Rafael Chirbes y Jorge Herralde, en la Cuenca.

import_10855463_1Jorge Herralde hablando de Rafael Chirbes en una sala de cultura de la Cuenca de Pamplona, que a este paso no podré pisar en mi vida. Quienes la dirigen sabrán por qué. Que te hayan colgado al cuello el cartel de “escritor maldito de pueblo” tiene esas cosas. Estuve vetado en todas partes con el anterior partido que gobernaba y lo estoy ahora con uno que, encima, encarnaba un cambio que apoyé de manera expresa con mis artículos de prensa durante años. Y tengo que callarme, pues no.

Captura de pantalla 2016-03-10 a las 07.36.53A Jorge Herralde hace muchos años que no lo veo y algunos que no tengo trato epistolar con él, pero le agradezco el comentario al paso. Fue mi primer editor fuera de Navarra y alguien interesado en mi obra antes de editarme, desde que leyó La negra provincia de Flaubert. Irme de su editorial fue probablemente el mayor error que he cometido como escritor. Ahora mismo no viene al caso el motivo, pero tuvo que ver con la edición de El corazón de la niebla. Luego se negó a seguir publicándome y me rechazo Cornejas de Bucarest sin haberla leído.
Lo de Rafael Chirbes lo sabía por las cartas que me envió y por el afecto que me demostró siempre. Le echo en falta. La canción de Jean Ferrat, Tu aurais pu vivre encore un peu.. se va llenando de sombras propias. Ahí su voz, la primera vez que hablamos por teléfono y me dijo aquello de que “hay mundos en los que solo se puede entrar a punta de navaja”. Eres también la gente que te ha querido y a la que has querido, aunque ya no esté.

El enlace de la entrevista aquí va, pero no durará mucho porque el periódico no tiene hemeroteca de alcance.

 

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