinas le estoy muy agradecido por el comentario (no voy a hacer ninguna broma afectuosa) y acierta plenamente en el párrafo final cuando habla del muy reciente ataque al monolito en recuerdo de los fusilados del monte Ezkaba y a la apertura de la fosa de Elía de la que se han rescatado tres cuerpos de los asesinados en la cacería organizada tras la fuga del Fuerte de San Cristóbal, de 1938. En Navarra quedan muchas fosas sin abrir y muchos cuerpos sin rescatar.

“Hoy creo que un escritor no puede dejar de lado aquello que siente necesidad de escribir por temor a indisponerse con sus convecinos o conciudadanos, a perder el favor de los poderosos o el de quienes no tienen poder, pero están armados de poderosos prejuicios que les empujan a encontrar culpables donde no los hay y sobre todo a no tratar a las personas como lo que son por sí mismas y sus obras, sino por su origen familiar, étnico o geográfico. Nunca escribes a gusto de todos, nunca eres por todos aceptado, escribas o dejes de escribir. O te sobras o nunca es suficiente, y si para unos eres del Opus, para otros eres batasuno, o falangista, y vivirás de por vida bajo sospecha; poco importa que las acusaciones sean groseras o faltas de la más elemental verdad. Un clima amable el de mi tierra… y de otras también. El horizonte de la pequeñez y la mezquindad y de la violencia a ellas aparejada es ancho.

A LA SOMBRA DEL ESCARMIENTO – Miguel Sánchez-Ostiz

Yo no sé si esté párrafo entresacado del libro A LA SOMBRA DEL ESCARMIENTO puede ilustrar mal que bien el espíritu, el tono, la intención del mismo. No lo sé porque podría haber entresacado multitud de ellos a modo de pinceledas de lo que el lector se puede encontrar en un libro que surge a raíz de otro del mismo autor, EL ESCARMIENTO, y en el que se nos habla desde el presente sobre un hecho del pasado sumamente doloroso y controvertido: el plan perfectamente urdido y llevado a cabo por el general golpista Mola y sus secuaces para dar un escarmiento a sus enemigos más allá del frente de batalla y con una crueldad inusitada, tanta como para que sus consecuencias perduraran en el tiempo, hasta nuestros días. El ESCARMIENTO habla de cómo se gestó, dónde y por quiénes. No es un libro de Historia con sus aluvión de datos y sus pujos academicistas, no, es un libro que narra hechos históricos, muchos de ellos sobradamente conocidos, a través de los ojos de unos personajes novelados y contemporáneos que el autor pone en escena. Por otro lado, LA SOMBRA DEL ESCARMIENTO es un libro en el que el mismo autor nos habla tanto de sus razones para emprender la escritura del primero, de los obstáculos a los que tuvo que enfrentarse para hacerlo, como de las consecuencias de haberlo escrito y del por qué de éstas. Creo que es algo muy poco frecuente en la literatura española esto de que un autor se digne a revelar al lector los pormenores de la gestación de un libro, que se atreva a confesar incluso las dudas y problemas del antes y después de ésta. Pero es mucho más, en realidad no se trata sólo de EL ESCARMIENTO en sí y de las vicisitudes a las que su autor ha tenido que hacer frente como responsable del mismo. A LA SOMBRA DEL ESCARMIENTO es también un libro que nos habla de todo lo que atañe a la Memoria Histórica y en especial a las muy diferentes y controvertidas reacciones que ésta genera en todo tipo de gente, si bien hay que destacar las de aquellos que se oponen virulentamente a la misma y también, también, de los que parecen seguirles el juego a estos ya sea restándole importancia o simplemente permaneciendo neutrales, como si los que la reivindican fueran cuatro gatos obsesionados con el tema y además movidos por vete a saber qué oscuras intenciones. MSO habla de todo esto, y lo mejor de todo, como siempre, es cómo lo hace, con la franqueza y honestidad que caracteriza todo lo suyo, con ese lenguaje tan desprovisto de artificios y trampantojos tan del gusto de los del gremio, y por ello tan obstinado, certero, como sincero que hace que las cosas no sólo suenen a verdad, siquiera su verdad, sino que además retumben. Y es que no sólo nos habla de las intimidades de su oficio como escritor, llegando incluso a descubrir en público parte de su intimidad personal y familiar con el único fin de que al lector no le quede ni la menor duda acerca de la sinceridad de sus intenciones a la hora de escribir EL ESCARMIENTO, sino que también procura acercarse a los motivos de aquellos que repudian todo ejercicio de Memoria Histórica, aunque, si bien reconoce que “creo que las cuestiones de conciencia individuales no pueden ser objeto de juicio social o político. Como mucho, podemos hacer valer hasta dónde llega nuestra capacidad de comprensión de hechos cuya urdimbre íntima desconocemos”, también es cierto que tras observar y sobre todo sufrir el proceder de los herederos ideológicos del franquismo, esto es, de verdadera acrimonía para con las víctimas y sus descendientes, además de una absoluta porfía en entorpecer cualquier intento de reparación a éstas, sólo puede llegar a conclusiones como a las que apunta en el libro: “Porque esa mugre se sustenta en el silencio obligatorio, en la impunidad asegurada y en el olvido. Los verdugos de ayer están desaparecidos en el entramado del sistema, amparados y favorecidos por los gobernantes de hoy. Hay que escribir con verdadero detalle la historia de lo sucedido. No cabe hablar de un perdón y un olvido, mansos y cómplices, que solo benefician a los verdugos. Eso no es justicia, eso es abuso.

¿Un libro que habla de más de lo mismo, de una Guerra Civil y sus consecuencias casi olvidadas, de temas que ya solo interesan a cuatro? Pues mira, casualidades de la vida que en realidad no lo son tanto, que se lo pregunten a los “patriotas” que ayer mismo atacaron el monolito en homenaje a los fusilados en Ezkaba, Navarra, coincidiendo, vaya por Dios, con la localización hace unos días en Eguesibar los restos de tres fugados del fuerte de San Cristóbal en 1938. Pues eso, unos quieren esclarecer la verdad de lo sucedido, rendir homenaje a sus muertos, hacer justicia incluso, y otros todo lo contrario, si es posible todavía ahondar mucho más en el daño infligido. ¿Quién es, pues, en esta historia el guerracivilista, el que va poniendo chinitas en el camino de una definitiva reconciliación?