Empezar a olvidar (Pablo Cingolani)

pablo.2Hoy me llegó este mensaje de Pablo Cingolani, que me hace pensar en el tiempo no sé si perdido, pero si invertido en este blog y en empeños que suponían ir en la dirección contraria a la que acababa de emprender, y en el montón de libretitas de viaje cuya letra ya ni entiendo, diarios de viaje que se va a llevar el viento… “Ni me acuerdo” ¿Viajé para contarlo o lo hice para encontrarme con aquel joven que me estaba esperando  en Juan Fernández o en el agua de Magallanes? Ya no sé si escribir esto mismo es un error, fruto de una insatisfacción incurable o una herida que no va a cicatrizar jamás.
Pero mejor leer a Cingolani:

La vida es más rápida que mi deseo de escribir, de escribirla. Tenía un blog. No tengo un blog hace años. Lo que si tengo son decenas de bitácoras: cuadernos y libretas que revientan de datos, nombres de seres humanos, bares, plantas, insectos, lugares, volcanes, hojas de ruta y de coca, mapas, mojones, fechas, poemas, circunstancias. Los papeles se apilan en mi biblioteca, agrietados por álbumes de fotos y por piedras –colecciono piedras y, más velocidad aún, cada piedra cuenta una historia, cada piedra me cuenta, recrudece y atiza una historia, pero que no escribo, no puedo escribir, porque una nueva piedra y una nueva historia corren delante de mí y me secuestran, arrojándome de nuevo al camino, al vacío de una nueva bitácora que empiezo a llenar: Copacabanita, Huachacalla, Chipaya, Sabaya, Coipasa. Al menos, anoté sus nombres. Ahora sé que ya puedo empezar a olvidarlos.

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2 pensamientos en “Empezar a olvidar (Pablo Cingolani)

  1. Hola Miguel. Estoy leyendo-no se si te he dicho- “La flecha del miedo”. Qué de historias y de pasajes¡ Páginas preciosas. A cuantos blog equivale esa novela por ejemplo?. Yo ando poniendo en Word cuadernos y cuadernitos acumulados durante años y me parece una labor interminable porque a la vez escribo en otro cuaderno y me pregunto si no es siempre lo mismo…Aclararse en lo posible y tenerse en pié que dice un filósofo cuyo nombre no recuerdo-échale hostias navarras-.
    También me parece penoso el mero mantenerse, tener la voluntad en números rojos, así es que a pesar de los dioses que no me concedieron talentos, tendré la soberbia de seguir indagando en este fenómeno-la vida-. Necesito papel y lápiz… Saludos cordiales. Y ándale¡.

  2. Sí, en La flecha del miedo me dejé el pellejo… es muy grato recibir tus comentarios. Un abrazo

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