Vamos a contar mentiras…

342214f4430242f80d656257984c2dd0Lo escribí y publiqué el 7 de diciembre pasado y lo reproduzco ahora con la misma ilustración de entonces y un convecimiento íntimo más fuerte.

“Arrebatos de campaña electoral. Vamos a contar mentiras, trianlará, vamos a por el puesto y la bicoca… Por qué será que me resulta todo tan ajeno, tan manido, tan sabido y que tengo no la sospecha, sino la certeza de que gane quien gane mi situación personal no va a mejorar. Y sé que no estoy solo en ese trance. ¿Egoismos de senectud? Puede… ¿Y qué, acaso es obligatorio aplaudir con las orejas?” [Rumbo a no sé dónde, 7.12.15]

 

Item más, del día 2 de marzo: el presidente de Gobierno a quien la lengua y el aturullado cerebro le juegan malas pasadas, y acaba admitiendo lo que es del dominio público desde hace años, aunque esté visto que la desmemoria interesada o inducida les absuelve, y resulte inútil, en la práctica, señalarlo, denunciarlo, repicarlo… una escritura esta sin sentido, me temo, si carece del alcance necesario, por no hablar de una necesaria originalidad: acabamos señalando lo obvío, como las pintadas nocturnas a la brea que el tiempo convierte en enigmas o en causas de melancolía.

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