Palabra de Macbeth

WordleY  de Shakespeare por supuesto, y de William Faulkner que lo toma prestado, y de cualquiera que se pare a escuchar el insidioso ruido de las hojas del último otoño, ya casi del todo podridas, arrastradas por el viento sur, despedigadas, como los días, esos mañanas sobre lo que declama  Macbeth cuando el camino de su vida declina y el bosque de Birman se le va a echar encima en pago a la sangre derramada, y considera que lo del vivir es un cuento narrador por un idiota, lleno de ruido y de furia, un cuento que nada significa, profundas palabras repetidas hasta la saciedad por nihilistas de ocasión  (muamém que diría mi loco preferido) que a un clavo ardiendo se agarran, abrasados, con tal de convencerse de que esto tiene algún sentido, alguna trascendencia, algo, y de que al cómico se le va a recordar cuando salga de escena, y perora y perora con menos sentido que el bufón del rey Lear que sugiere cresta en mano, que si no sabes sonreír según el viento que sopla, pronto te aterirás de frío (temible asunto este, temible).

*** A propósito del Macbeth de Justin Kurzel, es decir, viviendo dudosamente a cuento.

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