Fraudebook… con mucho gusto

Captura de pantalla 2016-05-03 a las 06.17.44No voy a discutir que  Vicente Serrano Marín tenga razón, pero aquí seguimos, haciéndonos señales de náufragos, haciéndonos ver, más que comunicándonos de verdad, porque los malentendidos crecen como mala hierba, el círculo de afinidades es por fuerza limitado, y el trato es, en muchos casos, insuficiente, demasiado parco, poco más que saludarse con un gesto cansino al cruzamos por esta calle que parece iluminada y está oscura. Por no preguntarnos si en el mentidero, en la gallera del café o del bar de la tribu hay comunicación, y de qué calidad esta… ¿y en una terapia de grupo de este frenopático a cielo abierto que es nuestro carro del heno? Nos entregamos con gusto de pies y manos. No sé lo que diría de esto Estienne de la Boétie o si ya lo dijo, probablemente sí lo dijo. Viene en todo caso de lejos. El control es exhaustivo, mayor del que con alarma se comenta en ocasiones. De hecho, en el último año el vigor crítico o reivindicativo ha bajado mucho en su intensidad, las exhibiciones de intimidades también. Pero me acuerdo de la furiosa indiferencia de un exhibicionista profesional cuando se lo comenté hace años… él no tenía nada que ocultar, me dijo de manera airada… y lo cierto es que se le notaba mucho.

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Un pensamiento en “Fraudebook… con mucho gusto

  1. Esto no tiene que ver, o sí, a saber, viene de lo de “twister” ; de la diferencia entre el jinete solitario , el castrati y el suicida de luenga soga.Decía Aurora Bertrana : ” Hi ha quatre classes d’ homes : els collonuts , els collonassos, els collonets i els acollonits”

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