De vuelta a Joan Margarit

maxresdefaultVuelvo a la poesía de Joan Margarit en tiempos de acritud, desmemoria, mala fe, a cada cual la suya, claro. Una poesía sin ruido que es un puerto de quietud. Su poesía reunida (Todos los poemas 1975-2012) me ha acompañado estos últimos meses. Hoy vuelvo a estos versos del poema “Amarante”

Siempre he querido irme:
si viajo es porque aún insisto en perseguir
un lejano lugar como refugio. Y no regresar nunca.
Es la casa más bella que recuerdo haber visto,
y también mi última oportunidad.
Pero ya estoy lo suficiente lejos.
Ahora no hace falta que me marche.

Me gustaría suscribirlo, pero no puedo, ni estoy suficientemennte lejos, ni he dejado de buscar esa casa. Pasa el tiempo y recorro anuncios, interiores, exteriores de casas que no están a mi alcance, las veo al paso, en un lugar o en otro, por sitios porr los que no voy a volver a pasar. Busco la caja de los analgésicos y pienso que si viajo allá lejos será para regresar y que todos serán un último viaje y un regreso, y que la casa, bueno, la casa. Decir que la perdí por el camino es poco.

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El tiempo que queda, Reggiani por Kaurismäki.

Captura de pantalla 2016-03-30 a las 22.04.05Reggiani encontrado sirviendo café y hamburguesas en un chiringuito, a las puertas de un cementerio, el de Hampstead, en la película I Hired a Contract Killer, de Aki Kaurismäki, y recordando ese texto que le escribió Jean-Loup Dabadie Le temps qui reste, que está en You Tube. Aquí va la letra. Un Reggiani ya muy cascado, menos que cuando lo escuchábamos en Le Deserteur o más aún, en Je voudrais pas crever, quisiera no espicharla, sí, eso, de “Quisiera no espicharla”, de Boris Vian, de hacia 1969 o tal vez 1970.  Tener veinte años y no querer espicharla, tener muchos más y pensar en el tiempo que queda y en lo que se puede o no hacer, muy lírico, claro, el poema, las realidades de la noche en vela o de las cuentas de lo que no vuelve, son otra cosa, más desgarradas. Con todo, no hay como silbotear en el bosque, cuando no te ve nadie.

Combien de temps…
Combien de temps encore
Des années, des jours, des heures combien?
Quand j’y pense mon cœur bat si fort…
Mon pays c’est la vie.
Combien de temps…
Combien

Je l’aime tant, le temps qui reste…
Je veux rire, courir, parler, pleurer,
Et voir, et croire
Et boire, danser,
Crier, manger, nager, bondir, désobéir
J’ai pas fini, j’ai pas fini
Voler, chanter, partir, repartir
Souffrir, aimer
Je l’aime tant le temps qui reste

Je ne sais plus où je suis né, ni quand
Je sais qu’il n’y a pas longtemps…
Et que mon pays c’est la vie
Je sais aussi que mon père disait:
Le temps c’est comme ton pain…
Gardes en pour demain…

J’ai encore du pain,
J’ai encore du temps, mais combien?
Je veux jouer encore…
Je veux rire des montagnes de rires,
Je veux pleurer des torrents de larmes,
Je veux boire des bateaux entiers de vin
De Bordeaux et d’Italie
Et danser, crier, voler, nager dans tous les océans
J’ai pas fini, j’ai pas fini
Je veux chanter
Je veux parler jusqu’à la fin de ma voix…
Je l’aime tant le temps qui reste…

Combien de temps…
Combien de temps encore?
Des années, des jours, des heures, combien?
Je veux des histoires, des voyages…
J’ai tant de gens à voir, tant d’images..
Des enfants, des femmes, des grands hommes,
Des petits hommes, des marrants, des tristes,
Des très intelligents et des cons,
C’est drôle, les cons, ça repose,
C’est comme le feuillage au milieu des roses…

Combien de temps…
Combien de temps encore?
Des années, des jours, des heures, combien?
Je m’en fous mon amour…
Quand l’orchestre s’arrêtera, je danserai encore…
Quand les avions ne voleront plus, je volerai tout seul…
Quand le temps s’arrêtera..
Je t’aimerai encore
Je ne sais pas où, je ne sais pas comment…
Mais je t’aimerai encore…
D’accord?

