Manuscritos perdidos (Cendrars y Robert Desnos)

20160409_220147Lecturas de tarde. Cendrars, en el prólogo a ese guión cinematográfico, se pregunta a dónde habrían ido a parar los manuscritos de las memorias del chevalier de Seingalt, que él había comenzado a publicar en la mítica La Sirène, después de los bombardeos de la R.A.F. sobre Alemania. Pierre Berger, al hablar de su amigo Robert Desnos, solo apunta que todos los poemas escritos por Robert Le Diable en cautividad, salvo el último, se perdieron en los caminos de la deportación, entre campo y campo de concentración. Cendrars había perdido a su hijo Rémy, aviador, en combate, y libros y manuscritos, expoliados por los «alemanes de Hitler», como precisaba Desnos en su gran poema «Le veilleur du Pont-au-Change», en el que saluda a esos aviones que poco antes de su detención por la Gestapo llegaban en la noche… algo más que «Literatura, amigo Thompson».

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