La cueva de Alí-Babá.

ali-baba-et-les-40-voleu-ii05-gNo es esta la primera vez que en los últimos años utilizo esta referencia de Las mil y una noches a causa de las mil y una canalladas protagonizadas por los miembros del partido en el gobierno. Dicen bien, han trabajado mucho por el saqueo permanente del país, lo han hecho a conciencia, por sí mismos o por cuenta de sus familiares, socios y amigos. Un saqueo de proporciones colosales. El zacuto de los oros era/es inagotable. ¡Sésamo, ábrete! no, ¡Génova, ábrete!; y se abre y se traga lo que le echen porque lo que allí entra no sale. Lo sabe Bárcenas que estuvo en Mallorca, sí, pero también en Suiza… y en la cárcel. Lo sabe Rato que ya debería estar dentro del maco si no contara con más que evidentes e inexplicables complicidades gubernamentales.

Hace tiempo que sabíamos que entre los miembros de la casta gubernamental no solo se han enriquecido los que han delinquido, sino que también lo han hecho los que han actuado de manera carente de ética, confesada a la manera de los guapetones, con desvergüenza manifiesta o con falta de decoro sin que esto último haya tenido o tenga consecuencia alguna. Los 750 a los que la sombra gubernamental protege son la mejor prueba. El enriquecimiento desproporcionado, asocial, va para esta gente unido al cargo que ocupan, sí, pero también para todos los que pululan a su sombra: parientes, amigos, socios, aspirantes a alguna pedrea… Resultado: un descalabro ético de muy difícil arreglo. No es fácil convencer a quien cree que todo le está permitido de lo contrario. Y están apoyados por varios millones.

Ahora hay motín en la cueva de las juergas puteras -¡Se han gastado el dinero en putas! les han gritado de manera muy expresiva-. Las ratas no abandonan el barco sino que se ponen gorra de capitán, porque el barco no se hunde. Hay mucho barco y poca mar. Solo así se entiende que a la alcaldesa de Valencia, que cifra en más de 250.000 euros de gastos suntuarios su particular lucha contra “la cutrería”, un concejal del PP, de urbanismo valenciano, le replique “Por el culo te la hinco”, cuando ella dice “Veinticinco”. Nadie me va a poder convencer de que esto pasa en todas partes. No, ya no vale ese pretexto para explicar este desgobierno, el de los peores, los chungos y los fules.

Pero solo así se entiende que un desvergonzado como Felipe González pueda elevar la voz ética y hablar de información sensible referida a Podemos, cuando él hizo todo lo posible por ocultar la verdadera trama del GAL, una organización criminal de cuya cúpula nunca se supo, pero que la voz popular a él apunta. Es de traca. Lo de la familia Aznar, padre, madre, hijo y hasta espíritu santo particular que seguro tienen, es si me apuran algo peor, porque lo de esta tropa es tanto a escondidas como a cara descubierta. Los tribunales deberían haber intervenido ya de frente en el asunto de la entrega de bienes a fondos buitres y del aprovechamiento privado de estas ruinas sociales, pero no. Ojalá llegue un día que se pueda actuar contra los tribunales.

A desvergüenza no hay quien les gane. Es difícil. El tonto malvado dice que se enteró de lo de Rato por la prensa, cuando hay informaciones fehacientes acerca de que hace ya un año que tenía información del saqueo. Y el ministro Montoro dice que se ha enfadado con Rato… ¡Uy! Se ha enfadado. ¿Pero qué creen que es esto? ¿Una pelea monjil? Pues no, la pelea es de caballeros de industria en cueva de macarras. El enriquecimiento pavoroso del opusdeista Trillo, actual embajador en Londres, no despierta la indignación que debería despertar, asombro tal vez, pero no la repulsa social que su actuación merece. Pujalte, guapetón él, dice que lo suyo, es decir, su llenado de alforjas, no es ético pero sí legal y se queda tan pancho. Esa frase refleja lo que en este país sucede: esto se ha ido a la mierda y va a costar mucho esfuerzo reflotar y refundar el país en todos los sentidos. Hay que hacerlo. No basta con poner una renta básica decente si no se dinamita la cueva de Alí-Babá. No basta con ocupar unos sillones. Aquí ha fallado el sentido ético de una buena parte de la ciudadanía, que estima que el saqueo solo es delito si te atrapan, y aún así, porque, en principio, tienes derecho al botín y a que las fuerzas del orden (arbitrariedad+fuerza) te protejan hasta que se demuestre que te has pasado, si es que se demuestra. Y esto viene de lejos.

Anuncios