La zahúrda del Congreso

cropped-william_hogarth_-_a_midnight_modern_conversation_-_google_art_project1 “Pelados de razón y legañosos de alma” ya dejaron sus señorías para mejor ocasión la tarea de hacerse con las riendas del negocio público, disfrazada de patriotismo, de mesianismo, de espartaquismo de billar ahumado, de devoción beata, de pompa… Habla Torres Villarroel o hablo yo con él “Con tanta viveza se trasladó á mi fantasia la copia de tan ridículo país”… Titulares, grandes, grandes, a toda plana, alarma, botasilla de muertos vivos,  rasgado general de vestiduras, rondas, copazos, muchos, arden los mentideros,  el país ha caído en la incertidumbre, qué drama, qué drama… o qué despiporre. ¿Incertidumbre? Ninguna. Estamos en manos de granujas. Ninguna novedad. Sus señorías enseñan los fondillos, unos hablan de cal viva y otros se ofenden, desmemoria y cuchilladas traperas,  dignos, padres de la patria hacha putero,   berrean, rebuznan, la patria, la bandera… menuda carnavalada. “Una zaurda de mamarrachos”, dice Torres en uno de sus sueños. ¿Alguien creyó alguna vez en el cambio social y político que parecía tan necesario, tan urgente, hace tres años, cuatro, cuando se hablaba de calles incendiadas y de que esto iba  a estallar por algún lado? Nada, pero nada de nada. Cal viva y peligro de guerra civil, dice uno de los que siempre han tenido las armas y las ganas de matar, buenos puros, mejores copas, generalizada borrachera de odios, refrote de manos entre los amos de esta timba de guapetones y de tramposos,… y mañana más, “y así à Dios amigos hasta otro sueño”.

Anuncios