De Keith Haring a los Onas

11046494_10155442089070045_7014614507213400062_nEsta imagen de Keith Haring, me lleva a esta otra, no sé si del antropólogo y religioso Martin Gusinde, el defensor de los indios fueguinos y denunciador, en balde, de su exterminio llevado a cabo por uniformados, estancieros y matones a sueldo, por cazadores de indios, como el rumano Popper, un genocidio que duró hasta finales de los años veinte del siglo pasado y del que se habla lo menos posible. A los estancieros que se reunían cada noche en la Taberna del Club de la Unión, plaza Muñoz Gamero, de Punta Arenas, no les fueras con historias. Hablar del pasado, sí, pero del suyo con olor a libras esterlinas y a dólares americanos y a alambradas y a miles de cabezas.
El sentido de las dos imágenes no es el mismo ni por asomo, a no ser que lo retuerzas. Al menos para mí. Todo lo que de festivo tiene la de Haring, lo tiene de sombrío la de la ceremonia del Hain de los Onas fueguinos, de los que quedan esa y otras fotografías, no mucho más.
A Gusinde le llamaron Mankazen, cazador de sombras… No sé si no es en eso en lo que nos convertimos los husmeadores de la memoria, compulsivos fotógrafos de lo fugaz y de lo efímero.

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