Un chiringuito fúnebre y cochambroso en el que suenan Mi Buenos Aires querido y Cuesta abajo….

Captura de pantalla 2016-03-30 a las 22.27.56Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser.
Bajo el ala del sombrero
cuantas veces, embozada,
una lágrima asomada
yo no pude contener…
Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeñó en deshacer;
si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que hoy comprendan
el valor que representa
el coraje de querer.

Marionetas mexicanas

Captura de pantalla 2016-03-30 a las 08.26.00 Captura de pantalla 2016-03-30 a las 08.26.24Las venden en un comercio nocturno de Biargieta, ese barrio que abre sus puertas cuando las del día se cierran. Vienen de México y sus hilos se enredan como los de las vidas aturulladas que luego cuesta desenredar para que vuelvan a enredarse de nuevo. La primera que tuve vino de México vía París, la recibí en un acuartelamiento de Caballería (Cornejas de Bucarest), venía en una caja negra, un ataud festivo, porque lucía un títere de la Comedia del Arte en la tapa. 1972.  Todavía la tengo a mi espalda. Ha envejecido. Yo también. Me he acordado de eso viendo The Spikes gang, un western de Fleischer de aquella época. Me pasa que me pongo a ver películas y al rato estoy pensando  en otra cosa, las imágenes desfilan, pero alguna me lleva a otro mundo y para cuando vuelvo ya no sé por dónde andan las cosas, y da igual. Rip van Winkle de mí mismo que se mira en el espejo y no se reconoce. Hasta que fallezcas estás en las cosas con las que te rodeas, en tus reliquias, en tus tesoros de urraca, en tus pobretorios. Luego no. Esa es la historia.

El bien que viene…

… te hará llorar.

william_blake_005_satana_esulta_su_eva_1795El ministro de Interior, intentando emular a su amo, en su alarde permanente de necedades verbales, acaba de decir que «No hay mal que por bien no venga», refiriéndose a los atentados de Bruselas que, de nuevo, han elevado un coro generalizado de dolor e indignación, aunque notablemente menor que los atentados de Bagdad (30 muertos) y Yemen (17 muertos) e Irak (más de 30 dicen) perdidos ya en el tumulto mediático y en escenarios lejanos. De la tragedia de los refugiados en las fronteras griegas, de eso no se habla porque sus autores se lavan las manos con jabón de Europa.

         Lo explique como lo explique el ministro, y esté de manera preceptiva «sacada de contexto» la expresión, lo dicho es una necedad y un despropósito, y si cualquier ciudadano hubiese comentado lo mismo, refiriéndose a ese o a otro atentado terrorista, estaría procesado porque para el ciudadano se retuercen las leyes ad hoc que es un gusto. Él no, él puede decir y hacer todas las tonterías que le vengan en gana por muy abusivas que resulten: vírgenes, mojamas, monjas, etas, abortos, ángeles custodios aparcacoches, vaquillas… Nos ha dado pruebas suficientes de lo que afirmo. Tantas que se ha convertido en una atracción más del Circo Hispano, ese circo en derrota que lleva en el programa un esperpento permanente. No dan para más.

         Con su recio y apretado discurrir de casposo refranero tal vez se refiriera el ministro a que ese atentado le puede permitir, sin oposición alguna, un control más exhaustivo de la ciudadanía, el desarrollo e intensificación del régimen policiaco que ha puesto en marcha y desarrollado de manera inquietante. Las pesquisas y las medidas de fuerza, el extender el mapa de los sospechosos, son su única respuesta a un tiempo de verdad convulso, de poblaciones cada vez más controladas y a la vez más inermes y aterrorizadas, tiempo nuestro de los asesinos.

