Capitano Spavento y los limacos.

Captura de pantalla 2015-06-18 a las 17.20.19Acosos, derribos, rasgados de vestiduras, hipocresía a raudales, embustes y cuchilladas traperas, mañas probadas en el arte de ocultar las propias vergüenzas en el berrido, Mañaras de cortijo, truenos vestidos de nazarenos, ya los crucificó Machado, ahí siguen, tartufos irredentos, capitanos Spavento della Valle Inferna, terroríficos, verbis inexpugnabilis, no hay injuria que no se ahorren, protegidos por sus actas de diputados como si estas fueran luparas o por el periódico de toda la vida, el de la verdad segura… “En tiempos de borrasca salen a pasear los limacos”, decía un personaje de mi mapa literario, el que estoy volviendo a dibujar, aunque sea lo último que haga. Todos somos el limaco de alguien. Pobres limacos, pobres de nosotros… Ah, sí, lo de siempre, con Villon, el poeta que desapareció en la nieve después de salvarse de la horca: “De nuestro mal nadie se ría…” etcétera.

Anuncios