Menú diplomático

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El Menú de una comida de diplomáticos españoles en Egipto –que festejaban al Estado como momio–, entre ellos un navarro, uno de aquellos que habían salido bien de la guerra y de la depuración del cuerpo diplomático hecha desde Burgos en el otoño de 1936, uno que luego pasaría por el Berlín nazi,  de donde escribiría un diario que junto con el resto de su archivo, incluida su nutrida correspondencia sentimental, quemó un jito zuri a orillas del Bidasoa… episodios de una novela que no escribiré.
Enrique Llovet no estaba en esa comida, estaba lejos, pero cerca de la casa donde encontré ese menú y donde el autor es posible que escribiera su novela Elizondo, publicada en 1945 ¿O tal vez fue después de hacer su servicio militar en la guarnición de Baztan? Nada que ver con aquel estupendo Sócrates, que puso Marsillach en escena en 1973… exhortaba a no comerciar con los dioses. Tuve durante años el programa de mano de la obra, un cubo armable, colgando del techo de mi cuarto… estará en Biargieta, novela esta que sí escribiré, que ya estoy escribiendo, lejos de Egipto y cerca de Elizondo. Concibo mis novelas como un rompecabezas que se han ido uniendo por algún lado como una galería de espejos quebrados, una galería de feria. socrates

 

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3 pensamientos en “Menú diplomático

  1. El mismo… lo de Elizondo me sigue pareciendo una extravagancia, lo del otro diplomático pudo haber sido genial de haberme podido hacer con los diarios del Berlín nazi y la correspondencia, pero bueno, como al menos esa novela no la voy a escribir

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