Rita Maestre en la trinchera

imglimpieza de sangre3 La condena de Rita Maestre nunca fue solo un asunto judicial. Ahora es una nueva trinchera ciudadana. No se trata de tumbar a la fiscal Morando, sino de que el contenido de su alegación en el recurso presentado por Rita Maestre contra la sentencia que la condena, ha resultado algo más que chocante por la sucesión de unos argumentos toscos más propios del balcón de un casino en capea de pueblo al que asiste el párroco, el sargento y demás fuerzas vivas, que de una fiscalía del siglo XXI.

El escrito de la fiscal Morando ha provocado un rasgado de vestiduras a un lado y a otro del foso ciudadano, y una petición de orejas, vueltas al ruedo, y pasodoble del banderita tú eres roja de Las Corsarias, por parte de los representantes de la España de charanga y panderetas, la del morir al palo y la puntilla, la del «saber estar», argumento jurídico este del mejor franquismo. Y lo escribo con más tristeza que indignación, por el país irremediable en el que vivo, el que está visto no puede exorcizar sus peores demonios por mucho que acuda a las urnas.

Ante la avalancha de protestas fundadas que ha suscitado la publicación del escrito de la fiscal Morando, el fiscal jefe la ha cubierto asegurando que es correcto en la medida en que el ánimo de ofender de Rita Maestre está claro. Caramba. Es decir, que Maestre se merece no solo una condena desproporcionada por su protesta, sino las claras y evidentes referencias denigratorias que figuran en el inaudito escrito de la fiscalía, como castigo y penitencia. ¿De qué estamos hablando, del Código Penal o del Catecismo de la Iglesia Católica? Si el de Rita Maestre es ánimo de ofender, el escrito de la fiscal Morando, ¿qué es? ¿Jurispericia o un insultante ataque personal animado por voluntad de denigrar plagado de argumentaciones religiosas inadecuadas en ese contexto, propias de quien vive más el dogma de la religión católica que el entramado estricto de los códigos? No confío en que esto se aclare cuando el tribunal se vea obligado a examinar ese escrito y el de Rita Maestre. Si hace suyos los argumentos de la fiscalía y su tenor será un escandalazo, pero uno ya continuado y muy cansino.

Cabe preguntarse el por qué de esos exabruptos fiscales. Pues porque pueden hacerlo, en su mundo están, y por la impunidad que va aparejada la cargo. No se me ocurre otra explicación. A mí me ha recordado a los lamentables fiscales que conocí cuando ejercí de abogado en el «prepostfranquismo».

Es la extrema izquierda, dicen, la que arremete contra la fiscal del caso. No lo creo, no hace falta ser de extrema izquierda para que ese escrito resulte ofensivo, porque con la apariencia de la defensa de un orden jurídico conculcado se busca denigrar a la autora de los hechos objeto de debate.

El escrito de la fiscalía suena a faena brindada al tendido de los majos y los chulos devotos de Frascuelo y de María que son los que con más furia nacional han aplaudido semejante cosa, no el fondo, que también, sino la forma jurídicamente inapropiada y chocarrera.

 Lo que es necesario debatir es si una universidad pública sostenida con dinero del Estado es el lugar más apropiado para un lugar de culto de una religión «dominante», cuyo mantenimiento corresponde a la propia universidad de manera directa o indirecta.

A cerrazones gubernamentales corresponden protestas extremas, por muy chocantes o discutibles que resulten, porque no hay otros cauces, digan lo que digan. El Gobierno español está muy lejos de ejercer una política aconfesional y sobre todo laica. En países donde la separación Iglesia-Estado está clara, esto no hubiese sucedido. No ya la protesta de Maestre que dio pie a las actuaciones penales, sino la bochornosa argumentación de la fiscal Morando, más basada en creencias religiosas hechas seña de identidad política que en un preciso articulado y en su interpretación y adecuación a un caso que no necesita de glosas chocarreras propias de un casino.

*** Artículo publicado en los diarios del Grupo Noticias, 8.5.16

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2 pensamientos en “Rita Maestre en la trinchera

  1. El empeño de Rita no fue ofender sino que utilizo la ofensa para denunciar una tropelía mayor: que sigamos bajo el totalitarismo religioso católico (como si es musulmán) que hace 80 años -cuando fueron cómplices y participes del terrorismo nazionalcatolico- nos sometió a dictadura, nos obligó a nacer católicos, vivir católicos, tener nombres católicos, leer libros católicos….sin opción a nada más. Y que quienes no habiendo sido ilegalizados por tales delitos a diferencia de otros con muchísimos menos y que encima pagaron con cárcel, estos predicadores de estupideces tengan la bula gubernamental y universitaria de instalarse gratuitamente ahí donde la Ciencia y el Conocimiento les condenan a ser algo tan banal e inútil como lo son los teléfonos del horóscopo y demás adivinos del futuro, es de traca y motivo de denuncia, incluida la zafia. ¿Alguien sería puesto en la picota como Rita si llamara al horóscopo o a los aramisfuster de turno mofarse de su “religión” de parlanchines embusteros? Pues eso son la religión católica ahí donde hay sentido común, libertad y creyentes de la ciencia y en los principios que nos han hecho avanzar como humanidad. Pero se ve que no estamos en un sitio así, sino en las catacumbas más retrogradas del paganismo: el cenagal católico

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