         ¿Tiempo de los asesinos? Sí, cierto, pero no sé si el del poeta Arthur Rimbaud, hecho lugar común a fuerza de repetirlo viniendo o no a cuento, o el de los profesionales del terror, sea su escenario una zahúrda de mugre o el Wall Street de traje, corbata y talones de aguja, o el del Viejo de la Montaña de los hachischins ismaelitas.      Traduzco una nota encontrada al vuelo a propósito de los fanáticos «asesinos» (haschichins): «El principio de los «asesinos» era lanzar uno o dos individuos (en todos caso un pequeño grupo) para matar a un personaje hostil a su causa o, como más tarde, por encargo. Pero sobre todo matarlo en medio del mayor número posible de gente, y de hacerse matar a continuación […] Los «asesinos» aterrorizaron a la población de la época porque nunca se sabía cuándo, cómo o dónde atacarían. Siempre disfrazados, eran invisibles. Y la fortaleza de Alamut, inconquistables salvo para los mongoles, reforzaba el terror que producían».      No hay cuidado, estamos hablando del siglo XII, es decir de hace ochocientos años, en Persia, en la fortaleza de Alamut, nido de buitres.

         Está visto que reclutar jóvenes para inmolarse en cuerpo y alma a fin de ganar la salvación o el paraíso viene de muy lejos, por mucho que el último grado de la doctrina secreta de la secta ismaelita fuera «nada es verdad todo es posible». Los F16 belgas pueden bombardear hoy de manera vengativa posiciones de ISIS, los drones norteamericanos suprimir personas concretas donde quieran y sus líderes políticos azuzar desde la sombra guerras de trasfondo económico y mercantil, pero bombardear ideas y arraigadas creencias religiosas seculares en las que está en juego la vida y la muerte, y el más allá, es sin duda más difícil. Paradoja de más o de menos, la inseguridad la tenemos asegurada por mucho que haya que rendir culto a la fuerza defensiva, y no se te ocurra no comulgar con la religión dominante y sus dogmas, aquí y allá, estés en la trinchera en la que te encuentres. Cuídate del bien que del mal venga y sobre todo de sus ángeles custodios y sus sumos sacerdotes.

“Voici le temps des assassins”

Captura de pantalla 2016-03-24 a las 23.09.43Les Halles, París, 1956, tal y como podían verse diez años después, y algo más tarde incluso. Voici le temps des assassins, dirigida por Julien Duvivier, con Jean Gabin y Danielle Délorme, y una pequeña canción, una complainte, cantada en los créditos por Germaine Montero.
He aquí el tiempo de los asesinos
el tiempo del veneno y de la soga
en el que ya no hay misericordia
por la vida del prójimo…
Una historia de una sordidez apabullante. Cine de otra época. ¿Rancio? ¿Folletinesco? Es posible, pero hermoso. La película de Duvivier tiene decorados de estudio, pero también  escenas impagables que valen como testimonio urbano del distrito I: hoteles que eran pocilgas, antiguos burdeles, callejuelas, basura, barrilles, camiones, carniceros con sus mandilones ensangretados, verduras, aguas servidas, gente de la noche y del día, miserables y adinerados, turistas yankees, proletarios y burgueses que bailan al ritmo de acordeón en las guinguets de la Marne… Au pied de cochon, tabernón era, recuerdos, 1971.

Captura de pantalla 2016-03-25 a las 10.14.48

El club de los fracasados

fracasadosUn magnífico título para una novela no tan buena. Con todo, qué paradójico resulta ese club en el que quieren estar todos menos los que en realidad están y darían cualquier cosa porque les prohibieran la entrada… por falta de pago, por indecorosos, por atentado a las famosas buenas costumbres, por higiene, por impostores… pero por algo.

El rebelde inmóvil (según Jean-Patrick Manchette)

IMG_2492Una anotación del diario de Jean-Patrick Manchette que he leído estos días me ha llamado la atención. Es del 14 de febrero de 1971 y la suscitó el asalto a la casa de Polansky.

“La actitud contemplativa más común del rebelde inmóvil o puramente “agitado en el coco” se traduce por el disfrute del espectáculo del desorden, sea cual sea la forma de este  desorden. Lo que lleva a este personaje a gozar igualmente con las manifestaciones de descomposición y menifestaciones revolucionarias. De ahí la aprobación del crimen incluso bajo sus formas más alienadas. Una cosa es percibir la descomposición de la sociedad del espectáculo en la masacre de la finca de Polansky y otra ser insensible al horror del acto y a la alienación total (hasta el misticismo incluido) de sus autores. Tal actitud indiferenciada se encontrará más generalmente en los juicios emitidos sobre la droga. Una cosa es oponerse a la represión contra los drogadictos y otra no ver en la droga una alienación deleznable. Al menos en las drogas adictivas.”

