Del bosque

IMG_0017Estuve esta mañana, de visita como quien dice. Y recordé, una vez más, a Franz Werfel, cuando señalaba que Dante nos dejó a deber “el bosque”, después de haberlo mentado: la selva oscura de la que no sabemos cómo salió*. El bosque de los fuera de la ley, Hereward, Fulk Fitzwarin, el monje Eustache que combatían la injusticia desde el bosque… leyendas de la Vieja Inglaterra. No hay bosque donde puedas de verdad refugiarte como no sea uno por completo imaginario. Emboscarse es más una fantasía que otra cosa. Prefiero  el bosque como escenario privilegiado de lo imaginario, en ese relato de Washignton Irving que da vida a Rip van Winkle que tras un prolongado sueño regresa por donde había venido y por nadie es reconocido.

[Diario volátil: es prudente no salir a caminar para hacerse los sesos agua]

* Robert Harrison, Forêts. Essai sur l’imaginaire occidental.

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Un pensamiento en “Del bosque

  1. Hola Miguel: Yo no elegiría el bosque para refugiarme, como intemperie puede ser tremenda, y sin fuego, llena de arañas y perros salvajes. Luego las cuevas, dónde si se te acaba el mechero estás enterrado de verdad y los gnomos indignados, que se han ido refugiando en las calvas con árboles de nuestros montes que te echan pedos. Me meto en la tienda de campaña.

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