Las “leyes ideológicas”

sddefaultEstá visto que de la argumentación franquista no nos libramos. De la misma manera que en 1936 rebeldes eran los leales a la República, ahora son «leyes ideológicas» las aprobadas durante el gobierno de Zapatero y no las dictadas, en uso y abuso sobre todo de una mayoría parlamentaria, por el Partido Popular, aunque su contenido sea tanto o más ideológico y político que las anteriores. Eso al menos es lo que acaba de declarar con desparpajo Esperanza Aguirre, a quien no le molesta en absoluto el carácter represivo del aparato legal de este régimen porque favorece de lleno a su clase social.

A Esperanza Aguirre le molesta especialmente la ley de Memoria Histórica, algo que no carece de coherencia en la medida en que ella representa el franquismo, pues de él viene; ella y los suyos, que se han negado repetidamente a condenarlo, cuando no lo han ensalzado (Mayor Oreja). Ideología es el empeño de Verdad, Justicia y Reparación que encuentra apoyo cojitranco en una ley insuficiente, no lo es impedir abrir fosas, denigrar a quienes lo hacen, no aportar los fondos necesarios para sacar de las cunetas y los descampados a los asesinados, y empeñarse en un afán de ocultación y tergiversación de los hechos, del pasado, del presente y hasta del futuro pluscuamperfecto si me apuran. Hay que decirlo una vez más: el Partido Popular ha hecho todo lo posible para entorpecer el cumplimiento de la ley de Memoria Histórica, cuando no ha actuado de manera dolosa en su contra, como se lo han recordado organismos internacionales en repetidas ocasiones.

Y junto a la ley de Memoria Histórica, esa otra que creó la asignatura de Educación para la Ciudadanía, o la llamada del aborto. Por lo visto la Educación para la Ciudadanía es ideológica, el creacionismo y otros asuntos de dogma católico sancionados en el Boletín Oficial del Estado, no. Poco les importa presentar, con tintes progresistas, leyes restrictivas, como la ley Aída sobre el aborto, y hacerlo con un cuajo y una deshonestidad asombrosos, aunque también muy coherente porque no pueden negar los principios religiosos que envenenan una legislación que debería ser laica y solo laica, hecha por laicos y destinada a la sociedad civil en su conjunto sin injerencia de la jerarquía eclesiástica católica ni sumisión gubernamental a ella.

Si la Cifuentes ejemplifica hasta donde son capaces de llegar los cargos del Partido Popular en materia de violencia institucional, Esperanza Aguirre es quien mejor lo hace de la casta cortijera que nos somete, la de las cacerías y el entramado de favores, la de una monarquía cuyo grado de corrupción su partido ha blindado investigar. A su sombra se han producido casos clamorosos de corrupción a los que hacen caso omiso o en el mejor de los casos torean, porque son taurinos, tanto que han cifrado el serlo para poder blasonar de buen español. Las hemerotecas están a rebosar de necedades de este tipo.

Ahora bien, la Aguirre no está sola en esa pretensión abusiva de derogar leyes progresistas aprobadas bajo otros gobiernos, le secunda, y ella lo sabe, buena parte de esa otra casta patricia y endogámica que está encaramada en el poder judicial; un poder cada vez menos independiente que en la práctica funciona como ariete del partido en el gobierno. Venimos diciendo desde hace años que la impunidad policial en sus abusos no sería posible si no contara con la connivencia, complicidad efectiva, de buena parte de la magistratura, fiscales incluidos, que nunca se han caracterizado por una defensa efectiva del ciudadano abusado, al revés. Las recientes sentencias en el caso del Parlament de Catalunya lo prueban. Habrá jueces progresistas, no lo dudo, pero son los menos. Ahora mismo el Gobierno y los órganos judiciales ocultan el número real de denuncias por torturas que se han producido en el Estado español, como han denunciado diputados de la oposición. Y una vez más poco importa que los organismos y medios de comunicación internacionales se muestren preocupados y severos con el régimen que esta gente ha puesto en pie, lo que cuenta es la faena, taurina, el tendido, el paseíllo perpetuo, los clarines del amo.

* Artículo publicado en los periódicos del Grupo Noticias, el 12.4.2015

Addenda: he escogido como ilustración ese fotograma de Patrimonio nacional, de Berlanga, no ya por el siniestro esperpento nacional que vivimos, sino porque la casta que lo domina cree que el país es suyo, de su propiedad, y, como de costumbre, puede conformarlo y aherrojarlo a su antojo.

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