Me ha hecho pensar en otros crímenes, en otras ferocidades, en otras faltas de elemental piedad frente al dolor ajeno, en la aceptación beocia del delito común como un elemento de descomposición social, en la forma perversa en que se prefiere ser víctima a ejercitar derechos… y también en la incapacidad de condenar ciertos crímenes, que lo son, por mucho que los enjuiciemos desde la perspectiva del odio, ese sentimiento que solo tiene el prójimo, o simplemente no alegranos con  la muerte de nuestros enemigos (lamentar es excesivo).

 

Ricardo Larraín en La Frontera

Captura de pantalla 2015-10-01 a las 08.59.02Falleció Ricardo Larraín, no me había enterado, me gustó mucho esa película porque tiene diálogos gloriosos, momentos de mucha emoción, al menos para mí. Demuestra que la lata de bencina no siempre es necesaria ni la mejor solución y que conmover, emocionar, contagiar de las ganas de vivir, o al menos intentarlo, será más difícil, no lo dudo, pero también más grato para todos. Escribía el poeta porteño Fesal Chaín que cuando se entera de algo así le entran una irrefrenables ganas de dedicarse a su obra, de trabajar, de vivir, porque no hay tiempo y no puedes perdelo ni con él, las ganas.

Inclemencias del tiempo

astrologia1Revuelta en el frenopático,
el hombre del tiempo ahorcado
por haber informado:
granizos, rayos, truenos
Y viento huracanado.

En consecuencia, la asamblea de majaras ha decidido que mañana hará sol y buen tiempo. Lo cantaban los de Kortatu, ¿se acuerdan? ¿No? Es igual porque con o sin majaras reunidos en asamblea el tiempo es malo, es tiempo de asesinos, otros, no los de Rimbaud ni los de la película de Julien Duvivier, ni los de la canción (complainte) que cantó Germaine Montero. Y no solo en Bruselas, no solo agazapados detrás de suras retorcidas, enigmas que no entendemos: hace más de mil años que circula la creencia que la muerte del infiel te abrirá la puerta del paraíso. Hay muchas formas de matar y otras tantas de silenciar esas muertes, de encubrirlas, de disfrazarlas, de utilizarlas para los propios fines políticos. Muere gente de manera violenta lejos y lo hace cerca, y en unos casos importa y en otro menos o nada. Hay terrorismo de inspiración difusa y hay terrorismo de Estado. Muere gente cuya vida y muerte importa poco, y muere otra que parece, solo parece, aunar voluntades contra no se sabe qué, nada muy preciso, porque quienes dirigen los medios de acabar con el enemigo necesario o cuando menos de hostigarlo son otros, no nosotros, las víctimas potenciales. Por su parte los asesinos de inspiración divina no atentan contra instalaciones militares, sino contra objetivos civiles, gente inerme. Una voluntad de matar que hunde sus raíces en un tiempo de sangre y rito, lejano, olvidado, mantenido al margen, de verdad ignoto. Ahora sabemos que contra las más rudas inclemencias del tiempo no hay defensa posible, al menos para los más débiles, para la gente común, la que va a los suyo sin matones que la protejan. Los poderosos no nos representan y estamos entregándonos a ellos atados de pies y manos porque no nos queda más remedio. Nuestra seguridad nos va en ello, decimos, los creemos como dogma de fe, uno de tantos de los que corren al día, verdades reveladas de obligado cumplimiento, cada vez más… ¿El tiempo? Malo, crudo.

Las cosas del tiempo (según Aki Kaurismäki)

Captura de pantalla 2016-03-24 a las 07.21.58 Captura de pantalla 2016-03-24 a las 07.22.23Aki Kaurismäki en Crimen y castigo (1983)… ha llovido mucho y más que va a llover, mañana mismo, según veo en el barómetro locoide que me sirve de breviario de meditación. Una exageración, sin duda, hasta que te pasa o lees que ha sucedido y pasas la página y te tranquilizas pensando que eso no va contigo.